Lo que pasó en barrio Triángulo no se olvida fácil. Un jubilado que descansaba en la vereda de un supermercado chino, sin meterse con nadie, terminó muerto por una bala que no era para él. Esta semana, la Justicia dio un paso concreto: Williams Laureano T., de 18 años, fue imputado como el acompañante del tirador en ese ataque.
El operativo de fuga que armaron los dos atacantes tiene todos los ingredientes de una película de barrio: corrieron a pie desde el súper, entraron a una casa a solo tres cuadras del lugar del crimen, y ahí uno de ellos se cambió la ropa para despistar a cualquier testigo o cámara. Después, con la sangre fría que asusta, llamaron un auto de la aplicación Didi y se mandaron a mudar.
Pero la tecnología que los ayudó a escapar también los delató. El rastro digital del viaje fue clave para la investigación: uno de los dos bajó antes de llegar al destino final, el otro llegó hasta barrio Las Flores, justo frente al domicilio de Williams Laureano T. Ese dato, junto con el trabajo de los investigadores, terminó siendo la pieza que cerró el rompecabezas.
El joven había sido detenido la semana pasada y este jueves quedó formalmente imputado. Según la acusación, no fue el que apretó el gatillo, sino el que acompañaba al tirador. En el Código Penal argentino, eso no lo deja afuera: participar de un hecho en el que alguien muere tiene consecuencias graves, independientemente de quién haya disparado.
¿Cuánto pesa la vida de un jubilado que tomaba el fresco en la vereda? La pregunta no es retórica. Es la que debería resonar en cada paso de este expediente judicial.
El crimen ocurrió en un supermercado chino de barrio Triángulo, uno de los tantos comercios de ese rubro que se convirtieron en blanco frecuente de la violencia en Rosario. La víctima no era el objetivo: estaba ahí, en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Esa es la tragedia que más duele de esta ciudad, la de los inocentes que quedan en el medio.
La investigación sigue abierta. El tirador, el que efectivamente disparó, todavía no fue identificado públicamente o no fue detenido según la información disponible. La Justicia tiene ahora a uno de los dos: resta saber si el expediente avanza con la misma velocidad para llegar al otro.
Rosario acumula casos así con una regularidad que debería alarmar a cualquiera. Comercios baleados, vecinos muertos, pibes de 18 años imputados por crímenes que destruyen vidas en todos los sentidos. El círculo no cierra solo.

Comentarios (12)
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Un jubilado sentado en la vereda, sin molestar a nadie. Eso es lo que más duele. Esta ciudad se rompió y nadie sabe cómo arreglarla.
Al menos lo agarraron rápido. Algo es algo. Aunque el que disparó sigue suelto, que es lo que importa.
18 años y ya con una muerte encima. No lo justifico para nada, pero algo falló mucho antes de este crimen. La familia, el Estado, el barrio. Todo.
No me vengas con el cuento de que 'algo falló'. Hay miles de pibes de 18 años en barrios difíciles que no salen a matar gente. Que se pudra en cana.
Nadie dijo que no tiene responsabilidad. Dije que algo falló antes. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, ¿o no podemos pensar en más de una dimensión?
Lo que me llama la atención es que usaron Didi para escapar. O sea, ¿ni se les cruzó que eso queda registrado? La impunidad los hace descuidados.
Exacto Tere, y gracias a eso lo agarraron. La tecnología los cagó. Que sigan usando Didi para escapar jajaja
Qué tristeza enorme. El señor estaba tomando el fresco en la vereda. Eso hacía mi papá todos los días. Podría haber sido cualquiera de nuestros viejos.
Y el tirador sigue libre. Noticias de cuando lo agarren, porque hasta ahí nomás llegamos.
Trabajo en el barrio Triángulo. Hace meses que los vecinos pedían más presencia policial en esa zona. Nadie escuchó. Ahora hay un muerto.
Siempre los mismos barrios, siempre las mismas víctimas inocentes. Cansa.
Buen trabajo de los investigadores en este caso. Rápido y con pruebas concretas. Ojalá el resto de los casos sin resolver tuvieran la misma dedicación.