La zona sur de Rosario volvió a ser escenario de violencia armada este jueves a la noche. Una balacera en inmediaciones del barrio Tiro Suizo dejó a dos adolescentes heridos, ambos trasladados de urgencia a un centro asistencial de la ciudad.
Según confirmó la Policía de Santa Fe, la denuncia llegó en las últimas horas de la jornada del jueves. Los hechos se produjeron en los alrededores del barrio Tiro Suizo, un sector del sur rosarino que en los últimos años ha sido afectado de manera recurrente por episodios de violencia vinculados al conflicto territorial entre bandas narcocriminales.
De acuerdo a la información disponible, un delincuente no identificado abrió fuego contra los dos jóvenes y luego escapó en moto, modalidad que se ha convertido en una marca característica de los ataques a balazos en los barrios populares de Rosario. Al cierre de esta edición, el sujeto permanecía prófugo y la policía activó un operativo de búsqueda en la zona.
Los dos adolescentes fueron internados, aunque hasta el momento no trascendieron precisiones sobre su estado de salud ni sobre las circunstancias exactas que desencadenaron el ataque. La investigación quedó en manos de la Fiscalía competente, que deberá determinar si el hecho responde a una disputa entre facciones delictivas, un ajuste de cuentas o un ataque indiscriminado.
Lo que no admite discusión es el dato más brutal: son adolescentes. Pibes que deberían estar en la escuela, en la cancha, en la esquina con los amigos, terminan en una cama de hospital con un balazo encima. Esa es la realidad que viven los barrios del sur rosarino mientras el Estado nacional recorta fondos para políticas de seguridad, prevención y contención social.
El barrio Tiro Suizo y sus alrededores forman parte de una franja del sur de Rosario que históricamente ha concentrado déficits habitacionales, educativos y de infraestructura. La falta de presencia estatal sostenida en esos territorios es el caldo de cultivo que aprovechan las organizaciones criminales para reclutar jóvenes y disputar el control de las esquinas a tiros.
Rosario acumula así un nuevo episodio en una estadística que duele: decenas de jóvenes heridos o asesinados cada año en hechos de violencia urbana, la mayoría en barrios populares del sur y el oeste de la ciudad. La respuesta no puede ser solo policial. Requiere inversión en educación, trabajo, deporte y cultura. Requiere un Estado presente, no uno que ajusta y se retira.
Las autoridades municipales y provinciales aún no emitieron declaraciones públicas sobre este episodio específico.

Comentarios (13)
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Dos pibes baleados y el atacante se va tranquilo en moto. ¿Dónde está el Estado? Esto pasa todos los jueves, todos los viernes, todos los días en el sur de Rosario y nadie hace nada.
El Estado está donde siempre estuvo: ajustando a los que menos tienen y dejando los barrios sin recursos. Milei recortó todo y después se sorprenden de la violencia.
Paren con la política. Esto es un problema de décadas, de todos los gobiernos. No zafan ni los peronistas de esta. Los barrios del sur llevan 20 años abandonados.
Adolescentes. Eso es lo que me parte. No son estadísticas, son pibes. Alguien tiene que ir a buscarlos antes de que los reclute una banda o los maten a tiros.
Yo vivo en el norte y reconozco que hay dos Rosarios. Lo que pasa en el sur no lo vemos, no lo sentimos. Y eso también es parte del problema.
¿Y el municipio? ¿Monteverde qué dice? Porque la seguridad es provincial y nacional, sí, pero el municipio también tiene que estar en el territorio con políticas concretas.
El municipio tiene programas en los barrios, centros de día, deporte, cultura. No es que no hace nada. El problema es que la provincia y la nación no acompañan con recursos.
Me duele en el alma leer esto. Tengo un hijo de 16 años y vivo en el sur. Cada vez que sale a la calle rezo para que vuelva. No es forma de vivir.
Yo soy del barrio y te digo que la moto es lo de siempre. Entran, tiran y se van. La policía llega media hora después. Media hora.
Hay que endurecer las penas, punto. Mientras haya impunidad esto no para. No importa el gobierno de turno, si no hay consecuencias reales el delito no frena.
Roberto, las penas más duras no bajan el delito, hay estudios que lo demuestran. Lo que baja el delito es oportunidad: trabajo, educación, futuro. Sin eso no hay cárcel que alcance.
Ojalá se recuperen los chicos. Más allá de la política, lo primero es que estén bien. Fuerza para las familias.