Una nueva crisis diplomática sacude la relación entre Argentina y Chile después de que el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier general Gustavo Javier Valverde, realizara declaraciones que Santiago interpretó como una provocación sobre la soberanía del extremo austral del continente.
En el marco de una entrevista, Valverde mencionó al Estrecho de Magallanes y al Pasaje de Drake al referirse a las zonas que considera estratégicas para la soberanía argentina. Las palabras del militar encendieron las alarmas en Santiago de manera inmediata: el gobierno chileno anunció que responderá por los canales diplomáticos correspondientes y adelantó el envío formal de una nota de protesta a Buenos Aires.
La Cancillería chilena fue contundente en su respuesta: sostuvo que la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes no está en discusión y recordó que la situación territorial entre ambos países se encuentra regulada por tratados bilaterales de larga data. La referencia apunta directamente al Tratado de Paz y Amistad de 1984, firmado bajo mediación del Vaticano tras el conflicto del Beagle, que estableció el marco jurídico vigente para la relación limítrofe entre ambas naciones.
El Estrecho de Magallanes es una de las vías marítimas más estratégicas del planeta: comunica los océanos Atlántico y Pacífico a través del extremo austral de Sudamérica y su control representa un interés geopolítico de primer orden, no solo para Argentina y Chile, sino para el comercio marítimo internacional. Históricamente, la disputa por esa zona fue uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral, que llegó al borde del conflicto armado en 1978.
Ante la magnitud de la repercusión, la Cancillería argentina intentó apagar el incendio rápidamente. Desde el Palacio San Martín buscaron encuadrar las declaraciones de Valverde dentro de los acuerdos internacionales vigentes y evitar que sus palabras fueran leídas como un cambio en la postura oficial del país. El mensaje implícito fue claro: el jefe militar habló por cuenta propia, no en nombre del gobierno.
El episodio expone una tensión recurrente en la política exterior argentina: la distancia que a veces existe entre el discurso de las Fuerzas Armadas y la línea diplomática de la Cancillería. En un contexto donde el gobierno de Javier Milei ha buscado construir una relación fluida con el presidente chileno Gabriel Boric, las declaraciones de Valverde llegan en el peor momento posible y obligan a una gestión de daños que ningún canciller disfruta hacer.
Ambos gobiernos mantienen como marco de referencia los tratados que regulan sus límites y relaciones bilaterales, y por ahora ninguno parece dispuesto a escalar el conflicto más allá del plano formal. Pero el daño ya está hecho: la relación bilateral queda, una vez más, bajo la lupa por los intereses estratégicos en la Patagonia y el extremo sur del continente.

Comentarios (13)
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Un militar que habla de soberanía sobre territorio que los tratados ya definieron hace 40 años. ¿Nadie le explicó que hay un Tratado de 1984 que cierra el tema? Esto es un papelón internacional.
Che, y si el tipo tiene razón en algo? No me parece mal que un jefe militar piense en términos estratégicos. El problema es que lo dijo en público sin coordinarlo con Cancillería.
Pensar en términos estratégicos está bien, DECIRLO en una entrevista pública cuando hay tratados vigentes es otra cosa. Eso se llama imprudencia, no patriotismo.
Siempre lo mismo con los militares argentinos. Décadas después del 82 y todavía no aprendieron que la diplomacia no se hace con declaraciones grandilocuentes. Cancillería tiene que salir a apagar el fuego que prendió este señor.
Y Boric se ofende por esto pero cuando Chile mete fichas en la Antártida nadie dice nada. Doble estándar total.
El Pasaje de Drake no es chileno, es internacional. Que Valverde lo mencione junto al Magallanes como área de soberanía argentina es confuso como mínimo. Entiendo la reacción de Chile.
Qué tiene de malo que el jefe de la Fuerza Aérea hable de zonas estratégicas? Es su trabajo. Los chilenos se ofenden por cualquier cosa.
No es que se ofenden por cualquier cosa. Es que hay tratados firmados que definen exactamente eso. Si un jefe militar chileno dijera algo similar sobre Tierra del Fuego, nosotros también protestaríamos.
Bueno, puede ser. Pero igual me parece exagerado el escándalo. Una nota de protesta por una entrevista...
Lo que me preocupa es que Milei viene construyendo una relación más o menos decente con Chile y este brigadier la arruina en una entrevista. ¿Nadie controla lo que dicen los jefes de las fuerzas?
Periodista que cubre política exterior hace años: esto es un globo de ensayo o una torpeza. En cualquiera de los dos casos, Cancillería argentina tiene un problema serio que resolver esta semana.
el magallanes es de chile desde siempre, que se metan en sus asuntos
Hay que leer el Tratado de 1984 antes de opinar. Ese documento cierra prácticamente todos los temas limítrofes del sur. Que un brigadier general no lo tenga claro es, como mínimo, preocupante.