La planta de caucho sintético de Pampa Energía en el Cordón Industrial santafesino sigue en el centro de una pelea que ya excede lo sindical. Con la conciliación voluntaria prorrogada hasta el 11 de agosto, el conflicto entró en una nueva fase donde el Estado provincial ya no puede mirar desde afuera.
El secretario general del Soepu (Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos), Mauricio Brizuela, fue contundente: "No vamos a resignarnos al cierre de una producción estratégica para la Argentina". No es una frase de tribuna. Es la síntesis de una posición que el gremio viene sosteniendo desde que Pampa Energía anunció su decisión de cerrar la planta, sin presentar hasta hoy ningún estudio técnico, económico ni productivo que justifique la medida.
¿Cuánto vale una planta de caucho sintético? Más de lo que parece a primera vista. Cuatro instalaciones integradas, procesos interdependientes, sustancias de alta peligrosidad y una cadena de abastecimiento que alimenta a la industria nacional. No es una fábrica que se cierra con un comunicado de prensa y listo. Brizuela lo dijo sin rodeos: "Un cierre de estas características no puede resolverse de manera unilateral. Deben existir evaluaciones técnicas, ambientales y de seguridad que garanticen la protección de los trabajadores, de las instalaciones y de toda la comunidad".
El dato que más incomoda al sindicato —y que debería incomodar a cualquiera— es la ausencia de explicaciones. Pampa Energía no presentó ningún informe público que permita entender por qué cierra. Ninguno. En un país donde el debate sobre la desindustrialización es permanente, una empresa del tamaño de Pampa decide desmantelar una producción estratégica sin dar la cara técnicamente. Eso, para Brizuela, no puede quedar sin respuesta institucional.
La novedad de esta semana es la incorporación del Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe al conflicto. El Ministerio de Trabajo se comprometió a convocar una mesa conjunta para analizar el futuro de la actividad. Brizuela valoró el gesto pero fue claro sobre lo que espera: "Esta mesa de trabajo debe convertirse en el ámbito donde se construyan las condiciones para evitar el cierre". No alcanza con sentarse a escuchar; hay que llegar con propuestas.
El dirigente también marcó la cancha respecto a las responsabilidades: "La decisión de cerrar la planta es de la empresa y nadie pretende trasladar esa responsabilidad. Pero la Provincia tiene la responsabilidad institucional de defender el trabajo y la producción cuando está en riesgo una actividad estratégica". Una distinción importante: no se trata de culpar al gobierno de Pullaro por la decisión de Pampa, sino de exigirle que no sea un espectador pasivo.
Lo que está en juego en el Cordón Industrial va más allá de los trabajadores directos de esta planta. El caucho sintético que se produce ahí abastece a sectores industriales que van desde el automotriz hasta la construcción. Si esa producción desaparece, la cadena de valor se resiente y la dependencia de importaciones crece. En un contexto donde Argentina discute cómo sostener su entramado industrial, perder esta capacidad instalada sería un retroceso difícil de revertir.
Brizuela cerró con una advertencia que suena a programa político tanto como a reclamo sindical: "Lo que está en discusión no es solamente el futuro de una fábrica. Está en juego la capacidad de la Argentina de sostener producciones estratégicas y defender su entramado industrial". El 11 de agosto se acerca. Lo que pase en esa mesa puede marcar un precedente —para bien o para mal— sobre cómo el Estado santafesino responde cuando una empresa decide que una producción estratégica ya no le conviene.

Comentarios (13)
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Brizuela tiene razón en una cosa clave: no puede ser que una empresa cierre una planta estratégica sin presentar ni un papel que explique por qué. Eso no es gestión empresarial, es prepotencia.
Y el gobierno de Pullaro dónde estaba todo este tiempo? Ahora se suman a la mesa cuando ya está todo encaminado al cierre. Tarde y mal, como siempre.
Trabajo en el sector petroquímico y lo que dice Brizuela sobre las cuatro plantas integradas es 100% real. No es como cerrar un local de ropa. Hay procesos, sustancias peligrosas, interdependencias. Esto requiere meses de planificación técnica mínimamente.
Pampa Energía es una empresa privada, si no le da los números cierra y punto. No podemos obligar a nadie a producir a pérdida. Eso se llama economía de mercado.
El Tano, el problema es exactamente ese: nadie sabe si da pérdida o no porque la empresa no mostró nada. Si presentaran los números y dijeran 'perdemos X millones por mes', la discusión sería otra. Pero así, en el aire, es imposible evaluar.
Una empresa no tiene obligación de mostrar sus balances internos a un sindicato. Eso es información confidencial. Si no les conviene producir, es su decisión.
Mi marido trabaja ahí hace 18 años. Estamos con el corazón en la boca esperando qué pasa el 11 de agosto. Ojalá la Provincia haga algo de verdad y no solo pose para la foto.
Cuántas plantas más vamos a perder en el Cordón antes de que alguien haga algo en serio? Esto viene pasando hace años y siempre terminamos igual.
Lo que dice el gremio sobre el precedente me parece lo más importante de todo. Si esto cierra sin que nadie dé explicaciones, le estamos dando luz verde a cualquier empresa para hacer lo mismo mañana.
Apoyo al sindicato pero también seamos honestos: el caucho sintético tiene competencia muy fuerte de importaciones asiáticas hace años. El problema no es solo Pampa, es la política industrial del país.
Bien por Brizuela. Alguien tiene que poner el cuerpo. Ojalá la mesa del 11 no sea otro circo político.
Me preocupa lo ambiental más que nada. Si esas plantas cierran mal, sin los controles que menciona el sindicato, el que paga los platos rotos es el vecino de la zona. Ya tuvimos suficientes sustos en el Cordón.