Lo que pasó en Parque Casas la noche del martes no fue un hecho aislado: fue la secuencia completa del drama cotidiano que vive la zona norte de Rosario. Disparos, vecinos encerrados, policías corriendo y un pibe de 21 años que creyó que una bicicleta y un pasamontañas eran suficientes para desaparecer en la noche.
Todo arrancó con un llamado al Comando Radioeléctrico por disparos al aire en el cruce de Miller y Uriarte. Cuando los agentes llegaron a la escena, la realidad era más grave que lo reportado: cuatro impactos sobre la fachada de una casa y siete vainas servidas calibre 9 milímetros tiradas en la vereda. Alguien había vaciado buena parte de un cargador contra una vivienda, con todo lo que eso implica.
La búsqueda no tardó en dar resultado. A pocas cuadras, en Cavia y Washington, los uniformados dieron con Nair P., pedaleando tranquilo —o no tanto— con guantes puestos y un pasamontañas en la cabeza. El detalle del equipo no es menor: no es la vestimenta de alguien que salió a dar una vuelta. Es el kit del que sabe lo que está haciendo y no quiere que lo reconozcan.
Al verse acorralado, el joven reaccionó como pudo: tiró la playera a una zanja, descartó el arma y salió corriendo. No llegó lejos. Los agentes lo alcanzaron a los pocos metros y lo redujeron sin mayores incidentes.
El operativo terminó con un secuestro importante: una pistola Bersa calibre 9 milímetros, los guantes, el pasamontañas, la playera y el celular del detenido. Todo fue inventariado y Nair P. fue trasladado a la comisaría 10ª, donde quedó a disposición de la Justicia.
¿Cuántas veces más van a aparecer vainas en la vereda de una casa de familia antes de que alguien salga herido? La pregunta no es retórica: en Rosario, la distancia entre una balacera y una tragedia se mide en centímetros. Esta vez, la fachada absorbió los tiros. La próxima vez puede no haber tanta suerte.
El barrio Parque Casas viene siendo escenario recurrente de episodios de violencia armada en lo que va del año, en un contexto donde la disputa territorial entre bandas sigue tensando la vida cotidiana de los vecinos del norte rosarino. La detención de esta noche es un punto a favor de la prevención, pero nadie en el barrio festeja demasiado: saben que el problema es más profundo que un detenido en bicicleta.

Comentarios (12)
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Vivo a tres cuadras de Miller y Uriarte. Los disparos los escuchamos todos, fue un susto terrible. Menos mal que no había nadie en la vereda en ese momento.
Pasamontañas, guantes y pistola 9mm... y se escapaba en bicicleta. Posta que no le salió el plan.
Hay que ver qué pasa después. Lo detienen, lo llevan a la 10ª y en 48 horas está de vuelta en el barrio. El sistema no da para más.
Bien por el Comando Radioeléctrico, al menos esta vez actuaron rápido. Pero coincido con Rodrigo, el problema es lo que pasa después con la Justicia.
Exacto Tere, los policías hacen su trabajo y después los jueces los largan. Es un chiste de sistema.
Siete vainas en la vereda y cuatro impactos en una casa. Si adentro había alguien durmiendo, hoy estaríamos hablando de otra cosa. Esto es de milagro.
El pibe tiene 21 años. Qué futuro le espera. Tampoco digo que esté bien lo que hizo, pero algo falló mucho antes de esta noche.
No me vengas con el cuento del contexto social. Cuatro tiros contra una casa de familia no tiene justificación. Punto.
Nadie lo justifica, loco. Dije que algo falló antes. ¿No podés leer?
Parque Casas era un barrio tranquilo hace diez años. Ahora no podés salir a la noche. Qué tristeza lo que le pasó a esta ciudad.
igual lo de la bici me mató jajaja imaginate escapar de la cana pedaleando con pasamontañas
Más allá del humor, lo preocupante es que este chico tenía una Bersa cargada y no dudó en usarla contra una vivienda. Eso habla de un nivel de impunidad que da miedo.