Lo que parecía un control de tránsito de rutina terminó con un prófugo por homicidio esposado y camino a la cárcel. Así de simple, así de contundente.
Un hombre de 36 años que llevaba varios días escapando de la Justicia fue detenido en las inmediaciones de la terminal de colectivos de Rosario durante un operativo vehicular de control. Lo que los agentes no sabían en ese momento es que el sujeto que tenían enfrente era el principal sospechoso de un asesinato cometido en julio en el barrio Latinoamérica, uno de los sectores del sur de la ciudad con mayor historial de conflictos violentos.
Cuando cruzaron los datos con el sistema, la situación cambió de golpe: el hombre tenía pedido de captura activo. Fue aprehendido en el acto, sin resistencia, y trasladado de inmediato a la sede policial correspondiente para iniciar el proceso judicial.
La fiscalía actuante lo imputó formalmente por homicidio y quedó detenido a disposición de la Justicia. El crimen que se le atribuye ocurrió hace aproximadamente un mes, aunque los detalles precisos sobre la víctima y las circunstancias del hecho no fueron divulgados oficialmente hasta el momento de la detención.
¿Cuántos días estuvo este hombre moviéndose por la ciudad con una orden de captura encima? La pregunta no es menor. Que un prófugo por asesinato sea encontrado de casualidad en un control vehicular habla tanto de la suerte del operativo como de las dificultades del sistema para dar con personas que, en muchos casos, siguen haciendo su vida con relativa normalidad mientras la Justicia los busca.
El barrio Latinoamérica, donde ocurrió el homicidio, es una zona del sur rosarino que en los últimos años concentró una parte significativa de los hechos de violencia vinculados a disputas territoriales. Cada crimen que queda sin resolver en esos barrios alimenta una sensación de impunidad que pesa sobre los vecinos. En este caso, al menos, la detención llegó, aunque por un camino que nadie había planificado.
El detenido permanece a disposición del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, que deberá avanzar ahora con la investigación para consolidar la imputación y determinar si actuó solo o si hubo más personas involucradas en el hecho.
A veces la Justicia llega por la puerta grande. Otras veces, llega porque alguien pasó por el lugar equivocado en el momento equivocado. Esta vez, fue lo segundo. Y aunque no es el final ideal de una investigación, es un final.

Comentarios (11)
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Menos mal que lo agarraron, aunque sea de casualidad. Esos vecinos del barrio Latinoamérica merecen saber que el asesino está preso. Ojalá la Justicia no lo largue en dos meses.
Cayó de casualidad, eso es lo que me preocupa. No lo encontraron investigando, lo encontraron porque pasó por ahí. ¿Cuántos más están dando vueltas por Rosario con pedido de captura?
Al menos cayó. No importa cómo, lo que importa es que está preso.
Sí, pero eso no es un logro de la investigación, es suerte. Y la suerte no es una política de seguridad.
Yo vivo cerca de la terminal y esos controles los veo seguido. Está bien que los hagan, sirven para esto exactamente.
Un mes prófugo por un asesinato y lo agarran en un control de tránsito. Algo falla en el sistema de búsqueda, seamos honestos.
¿Y la víctima? ¿Alguien habla de la víctima? Siempre la nota es sobre el detenido y nadie menciona al que mataron en Latinoamérica.
Totalmente de acuerdo. La familia de la víctima lleva un mes esperando Justicia y encima el tipo andaba suelto por la ciudad.
Buen trabajo de los policías del control. No sabían lo que iban a encontrar y actuaron bien cuando cruzaron los datos.
Che, ¿alguien sabe qué pasó exactamente en el barrio Latinoamérica en julio? No encuentro nada sobre el caso original.
La nota dice que no dieron detalles oficiales sobre la víctima. Eso también es un problema: la falta de información pública sobre los casos.