Lo que parecía un trámite de rutina se convirtió en una pesadilla para dos policías de Santa Fe que creyeron que podían jugar con fuego sin quemarse. Un inspector de 37 años y un suboficial de 49 de la Comisaría 8ª terminaron esposados tras ser descubiertos en una maniobra de extorsión que tenía todos los condimentos de una película policial.
La historia arranca el miércoles pasado, cuando estos dos uniformados le pusieron precio a la justicia: un millón de pesos a cambio de devolver una motocicleta secuestrada en Sauce Viejo. La moto era de la pareja de la víctima, pero eso no les importó a estos "guardianes del orden" que vieron la oportunidad de hacer un negocio redondo.
"Si no pagas, te detenemos por falsa denuncia y podés pasar 15 años en cana", le dijeron al hombre con la frialdad de quien ya tiene todo calculado. Pero se equivocaron de víctima. En lugar de ceder al chantaje, el ciudadano fue directo a denunciar el hecho ante la Unidad Especial de Asuntos Internos.
Ahí es donde la cosa se pone interesante. El fiscal Ezequiel Hernández no se conformó con tomar la denuncia: armó una trampa digna de una serie de Netflix. Organizó una "entrega controlada" para el viernes siguiente, con billetes marcados y agentes encubiertos esperando afuera de la comisaría.
El operativo fue quirúrgico. La víctima ingresó a la seccional con el dinero previamente marcado por los investigadores, mientras los efectivos de Asuntos Internos aguardaban la señal. Apenas el hombre salió tras entregar la plata, los investigadores irrumpieron en la dependencia y encontraron el efectivo en poder de los dos sospechosos.
¿Se imaginan la cara de estos tipos cuando se dieron cuenta de que habían caído en su propia trampa? En la audiencia de este martes, el fiscal les clavó la imputación por exacciones ilegales agravadas, un delito que no perdona cuando lo cometen quienes deberían proteger a los ciudadanos.
Pero la cosa no termina ahí. Hernández ya adelantó que la investigación sigue abierta porque sospecha que hay un tercer policía involucrado que estuvo presente durante el amedrentamiento inicial. En otras palabras, esta red de corrupción podría ser más grande de lo que parece.
Los dos detenidos permanecerán tras las rejas al menos hasta el jueves, cuando se definan las medidas cautelares. Mientras tanto, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿cuántos casos similares habrán quedado impunes porque las víctimas pagaron por miedo?
Esta historia demuestra que cuando la ciudadanía se planta y denuncia, la justicia puede funcionar. Pero también deja al descubierto algo que todos sabemos pero que duele reconocer: hay policías que se creen dueños de la ley y terminan siendo sus peores enemigos.

Comentarios (10)
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Por fin agarran a estos chorros con uniforme. Cuántos casos así habrá que nunca se denuncian por miedo...
Bien por el ciudadano que se animó a denunciar. Hay que tener coraje para enfrentar a la policía corrupta.
Un millón de pesos por una moto? Estos tipos se creían Al Capone. Que se pudran en cana.
No todos los policías son así. Hay muchos que trabajan bien y honestamente.
Tenés razón Silvia, pero estos casos manchan a toda la institución. Por eso hay que ser duros con los corruptos.
Excelente operativo de Asuntos Internos. Así se hace justicia, con pruebas y profesionalismo.
Hay que felicitar al fiscal Hernández por armar bien el operativo. Trabajo profesional.
¿Y el tercer policía? Que investiguen a fondo porque seguro hay más involucrados en esta mafia.
15 años de cárcel le querían meter al tipo por falsa denuncia. Estos delincuentes con placa no tienen límites.
Ojalá esto sirva de ejemplo para otros policías corruptos. La impunidad se terminó.