Lo que está pasando en el predio de la Siberia esta semana no es un dato menor: investigadores que dedicaron años de su vida a la ciencia argentina están a días de quedarse sin trabajo, y el Estado todavía no les dio una respuesta.
Este miércoles 15 de julio, becarios e investigadores del Conicet Rosario se movilizaron frente al Centro Científico Tecnológico, con el respaldo de ATE Rosario, en el marco de una protesta de alcance nacional. El reclamo es concreto: la prórroga de casi 400 becas posdoctorales que vencen el 31 de julio, sin que todavía se hayan publicado los resultados del ingreso a la carrera del investigador científico.
Andrés Carminati, uno de los becarios que participó de la protesta, lo resumió sin vueltas: "Se nos vence la beca y nos quedaremos sin trabajo". La frase suena simple, pero detrás hay años de doctorado, posdoctorado, publicaciones, proyectos y una apuesta personal enorme a construir conocimiento en el país.
El problema es de fondo: los resultados del concurso para ingresar a la Carrera del Investigador Científico del Conicet recién se conocerían el año próximo. Eso significa que hay un período de vacío, un limbo administrativo, en el que los becarios quedarían sin cobertura ni ingresos. La solución que piden no es revolucionaria: simplemente que las becas se extiendan hasta que se publiquen esos resultados.
En Rosario, el reclamo alcanza a unas 20 personas de disciplinas tan diversas como química, historia, física e ingeniería. No es un problema de un área específica: es transversal a toda la producción científica local. Cada uno de esos perfiles representa años de formación que, si se interrumpen ahora, difícilmente se recuperen en el corto plazo.
Carminati fue claro en ese punto: perder la beca no es un simple trámite burocrático. "Significa quedarse sin trabajo", repitió, y la reiteración no es casual. Es el modo en que los científicos intentan que la sociedad entienda que ellos también pagan alquiler, tienen familias, y no pueden vivir de vocación pura.
El dato que los propios becarios pusieron sobre la mesa es elocuente: Argentina destina apenas el 0,14% del PBI a investigación y desarrollo. Para tener dimensión, el promedio de los países de la OCDE ronda el 2,5%. No es que el país no pueda invertir más en ciencia; es que históricamente eligió no hacerlo, y cada crisis económica termina ajustando por el lado del conocimiento.
¿Cuánto más se puede recortar en un sector que ya viene funcionando con lo mínimo? La respuesta, si el Conicet no actúa antes del 31 de julio, la van a dar veinte investigadores rosarinos que van a tener que buscar otro trabajo o emigrar.
La ciencia argentina tiene una larga historia de fuga de cerebros. Lo que está en juego acá no es solo el sueldo de veinte personas: es la continuidad de proyectos de investigación, la formación de nuevas generaciones y la capacidad del país de producir conocimiento propio. Eso no se reconstruye de un día para el otro.

Comentarios (13)
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Hice 5 años de doctorado y 2 de posdoc para que me digan que no hay plata para prorrogar la beca un par de meses. Es una vergüenza. Estos pibes se van a ir del país y después nos preguntamos por qué no tenemos científicos.
Y bueno, si el Estado no tiene plata no tiene plata. Que se busquen trabajo en el sector privado como hace todo el mundo. No todos podemos vivir del Estado eternamente.
¿Sector privado? ¿Sabés cuántas empresas de base tecnológica hay en Argentina que absorban investigadores de física o química avanzada? Informate antes de opinar.
Siempre la misma historia: el que trabaja en el Estado tiene razón y el que paga impuestos que se calle. Genial el sistema.
El 0,14% del PBI en ciencia es un escándalo. Países que hoy nos pasan por arriba en desarrollo empezaron invirtiendo en investigación hace 30 años. Acá seguimos cortando por lo sano cada vez que hay crisis.
Conozco a uno de los que están en esta situación. Tipo brillante, publicó en revistas internacionales, y ahora no sabe si va a poder pagar el alquiler en agosto. Algo muy roto hay en este país.
Apoyo total a los investigadores. Pero también hay que decir que esto no empezó ahora, viene de gobiernos anteriores que tampoco priorizaron la ciencia. Es un problema estructural, no de una sola gestión.
Totalmente de acuerdo Silvia, pero el contexto actual lo hace más grave. Con el ajuste que hay, una prórroga de meses se vuelve una batalla.
20 personas en Rosario parece poco pero son 20 proyectos de investigación que se cortan, 20 trayectorias que se pierden. Y eso tiene un costo que no aparece en ningún balance del Estado.
Mi hija está terminando el doctorado y tiene terror de que le pase esto. Años de sacrificio para llegar a este punto. El Estado tiene que dar una respuesta antes del 31.
Qué bueno que ATE los acompañe. Estos reclamos necesitan visibilidad porque si no quedan en el silencio y nadie se entera hasta que ya es tarde.
Siempre protestando estos del Conicet. Que trabajen.
Claro, porque publicar investigaciones científicas, dar clases y hacer experimentos no es trabajar. Qué nivel de comentario.