Lo que empezó como una entradera silenciosa en plena madrugada terminó con una persecución de película por los techos de la zona sur. Tres delincuentes fueron atrapados después de robar a una mujer mayor en su propia casa, en un operativo que tuvo de todo: vecinos alertas, cámaras de seguridad y hasta una escuela como escenario del final.
Todo arrancó a las 2.30 de la madrugada de este martes, cuando el 911 recibió el llamado que nadie quiere hacer: "Hay gente extraña en la casa de la vecina". El domicilio era en Pasaje Urraco al 100, una zona que ya conoce de memoria este tipo de hechos. Pero esta vez, la historia tuvo un giro inesperado.
Cuando llegó la policía, una vecina les dio el dato clave: varios hombres armados habían entrado a la casa de una anciana y ahora estaban escapando como gatos por los techos. ¿La imagen? Tres tipos corriendo por las chapas, cargando el botín, pensando que ya la tenían ganada.
Pero acá es donde la cosa se puso interesante. Los uniformados montaron un operativo de rastrillaje que cubrió toda la manzana. Las cámaras de seguridad, esas que tanto critican pero que cuando las necesitas son oro puro, empezaron a mostrar el recorrido de los ladrones. Uno por uno, fueron cayendo.
El primero lo agarraron bajando desde los techos de una escuela. Imaginate la escena: el tipo pensando que ya estaba a salvo, y de repente se encuentra con los policías esperándolo abajo. Los otros dos no corrieron mejor suerte: las cámaras los delataron y fueron localizados dentro del mismo predio educativo.
¿Y el botín? Una lista que da bronca: dinero en efectivo, joyas, teléfonos celulares, relojes y otros objetos personales que seguramente tenían valor sentimental para la víctima. Como si fuera poco, les secuestraron un arma de fuego con cargador y herramientas para forzar puertas. Todo el kit completo del delincuente profesional.
Los tres detenidos son dos mayores de edad y un pibe de 16 años. Sí, un adolescente metido en esta. Ya están a disposición de la Justicia, trasladados a la comisaría de la jurisdicción donde arrancaron las actuaciones. Ahora queda ver qué dice el fiscal y cuánto tiempo van a estar adentro.
Esta entradera tiene todos los condimentos que muestran cómo está la cosa en Rosario: delincuentes armados, víctimas vulnerables como los adultos mayores, y un modus operandi que incluye escape por los techos. Por suerte, esta vez la combinación de vecinos atentos, tecnología y trabajo policial dio resultado.
Pero la pregunta que queda flotando es la de siempre: ¿cuántas entraderas más van a pasar antes de que esto pare? Porque mientras los delincuentes sigan viendo a los adultos mayores como blancos fáciles, y mientras sigan saliendo rápido de la comisaría, estas escenas van a seguir repitiéndose en los barrios rosarinos.

Comentarios (12)
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Por fin una que termina bien. Estos delincuentes se creen que pueden hacer lo que quieren, pero esta vez los agarraron con las manos en la masa.
Roberto, ojalá tengas razón pero ya sabemos cómo es esto. Los largan y a los dos meses están robando de nuevo.
Pobre la señora mayor, debe haber pasado un susto terrible. Menos mal que los vecinos estuvieron atentos y llamaron rápido.
Y en dos días están libres otra vez. Esta justicia no sirve para nada, siempre es lo mismo.
Tano, tenés razón. Pero por lo menos esta vez los agarraron. Es mejor que nada, aunque sea poco.
Un pibe de 16 años ya metido en esto... qué futuro le espera. Los padres dónde están?
Bien por los policías que hicieron el laburo como corresponde. Y bien por los vecinos que no se hicieron los boludos.
Yo vivo cerca de ahí y es un desastre la zona. Ya no se puede vivir tranquilo, siempre pasa algo.
Carmen, yo también soy de la zona y es verdad. Pero por lo menos esta vez la policía actuó rápido y bien.
Las cámaras de seguridad funcionaron bárbaro. Por eso hay que invertir más en tecnología para la seguridad.
Persecución por los techos como en las películas. Menos mal que no se escaparon, porque después es imposible encontrarlos.
Lo que me preocupa es que andaban armados. Cada vez están más violentos estos delincuentes.