La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central entra esta semana en una instancia decisiva: el inicio de su tratamiento en la Cámara de Diputados. El proyecto, impulsado por el Gobierno nacional, apunta a rediseñar el marco institucional del BCRA con un objetivo claro: que las restricciones al financiamiento monetario y la independencia del organismo no dependan de quién ocupe la Casa Rosada, sino que se consoliden como reglas permanentes de política económica.
El oficialismo llega al recinto con viento a favor. El dictamen reunió 42 firmas sobre 73 diputados presentes, con el acompañamiento de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y otros bloques menores. Un número que refleja una construcción política más amplia que la base propia del Gobierno y que le da sustento a la expectativa de obtener la media sanción en esta instancia.
Entre los firmantes se destaca el diputado radical Lisandro Nieri, exministro de Hacienda de la provincia de Mendoza, quien en 2022 había presentado su propio proyecto para reformar la Carta Orgánica del BCRA con lineamientos similares. Su respaldo no es menor: representa el tipo de aval técnico y político que el Gobierno necesita para mostrar que la iniciativa trasciende el interés sectorial de La Libertad Avanza.
El corazón del debate gira en torno a un mecanismo concreto: la remoción del presidente y los directores del Banco Central requerirá una mayoría calificada de dos tercios tanto en Diputados como en el Senado. Hoy, la Carta Orgánica vigente establece que estas autoridades son designadas por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado y tienen mandatos de seis años. El problema histórico es que esos mandatos rara vez se respetaron: los cambios de gobierno solían derivar en cambios de conducción, con todo lo que eso implica para la política monetaria.
La lógica del proyecto es elevar el costo político de desplazar a las autoridades del BCRA. Al exigir dos tercios del Congreso, se busca que ningún gobierno pueda remover al presidente del organismo sin construir un consenso amplio, lo que en la práctica funcionaría como un escudo institucional. No se contempla extender los mandatos más allá de los seis años actuales: desde el organismo señalaron que consideran suficiente la reforma propuesta para garantizar estabilidad.
El modelo tiene referencias internacionales. El proyecto guarda similitudes con el diseño institucional del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), donde los directores solo pueden ser removidos por falta grave y con una mayoría de dos tercios del Congreso. La diferencia sustancial es que en Perú la autonomía del banco central y la prohibición de financiar al Tesoro tienen respaldo constitucional. En Argentina, incluso con esta reforma, el esquema sigue siendo más frágil: la política monetaria seguirá conviviendo con las decisiones del Poder Ejecutivo y el Ministerio de Economía.
Ese es, precisamente, el punto más debatido. Acotar el mandato del BCRA a un objetivo prioritario —preservar el valor de la moneda— es un avance en términos de claridad institucional, pero no resuelve por sí solo la tensión estructural entre independencia monetaria y necesidades fiscales del Estado. La historia argentina está plagada de ejemplos en que esa tensión terminó licuando cualquier intento de autonomía formal del organismo.
Para el Gobierno de Javier Milei, la reforma es parte de una agenda más amplia de ordenamiento macroeconómico que incluye el equilibrio fiscal, la desregulación y la eliminación de mecanismos que históricamente permitieron al Estado financiarse con emisión. Blindar institucionalmente al BCRA es, en esa lógica, una forma de hacer irreversibles —o al menos más costosas de revertir— las transformaciones económicas de esta administración.
El desafío ahora es sostener en el recinto la mayoría construida en comisión. El respaldo de la oposición dialoguista será determinante para que el proyecto avance hacia el Senado y, eventualmente, se convierta en ley.

Comentarios (15)
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Era hora de que alguien pusiera límites al manoseo político del Banco Central. Cada gobierno que entraba cambiaba al presidente del BCRA como si fuera un empleado propio. Que se necesiten dos tercios para echarlo es un avance real.
Dos tercios en el Congreso argentino... como si alguna vez hubiera dos tercios de acuerdo en algo. Esto es letra muerta.
Exactamente ese es el punto, amigo. Que sea difícil de lograr es la garantía. Si fuera fácil, no serviría de nada.
Me preocupa que esto sea solo para blindar a los funcionarios que puso Milei y que después sea imposible sacarlos aunque hagan las cosas mal. La independencia está bien, pero también tiene que haber rendición de cuentas.
Graciela, la rendición de cuentas existe: se los puede remover por falta grave con dos tercios. No es impunidad, es estabilidad. Muy distinto.
Ojalá funcione. Pero acá cada vez que se arma algo para que dure, el próximo gobierno lo da vuelta igual. Tenemos memoria corta como país.
Lo que me parece interesante es el modelo peruano que mencionan. Allá tienen esto con rango constitucional y les fue bastante mejor en términos de inflación. Acá lo hacemos por ley ordinaria y cualquier mayoría simple lo puede derogar en el futuro.
Che, y el radicalismo apoyando esto... Nieri firmó el dictamen. Qué lejos quedó el kirchnerismo de poder bloquear algo en el Congreso.
A mí me importa una sola cosa: ¿esto va a bajar la inflación? Porque de reformas institucionales estamos llenos y el kilo de carne sigue por las nubes.
Valeria tiene razón. Con la panza vacía no se come institucionalidad.
Discrepo. La inflación argentina tiene raíz monetaria y fiscal. Si el BCRA deja de financiar al Tesoro de manera permanente, eso SÍ impacta en los precios a mediano plazo. No es magia, es causalidad.
42 firmas sobre 73 diputados presentes no es una mayoría aplastante. Habrá que ver si en el recinto se sostiene o si algunos se corren cuando llegue el momento de votar.
Que el banco central sea independiente es lo que piden todos los economistas serios hace décadas. Bienvenido sea aunque sea tarde.
¿Y el Senado? Ahí es donde se traba todo siempre. Que pasen en Diputados está bien pero falta la mitad del camino.
Todo muy lindo el debate en Buenos Aires. Acá en Rosario seguimos con los mismos problemas de siempre y ninguna reforma del BCRA nos va a solucionar el bolsillo esta semana.