Lo que le pasó a Florencia Gómez en San Jorge no se olvida fácil. Y tampoco se olvida que pasaron cinco años hasta que alguien fue formalmente imputado por su muerte.
Este miércoles, la Justicia santafesina dio un paso que la familia de Florencia esperaba desde octubre de 2020: un hombre de 30 años fue imputado como coautor del femicidio, según confirmó el Ministerio Público de la Acusación. El acusado no estaba en la calle esperando que lo buscaran: ya cumple condena por otra causa en la cárcel de Las Flores, en la ciudad de Santa Fe.
La reconstrucción del crimen que surgió de la audiencia de imputación es brutal en su detalle. El 12 de octubre de 2020, el imputado interceptó a Florencia a 1.300 metros de la ruta 13, en las afueras de San Jorge. La amenazó con un arma de fuego y la golpeó en la cabeza. Fue entonces cuando un segundo hombre apareció desde un cañaveral, sumándose a la golpiza. Los golpes fueron en los ojos, la boca y la frente. No hubo piedad.
Después de reducirla, el cómplice la arrastró detrás del cañaveral y continuó golpeándola. El final llegó con una piedra de gran tamaño que le impactó en la parte posterior de la cabeza, provocándole la muerte. Luego, los dos hombres escaparon en una moto Scooter 110 cc negra. Se llevaron el celular de Florencia y lo descartaron a pocos metros del lugar, junto con la piedra usada como arma.
¿Cuánto tiempo más tiene que esperar una familia para que la Justicia diga, al menos, el nombre de un responsable? Cinco años es una eternidad cuando hablás de un femicidio. No es una crítica vacía: es la pregunta que cualquier rosarino o santafesino debería hacerse cuando lee esta noticia.
La investigación, que llevó adelante el Ministerio Público de la Acusación, tuvo novedades la semana pasada que derivaron en esta imputación. Los detalles sobre el segundo hombre involucrado —el que habría ejecutado el golpe final— todavía no fueron completamente esclarecidos en la información pública disponible, aunque la figura de coautoría implica que la Justicia los considera a ambos responsables del crimen.
San Jorge es una localidad de unos 20.000 habitantes ubicada en el departamento San Martín, a poco más de 100 kilómetros de Rosario. Como tantos pueblos del interior santafesino, los femicidios que ocurren allí suelen tener menos visibilidad mediática que los de las grandes ciudades. El caso de Florencia Gómez fue uno de esos. Cinco años después, al menos, tiene una imputación.
La causa sigue abierta. Que haya un imputado no es una condena. Pero es, por fin, un principio.

Comentarios (12)
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Cinco años. CINCO AÑOS tardaron en imputar a alguien. Mientras tanto la familia de Florencia vivió todo este tiempo sin respuestas. Es una vergüenza el sistema judicial de este país.
Al menos llegaron. Hay casos que nunca se resuelven. No digo que cinco años sea aceptable, pero peor es el silencio eterno.
Martín, conformarse con 'al menos llegaron' es exactamente el problema. Esa resignación es la que hace que el sistema siga funcionando así de mal.
Y el otro cómplice? El que le dio el golpe final con la piedra? Eso no quedó claro en la nota. Quiero saber si ese también va a ser imputado o se va a escapar como siempre.
Soy de San Jorge y me acuerdo perfectamente cuando pasó esto. El pueblo estaba conmocionado. Que hayan tardado tanto es una herida que no cierra para la familia.
Una imputación no es una condena. Que no nos olvidemos de eso. Hay que esperar el juicio.
Diego, obvio que no es condena, pero es el primer paso. Para la familia de Florencia debe ser algo importante después de tanto tiempo en la oscuridad.
Lo que me llama la atención es que el tipo ya estaba preso por otra causa. O sea, era un delincuente conocido y tardaron cinco años en vincularlo con este crimen. Algo falló en la investigación, no hay otra.
El Tano tiene razón. Si el tipo estaba en cana por otra causa, cómo no lo vincularon antes? Alguien tiene que explicar eso.
Cada vez que leo una nota así pienso en las madres. En lo que es levantarse cada día sin justicia. Espero que esto sea el comienzo del final de esta pesadilla para la familia de Florencia.
Trabajo en educación y usamos casos como este para hablar de violencia de género con los chicos. Lo que me preocupa es que cinco años de impunidad también manda un mensaje: que se puede. Que la Justicia llegue, aunque tarde, es fundamental para romper esa lógica.
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