El clásico rosarino del domingo volvió a demostrar que el fútbol tiene su propia lógica, caprichosa e inapelable. Rosario Central y Newell's Old Boys igualaron 1 a 1 en el Gigante de Arroyito, pero el marcador final no alcanzó para reflejar lo que vivieron los protagonistas dentro y fuera del campo.
El partido dejó una paradoja difícil de procesar para los hinchas de ambos clubes: Central sintió que debió ganar y se fue con una fuerte sensación de derrota, mientras que Newell's, que estuvo cerca de perder el encuentro, terminó celebrando el empate como si hubiera sido una victoria. Así de complejo y apasionante suele ser el fútbol, y más aún cuando se trata del clásico de Rosario.
El Gigante de Arroyito, estadio ubicado en el barrio homónimo al norte de la ciudad y que es la casa de Rosario Central desde 1960, fue escenario de una tarde cargada de tensión, como corresponde a uno de los derbis más apasionados del fútbol argentino. El clásico rosarino es considerado uno de los más intensos del país, con una rivalidad que data de más de un siglo y que divide a la ciudad en dos colores: el auriazul canalla y el rojinegro leproso.
Desde el lado de Central, la sensación predominante fue la de una oportunidad desperdiciada. El equipo del Gigante tuvo chances concretas para quedarse con los tres puntos y no pudo concretarlas, lo que convirtió el empate en algo que se vivió casi como una derrota. En el fútbol argentino, en un clásico, no alcanzar la victoria cuando se estuvo cerca duele el doble.
Del otro lado, Newell's supo leer el partido de otra manera. Haber igualado en condición de visitante, en la cancha del rival histórico, y haberlo hecho remontando o resistiendo una situación adversa, fue motivo suficiente para que el plantel y los hinchas leprosos lo tomaran como un resultado positivo. En el fútbol, el contexto lo es todo, y en un clásico un empate puede valer tanto como un triunfo dependiendo de cómo se llegó a él.
El resultado mantiene la tensión en la tabla de posiciones para ambos equipos, que buscan mejorar su rendimiento en el torneo local. El clásico rosarino siempre tiene un peso específico que va más allá de los puntos: es identidad, es historia, es la ciudad entera tomando partido.
Con el 1 a 1 como saldo, Rosario volvió a vivir uno de esos domingos que se recuerdan por mucho tiempo, aunque sea por las sensaciones encontradas que dejó. Central con la espina clavada, Newell's con el pecho inflado. El empate, como tantas veces en el fútbol, no conformó a nadie del todo pero tampoco dejó a nadie completamente vacío.

Comentarios (13)
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Nos robamos un punto en la cancha de ellos, eso es para festejar. Newell's jugó bien y se lo mereció el empate.
¿Festejar un empate? Qué bajo cayó Newell's. Antes se ganaba o se perdía, ahora con un punto ya salen a bailar en el vestuario.
Leandro, empatar en Arroyito siempre fue un buen resultado para la lepra, preguntale a cualquier hincha de más de 40 años. No es de ahora.
Leandro tiene razón, un equipo grande no puede conformarse con un empate. Punto para Central también.
Indignante. Tuvimos el partido en la mano y no lo pudimos cerrar. Esto no puede seguir pasando, el técnico tiene que dar explicaciones.
Jajaja los canallas llorando por un empate, qué tiernos. Nosotros salimos de Arroyito con un punto y la cabeza en alto 🖤❤️
Seguí festejando empates, leprosa. Eso dice todo de cómo está Newell's.
El fútbol es así, a veces el marcador no refleja lo que pasó adentro. Central mereció más pero el empate es empate.
Viví el partido desde la tribuna y la verdad es que fue muy parejo. Los dos equipos tuvieron sus momentos, el 1-1 fue justo.
Central tiene que mejorar MUCHO si quiere pelear arriba. No puede ser que en el clásico de local no ganes teniendo las chances que tuvo.
Yo soy de Central y lo digo: el empate duele, pero hay que reconocer que Newell's también jugó bien. No es excusa pero tampoco fue un robo.
Más allá del resultado, el clásico rosarino siempre es un espectáculo. Ojalá se pueda volver a tener público visitante algún día para que sea aún más lindo.
el profe tiene que poner a los pibes, con los mismos de siempre no alcanza para ganar un clásico