Una nueva modalidad de cumplimiento de sanciones empieza a tomar forma en Rosario: quienes cometan infracciones de tránsito o alteren la convivencia podrán, en lugar de pagar una multa económica, realizar tareas solidarias en organizaciones sociales del barrio. La medida está respaldada por el Código de Convivencia municipal y fue impulsada como política de gestión por la actual conducción de la Dirección de Seguridad Vial.
El paso concreto se dio con la firma de un convenio de colaboración entre el municipio y el Movimiento Solidario Rosario (MSR), una organización social que trabaja en comedores y merenderos de distintos barrios de la ciudad. El acuerdo incorpora al MSR al esquema de sanciones no pecuniarias, habilitando que los infractores puedan retribuir a la comunidad mediante actividades como cocinar, repartir comida o colaborar en tareas de apoyo en esos espacios.
La decisión de aplicar este tipo de sanción queda en manos de un juez municipal de Faltas, quien evalúa cada caso y puede disponer la alternativa solidaria en lugar de la multa económica tradicional. No se trata, entonces, de una medida automática, sino de una herramienta que el sistema judicial municipal puede usar según las circunstancias del infractor y la gravedad de la falta.
Al frente de la iniciativa aparece Gustavo Adda, director de Seguridad Vial del municipio, quien ubicó este esquema como una prioridad de su gestión. La apuesta apunta a resignificar la sanción: en vez de una simple transferencia de dinero al Estado, el infractor devuelve algo concreto a la comunidad que afectó con su conducta.
El Movimiento Solidario Rosario es una de las redes de contención alimentaria más activas de la ciudad, con presencia en barrios populares donde la demanda de los merenderos y comedores no cesa. Incorporarlos al circuito de sanciones alternativas no solo amplía las opciones del sistema de Faltas, sino que también refuerza la capacidad operativa de esas organizaciones con trabajo voluntario —aunque en este caso, obligatorio por disposición judicial.
La medida se enmarca en una tendencia que viene ganando terreno en distintas ciudades del país y del mundo: las llamadas sanciones restaurativas o comunitarias, que buscan que el infractor comprenda el impacto social de su conducta y lo repare de manera directa. En Rosario, la novedad es que ese trabajo se canaliza hacia organizaciones que atienden necesidades concretas de los sectores más vulnerables.
Desde el punto de vista social, el convenio tiene una doble lectura positiva: por un lado, alivia la presión económica sobre infractores de bajos recursos que muchas veces no pueden afrontar el pago de una multa; por otro, fortalece la red solidaria de la ciudad con horas de trabajo real en espacios que lo necesitan. El desafío, claro, será garantizar que el sistema funcione con seriedad y que las tareas asignadas sean efectivamente cumplidas y supervisadas.
Con informacion de: La Capital

Comentarios (13)
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Me parece una idea brillante. Los merenderos siempre necesitan manos y encima el que infringió la ley devuelve algo a la comunidad. Ojalá funcione de verdad y no quede en papel.
¿Y quién controla que realmente vayan a laburar? Porque si no hay seguimiento serio, esto es un chiste.
Eso es válido, pero tampoco hay que tirar abajo la idea antes de probarla. Si hay juez de por medio algo de control hay.
Perfecto para los que no pueden pagar la multa. Pero los que sí pueden que paguen y listo, no les des la opción de zafar con dos horas en un merendero.
El juez decide caso por caso, no es que cualquiera elige. Leé la nota completa antes de opinar.
Igual desconfío. En este país siempre hay manera de acomodar las cosas.
Trabajo en un comedor del Saladillo y la verdad que cualquier par de manos extra ayuda. Si viene alguien a cocinar aunque sea por obligación, bienvenido sea.
Qué bueno que se piense en los merenderos. Siempre son los últimos en la lista de prioridades del municipio.
Esto existe en otros países hace años. En España y en varios estados de EE.UU. se aplica con buenos resultados. Ya era hora que llegara a Rosario.
Che, ¿y si el tipo que infringió tiene alguna enfermedad y no puede cocinar? ¿Hay otras opciones de tareas?
Buena pregunta. Supongo que el juez también evalúa eso. Igual la nota no lo aclara, habría que preguntar al municipio.
Que se pongan a arreglar los baches en vez de inventar estas cosas, hay calles que son un desastre y nadie dice nada.
Una cosa no tiene nada que ver con la otra Braian jaja. Pueden hacer las dos.