A más de tres años del hecho, Rosario tiene un juicio que no va a pasar desapercibido. Este lunes arrancó el debate oral contra Fabricio Cortez, el gendarme nacional acusado de haberle quitado la vida de un disparo a Marcelo Alejandro Flores, un hombre que intentaba robar cables del tendido eléctrico en Medrano al 2300, en la zona norte de la ciudad. Dos posiciones irreconciliables, un muerto, y un tribunal que deberá decidir si lo que pasó esa noche fue un crimen o una actuación legítima.
El hecho ocurrió el 5 de abril de 2023, alrededor de las 20.20. Flores y otro hombre recorrían el barrio juntando cartones cuando intentaron desprender un cable del tendido eléctrico que ya estaba cortado. La maniobra fue vista por Cortez, que estaba en su domicilio, vestido de civil. Llamó al 911 para denunciar el intento de robo y, segundos después, salió a la vereda con su pistola reglamentaria Pietro Beretta calibre 9 milímetros.
Lo que pasó después es exactamente lo que se discute en la sala 9 del Centro de Justicia Penal. Según la reconstrucción del fiscal Alejandro Ferlazzo, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, el acompañante de Flores escapó por Baigorria hacia el sur cuando vio al uniformado, mientras que la víctima intentó huir hacia Gallo. En ese momento, sostiene la acusación, Cortez lo persiguió apuntándolo con el arma hasta que efectuó un disparo que impactó en el cuello de Flores. El hombre herido alcanzó a correr algunos metros, dobló por Baigorria y cayó frente al 1500 de esa calle. Allí el gendarme lo redujo, le colocó los brazos detrás de la espalda y llamó a una ambulancia. Cuando llegó el personal médico, Flores ya había fallecido.
El fiscal Ferlazzo sostiene la acusación por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y pidió una pena de 12 años de prisión. El tribunal está integrado por los jueces Facundo Becerra, Paula Álvarez y Valeria Pedrana.
Del otro lado, la defensa encabezada por el abogado Carlos Varela fue al frente desde el primer minuto: pidió la absolución de su cliente. El argumento central es la legítima defensa. "Fabricio actuó como correspondía", sostuvo Varela en su alegato de apertura, y agregó que "va a quedar demostrado que, dadas las razones geográficas y horarias, fue razonable su actuación". De manera subsidiaria, planteó que si el tribunal no acompañara esa postura, el caso debería encuadrarse como exceso en la legítima defensa, lo que implicaría una pena significativamente menor.
Varela también salió a defender el comportamiento de Cortez después del disparo: "El señor Cortez no fue mendaz, no es mendaz y no será mendaz. No solo con su discurso lo hizo, lo hizo con actos: llamó al 911 con anterioridad y va a quedar demostrado que salió a confrontar para evitar la comisión de un hecho ilícito. Llamó al 911 después para solicitar una ambulancia, habiendo advertido que el señor Flores estaba herido". El defensor también cuestionó el testimonio del único acompañante de la víctima que pudo ser identificado, anticipando que su versión quedará desacreditada durante el debate.
El caso tuvo una historia judicial compleja antes de llegar a juicio. La investigación inicial estuvo a cargo de la fiscal Gisela Paolicelli, hoy fallecida, quien había sostenido una hipótesis distinta sobre la mecánica del disparo. Esa reconstrucción fue descartada, el expediente pasó por manos de la ex fiscal María de los Ángeles Granato, y finalmente quedó en las del fiscal Ferlazzo, quien lleva la acusación ante el tribunal.
El juicio pone sobre la mesa una tensión que Rosario conoce bien: la frontera entre la actuación legítima de un agente de seguridad y el uso excesivo de la fuerza. ¿Cuándo un disparo es defensa y cuándo es homicidio? Esa pregunta, que no tiene respuesta fácil, es la que los tres jueces deberán responder en los próximos días. La ciudad espera el veredicto.

Comentarios (13)
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El tipo llamó al 911 antes y después. Salió a defender su barrio. Si los políticos hicieran su trabajo y no hubiera tanta miseria, este hombre no tendría que haber salido a la vereda con un arma. Pero la realidad es la que es.
Y sí, robaba cables. Pero la pena por robar cables no es la muerte. Eso lo decide un juez, no un gendarme en la vereda.
Nadie dijo que la pena por robar es la muerte. Pero en el momento nadie sabe qué puede pasar. El gendarme no es adivino. Fácil juzgar desde el sillón.
Matar a alguien que está huyendo no es legítima defensa, es un homicidio. No importa si era ladrón o no. La ley es clara: no podés dispararle a alguien por la espalda mientras escapa. Espero que el tribunal tenga el coraje de decirlo.
Che, ¿y el acompañante que escapó? ¿Nunca lo encontraron? Eso me parece raro. Hay cosas de este caso que no cierran.
Tres años para llegar a juicio. Tres años. Y la familia de Flores sin respuesta. El sistema judicial de Santa Fe es una vergüenza.
La defensa dice que fue razonable por las razones geográficas y horarias. Eso lo van a tener que explicar muy bien porque suena a cualquier cosa. ¿Qué tiene que ver la geografía con pegarle un tiro a alguien?
Yo vivo en esa zona. Los robos de cables son un problema serio, dejan a cuadras enteras sin luz. Entiendo la desesperación del vecino. Pero también entiendo que hay límites. Difícil este caso.
El abogado defensor dice que Flores 'venía delinquiendo'. Como si eso justificara todo. La pobreza no es un delito que se pague con la vida.
Acá si sos ladrón sos mártir y si sos gendarme sos asesino. Este país al revés.
Nadie lo hizo mártir. Se está pidiendo que la Justicia determine si el disparo fue legal o no. Eso es exactamente para lo que existe el sistema judicial. No es tan difícil de entender.
Lo que me llama la atención es que la investigación tuvo tres fiscales distintos y una hipótesis que se descartó. Eso habla de un caso complejo donde no todo es blanco o negro. Habrá que ver qué pruebas presentan.
12 años piden. Si lo condenan va a ser un mensaje muy fuerte para todos los efectivos de seguridad. No sé si eso es bueno o malo, pero algo va a cambiar.