Lo que pasó en Pueblo Andino aquella noche del 26 de noviembre de 2023 no fue un crimen pasional ni un arrebato. Fue una ejecución. Eso es lo que sostiene la Fiscalía, y este miércoles la Justicia le dio la razón: Aníbal Alberto "Tati" Ortega, de 47 años, irá a juicio oral acusado del femicidio de Vanesa Soledad Zambrana, la mujer con quien mantenía una relación extramatrimonial y a quien mató de dos disparos por la espalda.
El juez Ariel Cattaneo admitió este miércoles la acusación presentada por el fiscal Maximiliano Nicosia Herrero en la audiencia preliminar celebrada en los Tribunales Provinciales de San Lorenzo. El magistrado aceptó las pruebas ofrecidas por ambas partes y encuadró el hecho como homicidio-de-ramiro-nast.html" class="auto-link">homicidio calificado por haber sido cometido contra una persona con quien el acusado mantenía una relación de pareja y por mediar violencia de género. La pena que pedirá el fiscal en el debate oral es la máxima: prisión perpetua.
La reconstrucción del crimen que hizo la Fiscalía es escalofriante en su frialdad. Esa tarde de domingo, Ortega acordó encontrarse con Zambrana supuestamente para caminar y conversar. Los dos se dirigieron a la Plaza Balcón al Río, en Andino, y desde allí se internaron en un sendero dentro de un cañaveral. Fue entonces cuando el acusado, según la acusación, le pidió a la mujer que caminara delante de él. Sacó de una bandolera un revólver calibre .38 y le disparó dos veces por la espalda, a la altura de la nuca. Uno de los proyectiles le entró en el cráneo y le provocó la muerte en el acto. Antes de irse, se llevó el celular de la víctima.
Vanesa Zambrana tenía 41 años, era bombera y madre de tres hijos, uno de ellos un bebé. Su marido, Sergio, empezó a buscarla desesperadamente cuando ella no apareció para su turno de trabajo en Timbúes ni respondía los mensajes. Denunció la desaparición esa misma noche. A las 6.15 del lunes 27, fue él quien encontró el cuerpo sobre un puente angosto del sector donde ella había desaparecido horas antes.
La investigación se armó con varios elementos clave. Uno de los primeros indicios lo aportó Lautaro, el hijo mayor de Vanesa: el joven notó que después de las 21.30 había desaparecido la foto de perfil de WhatsApp de su madre, lo que llevó a los investigadores a sospechar que alguien había manipulado el teléfono tras el crimen. Ese detalle, aparentemente menor, fue una pieza central de la pesquisa.
Otro elemento determinante fueron los mensajes de Facebook que Zambrana y Ortega intercambiaron en los días previos al asesinato. Según expuso el fiscal, la mujer le reclamaba que definiera el futuro de la relación. En uno de esos mensajes, ella le escribió: «¿para qué querés hablar si ya tenés la decisión tomada?». Él respondió que quería hablar cosas. Días después, la mató.
Los allanamientos realizados el 29 de noviembre de 2023 en Ibarlucea completaron el cuadro. En la vivienda de Ortega y en la casa de sus padres, los policías secuestraron armas de fuego, armas de fabricación casera y unas 1.500 municiones. En la casa de su abuela encontraron la bandolera y las zapatillas que, según la acusación, usó la noche del crimen. Del auto que conducía secuestraron un revólver calibre .38 con 45 municiones sin registrar.
La propia esposa de Ortega aportó un dato que los investigadores consideraron relevante: declaró que se habían separado aproximadamente un mes antes del femicidio, luego de descubrir que él mantenía una relación con otra mujer. Tras la ruptura, el acusado se había mudado a la casa de sus padres. El cuadro que emerge es el de un hombre que, al ver que la relación clandestina también se le derrumbaba, tomó la peor de las decisiones posibles.
¿Cuántas veces más vamos a leer la misma historia? Una mujer que pide definiciones. Un hombre que no las da. Y una bala como respuesta. El juicio oral dirá la última palabra, pero la Justicia ya marcó el camino: para la Fiscalía, esto merece cadena perpetua. Y los hechos, por ahora, no parecen darle la razón a nadie más que a ella.

Comentarios (14)
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Le pidió que caminara adelante para dispararle por la espalda. Eso no es un crimen pasional, eso es una ejecución planificada. Perpetua y que no salga nunca.
Y encima se llevó el celular para borrar pruebas. Sabía perfectamente lo que hacía. Que le den la perpetua y se termina.
Lo que me parte el alma es el hijo mayor que se dio cuenta por la foto de WhatsApp. Un pibe que tuvo que vivir eso.
Bombera, mamá de tres hijos, uno bebé. Y la mató porque no quería definir la relación. El nivel de cobardía es inmenso.
1500 municiones en la casa y armas sin registrar. Este tipo era un peligro mucho antes del femicidio. ¿Cómo nadie lo detectó antes?
Siempre lo mismo: ella pide definiciones, él no da respuestas, y termina muerta. Cuándo vamos a entender que el problema es estructural.
Espero que la defensa no logre bajarle la carátula. Que quede como femicidio y que pague con la máxima pena.
Che, ¿y la esposa que lo denunció? Esa mujer tuvo coraje. Declarar contra tu propio marido en un caso así no es fácil.
La esposa declaró en contra porque también fue víctima de su engaño. Bien por ella. Eso también es valentía.
A ver, seamos honestos: la justicia argentina tarda años en llegar a juicio. Esto pasó en noviembre del 2023 y recién ahora van a juicio. Tres años perdidos.
Tres años no es tanto para un caso de esta complejidad, con allanamientos, pericias balísticas y análisis de mensajes. Lo que importa es que llegaron con pruebas sólidas.
Sólidas o no, los hijos de esa mujer llevan tres años sin justicia. Para ellos el tiempo no es un detalle menor.
Que le den perpetua y listo. No hay mucho más que analizar acá.
Cada vez que leo una nota así pienso en esa frase que ella le mandó: '¿para qué querés hablar si ya tenés la decisión tomada?'. Ella lo sabía. Y aun así fue. Eso me destroza.