La investigación por el presunto plan para atentar contra el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, sumó un nuevo detenido fuera de la provincia. En las últimas horas, efectivos de la Policía Federal arrestaron en Selva, Santiago del Estero, a un empresario gastronómico de 45 años identificado por sus iniciales M.A.G.
El operativo se concretó tras medidas solicitadas por la Justicia santafesina en coordinación con las autoridades judiciales de Santiago del Estero. Según la principal hipótesis, el sospechoso habría estado a cargo del traslado hacia Ceres del presunto sicario contratado para ejecutar el ataque.
El detenido es propietario de un parador ubicado a la vera de la ruta nacional 34. En su inmueble, la policía incautó una pistola Bersa calibre 9 milímetros, 48 cartuchos, cuatro teléfonos celulares, computadoras, una tablet, un pendrive y la central de almacenamiento de las cámaras de seguridad.
También se secuestró documentación y una suma cercana a los 11 millones de pesos en efectivo. Ese monto, junto con los dispositivos digitales, quedó en el centro de la investigación para reconstruir contactos, movimientos y posibles responsabilidades.
La pista que condujo a este arresto tuvo su origen en un llamado anónimo al 911 realizado el 28 de octubre, un día después de una visita oficial del gobernador Pullaro a la ciudad de Ceres. La alerta daba cuenta de un supuesto pacto entre personas de esa localidad para contratar a un ejecutante en Selva y atentar contra la vida del mandatario santafesino.
A partir de esos datos, la Policía de Investigaciones llevó a cabo tres allanamientos en Ceres el 31 de octubre. En esos operativos fue detenido un hombre de 66 años, identificado como P.P., a quien le secuestraron un revólver calibre 32 y municiones.
Ese detenido quedó imputado con prisión preventiva por tenencia ilegítima de arma de fuego. La causa sumó luego la detención de un segundo sospechoso en la zona, R.I., quien ya contaba con una condena previa por narcotráfico y se encontraba cumpliendo prisión domiciliaria.
No es cualquier caso: toca la figura del gobernador y obliga a la fiscalía a sostener cada paso con pruebas. Con la detención del empresario en Santiago del Estero, la causa incorporó un eslabón clave fuera del territorio provincial. Ahora, la fiscalía deberá determinar si existió un encargo real o si el llamado inicial respondió a una falsa denuncia.
Hasta el momento, no se acreditó que el presunto plan haya alcanzado una fase concreta de ejecución. La pregunta que queda en el aire es simple: ¿había un encargo real o una falsa denuncia?
La fiscalía mantiene abiertas todas las líneas de investigación. Por ahora, la causa avanza con detenciones, secuestros y peritajes, pero sin una confirmación definitiva del plan.
Con información de El Ciudadano y el avance de la causa.

Comentarios (8)
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Me parece bien que la fiscalía siga investigando y que la nota aclare que es presunto. Es importante no confundir sospecha con hecho.
Totalmente de acuerdo. La palabra presunto importa. Si no hay ejecución acreditada, no se puede afirmar que hubo magnicidio.
Con una Bersa, 48 cartuchos y 11 millones en efectivo, el caso no es menor. Que la PDI no se quede en la superficie.
Si el tipo de Selva coordinaba el traslado del sicario, la red era más grande que la de Ceres. Hay que ver los celulares.
Que R.I. ya estaba en domiciliaria por narco y lo detuvieron en la misma zona no es casual. Hay que revisar todo.
Lo que más me preocupa es que el llamado al 911 haya sido anónimo. Puede ser una falsa denuncia, pero si hubo plan, es gravísimo.
Si era falsa denuncia, también hay que castigar a quien la hizo. No puede quedar impune.
Me quedo con la duda del 28 de octubre: ¿por qué llamaron un día después de la visita de Pullaro a Ceres?