Lo que está viviendo esta chica de 21 años en el Pasaje 735 al 100 de Rosario no es una película de terror. Es su vida cotidiana, y cada mañana que se levanta no sabe con qué se va a encontrar del otro lado de la puerta.
Este martes por la mañana, pasadas las 7.30, la joven halló un papel marrón deslizado por debajo de la puerta de su domicilio. Adentro, un mensaje mafioso. Firmado. Una nota extorsiva que la policía ya tiene en su poder y que forma parte de una secuencia de intimidaciones que se viene repitiendo con una regularidad que asusta.
Porque esto no empezó hoy. El 20 de julio, tres días antes de que la casa fuera atacada a tiros, ya habían dejado una primera nota exigiendo que los ocupantes abandonaran el inmueble. El mensaje era claro: váyanse. Nadie se fue. Y entonces llegó la respuesta.
El 23 de julio, la vivienda recibió nueve disparos en la fachada. Los peritos forenses que trabajaron en la escena encontraron trece vainas servidas en el lugar, lo que indica que el o los atacantes no vinieron a asustar con un par de tiros al aire: vinieron a demostrar poder. A marcar territorio. A dejar en claro que la amenaza iba en serio.
Y ahora, menos de una semana después de la balacera, volvieron. Esta vez sin balas. Con un papel. Pero el mensaje es el mismo.
¿Cuántas veces más tiene que despertar esta chica con miedo antes de que el Estado le garantice algo parecido a la seguridad? La pregunta no es retórica: es urgente. Porque el patrón que se repite acá —nota, balacera, nota— es el mismo que se viene viendo en distintos barrios de Rosario cuando una organización criminal decide que un inmueble le sirve para sus operaciones y que quien lo ocupa es un obstáculo.
La Policía de Santa Fe intervino en el procedimiento de este martes y la nota fue secuestrada como prueba. La investigación está en curso, aunque por ahora no trascendió si hay detenidos o líneas de investigación concretas sobre quién está detrás de las intimidaciones.
Lo que sí está claro es que una joven de 21 años lleva más de diez días viviendo bajo amenaza en su propia casa, en una ciudad que todavía busca la manera de cortar de raíz este tipo de extorsiones barriales que, cuando no se frenan a tiempo, suelen terminar mucho peor.

Comentarios (13)
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Una chica de 21 años sola en esa casa, con todo lo que está viviendo. Me parte el alma. ¿Dónde está el Estado para protegerla?
¿Y la familia de la chica? ¿No tiene a nadie que la ayude a irse de ahí aunque sea por un tiempo?
Eso mismo me pregunto yo, Marce. Pero tampoco tendría que ser ella la que se vaya. Los que tienen que irse son los delincuentes.
Trece vainas servidas y no hay ni un detenido. Trece. Alguien me explica cómo funciona esto.
El patrón es clarísimo: quieren el inmueble para usarlo ellos. Pasa en todos los barrios. Si no se corta rápido, lo que viene es peor.
Con todo respeto, Gustavo, 'lo que viene es peor' ya llegó. Nueve tiros en la fachada no es una advertencia menor.
Periodismo amarillista. Ponen el título dramático pero no dicen nada sobre si la chica tiene custodia policial o asistencia del municipio. Eso sería información útil.
@Lorena la nota dice que la policía intervino y secuestró la nota. Si hubiera custodia también lo dirían. Leer completo antes de criticar.
Esto es extorsión inmobiliaria criminal, tiene nombre y todo. Y en Rosario ya es moneda corriente. Triste.
Yo viví algo parecido en el barrio hace dos años. Tuvimos que irnos igual. No te queda otra cuando te amenazan así. Ojalá ella pueda estar segura.
La nota estaba firmada, dice la nota periodística. ¿Y entonces? ¿Con eso no alcanza para identificar a alguien? Pregunto en serio.
Firmada con un alias o un apodo, Diego, no con nombre y DNI jaja. Así funciona esto.
Lo que me preocupa es que ya van dos semanas y no hay ningún resultado visible. ¿Cuánto tiempo más va a estar esta chica expuesta?