Lo que pasó en el Colegio Nacional Buenos Aires Pellegrini no es un caso aislado ni una travesura adolescente: es una forma de violencia de género digital que el sistema legal argentino todavía no sabe bien cómo castigar.
Imágenes de alumnas desnudadas con inteligencia artificial, generadas sin su consentimiento y distribuidas entre compañeros, pusieron en el centro del debate una pregunta que incomoda: ¿qué puede hacer la justicia cuando el cuerpo violentado es una imagen falsa pero el daño psicológico es absolutamente real?
La tecnología de las llamadas deepfakes —imágenes o videos hiperrealistas generados por IA a partir de fotos reales de una persona— avanza a una velocidad que la legislación argentina no logra seguir. Cualquier persona con acceso a ciertas aplicaciones, muchas de ellas gratuitas, puede tomar una foto de otra persona y generar en segundos una imagen de contenido sexual explícito. El resultado es devastador para las víctimas, que en este caso son menores de edad.
El problema legal es concreto: Argentina no tiene una ley específica que tipifique la creación y distribución de deepfakes sexuales. Los abogados especializados en género y tecnología señalan que los fiscales deben recurrir a figuras existentes como la Ley 26.904 de grooming, la Ley 26.485 de protección integral de la mujer, o incluso el artículo del Código Penal que penaliza la distribución de imágenes íntimas sin consentimiento —conocida popularmente como la ley de revenge porn—. El inconveniente es que ninguna de estas normas fue diseñada pensando en imágenes generadas artificialmente.
¿Hasta dónde llega la responsabilidad de quien crea la imagen, de quien la distribuye, de quien la recibe y no la denuncia? Esa cadena de complicidades es uno de los nudos más difíciles de desatar para los operadores judiciales.
Desde el ámbito educativo, el caso Pellegrini también abre otro frente: el de la responsabilidad institucional. Las escuelas tienen protocolos de convivencia, pero rara vez contemplan situaciones de violencia digital de esta naturaleza. Los equipos de orientación escolar se encuentran ante escenarios para los que no fueron formados, y las familias de las víctimas muchas veces no saben ni por dónde empezar.
Las expertas en violencia de género advierten que el daño no termina cuando se borra la imagen. Las chicas afectadas cargan con el estigma, el miedo a que el material circule más, la vergüenza que no les corresponde sentir. Es un trauma que puede durar años y que, sin acompañamiento psicológico y respuesta institucional rápida, se profundiza.
A nivel internacional, países como inglaterra-es-una-locura-jugar-.html" class="auto-link">España, Reino Unido y varios estados de Estados Unidos ya avanzaron con legislación específica que penaliza la creación de deepfakes sexuales incluso cuando las imágenes nunca se distribuyen. En Argentina, ese debate recién empieza a tomar forma en algunos proyectos legislativos que duermen en comisión.
El caso del Pellegrini puede ser el sacudón que falta para que el Congreso tome en serio este tema. Porque si hay algo que quedó claro con esta historia, es que la tecnología no espera y que las víctimas tampoco pueden esperar que la ley las alcance.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Esto me da una bronca terrible. Son chicas menores de edad y el sistema legal todavía no sabe cómo protegerlas. ¿Cuántos casos más necesitamos para que el Congreso legisle en serio?
La ley siempre va diez pasos atrás de la tecnología. No es solo Argentina, pasa en todo el mundo. Igual acá tardamos el doble.
Hay que ser muy enfermo para hacer algo así. Y encima con menores. Espero que la justicia encuentre la manera de meterlos presos aunque sea con las leyes que hay.
Igual hay que ver bien quiénes son los autores antes de salir a linchar. Si son menores también, el tema se complica legalmente.
Que sean menores no los hace menos responsables del daño que causaron. Las víctimas también son menores y nadie las protegió.
Soy docente y te juro que no estamos preparados para esto. Los protocolos de convivencia hablan de bullying presencial, de pelea en el recreo. Nadie nos formó para acompañar a una alumna que fue víctima de una deepfake.
España ya tiene ley específica para esto. ¿Por qué acá los proyectos duermen en comisión años? Porque a los legisladores no les pasa a sus hijas, básicamente.
El artículo habla de trauma que puede durar años y es completamente cierto. Una amiga mía pasó algo parecido (no con IA, con fotos reales) y tardó mucho tiempo en recuperarse. El daño psicológico es enorme.
y las apps estas no las pueden cerrar o bloquear? como que estan disponibles para cualquiera
El problema Braian es que son cientos de apps y muchas están en servidores en el exterior. Bloquear una y aparecen tres más. La solución tiene que ser legal y educativa, no solo técnica.
Esto no es solo del Pellegrini, está pasando en colegios de todo el país, incluyendo acá en Rosario. Solo que no todos llegan a los medios.
Muy buen artículo. Lo que falta agregar es que las plataformas como Instagram o WhatsApp también tienen responsabilidad en la distribución. Deberían tener sistemas de detección más agresivos para este tipo de contenido.