Seis años y tres meses. Ese es el tiempo que lleva Lucas Pertossi tras las rejas del Penal N°61 de Melchor Romero, esperando que la Justicia defina su futuro definitivo. Ahora, su abogado Ignacio Nolfi jugó una carta que puede cambiar todo: pidió formalmente su inmediata excarcelación ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores.
Según informó Rosario3, la estrategia defensiva apunta directo al corazón del sistema: el plazo razonable que establecen los tratados internacionales y la Constitución Nacional. "La prisión preventiva no puede funcionar como un adelanto de pena", sostiene el planteo, especialmente cuando el juicio ya terminó y la investigación está completamente cerrada.
¿Qué cambió para que la defensa se anime a este movimiento? Simple: con el juicio oral finalizado, los riesgos de fuga o entorpecimiento se redujeron drásticamente. Ya no hay testigos que intimidar ni pruebas que ocultar. El proceso siguió su curso y ahora solo resta que la Corte Suprema diga la última palabra.
Pero Nolfi no se conformó con argumentos jurídicos. Puso sobre la mesa algo que puede inclinar la balanza: el comportamiento ejemplar de Pertossi en el penal. Sin sanciones disciplinarias, el joven de Villa Gesell que recibió una de las penas menores del grupo demostró que el encierro no lo quebró.
Todo lo contrario. Pertossi decidió apostar a su futuro y arrancó estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata. Una decisión que su defensa presenta como prueba irrefutable de que el peligro de fuga es inexistente. ¿Quién abandona una carrera universitaria para escaparse?
La propuesta defensiva incluye medidas alternativas que suenan razonables: arresto domiciliario, monitoreo con tobillera electrónica y presentaciones periódicas ante la sede judicial. Un combo que permitiría a Pertossi continuar sus estudios mientras espera el fallo definitivo, pero bajo estricto control judicial.
El planteo llega en un momento clave del caso Báez Sosa. Han pasado más de seis años desde aquella madrugada trágica en Villa Gesell que conmocionó al país, y las heridas siguen abiertas. Pero la Justicia también debe evaluar si mantener a un condenado en prisión preventiva por tiempo indefinido no viola sus derechos fundamentales.
Ahora la pelota está en la cancha del Tribunal de Dolores. Los jueces deberán sopesar si el tiempo transcurrido, el comportamiento del interno y las garantías ofrecidas justifican una morigeración de la pena. O si, por el contrario, Pertossi debe seguir cumpliendo su condena tras las rejas hasta que la sentencia quede firme.
Una decisión que, sin dudas, será observada con lupa por la sociedad y que puede sentar precedente para casos similares. Porque en el fondo, la pregunta es simple pero compleja: ¿cuánto tiempo es demasiado tiempo?

Comentarios (12)
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Después de 6 años preso, algo de razón tiene la defensa. Si ya fue juzgado y se porta bien, que le den domiciliaria con tobillera.
¿En serio? Mataron a un pibe a patadas y ahora piden libertad porque estudia? Fernando Báez Sosa no va a poder estudiar nunca más.
Claudia, entiendo tu bronca pero la ley es la ley. Si ya pasó el plazo razonable, no se puede hacer la vista gorda.
La justicia argentina es una vergüenza. 6 años esperando que se defina todo, es un despelote total.
Que se quede preso hasta que salga la sentencia definitiva. No me importa cuánto tarde.
El tema es que si violamos los derechos de uno, después los violan para todos. Hay que ser coherentes con la ley.
Pobre familia Báez Sosa, cada vez que sale una noticia así deben sufrir de nuevo. Es muy injusto.
6 años preso sin condena firme es mucho tiempo. Igual que le den domiciliaria nomás, no libertad total.
¿Y si se escapa con la tobillera? Ya pasó antes. Mejor que se quede donde está.
Silvia, las tobilleras de ahora son más seguras. Además tiene familia y estudios, no creo que se mande una cagada.
Lo que me jode es que mientras tanto la Corte Suprema se toma todo el tiempo del mundo para resolver. Esa es la verdadera injusticia.
Que estudie todo lo que quiera, pero desde la cárcel. Mató a un pibe, que se banque las consecuencias.