El panorama laboral en Rosario tiene una cara que no siempre aparece en las estadísticas oficiales: hay trabajo, sí, pero no alcanza para vivir. Eso es, en síntesis, lo que reveló un informe publicado este fin de semana por La Capital y que el propio municipio salió a confirmar sin vueltas: la ciudad no atraviesa una crisis de empleo, sino una crisis de ingresos.
El dato que más duele es concreto: uno de cada siete rosarinos que tiene trabajo se ve obligado a buscar un segundo empleo para poder cubrir sus necesidades básicas. No es un capricho, no es un lujo. Es la realidad de miles de laburantes que salen a trabajar todos los días y aun así no llegan a fin de mes.
Desde el municipio lo dijeron con todas las letras: "Hay trabajo, pero se paga menos". Una frase que resume con brutal honestidad lo que está pasando en los bolsillos de los rosarinos. El empleo existe, el trabajador existe, pero el salario real se fue licuando hasta el punto en que un solo ingreso ya no alcanza para sostener una familia.
Este fenómeno no es exclusivo de Rosario, pero la ciudad lo siente con fuerza. La pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos años, profundizada por la política económica del gobierno nacional de Javier Milei, golpeó de lleno a los sectores medios y populares. Las paritarias, aunque en muchos casos lograron actualizaciones nominales, no pudieron correr al ritmo de una inflación que devoró el salario real mes a mes.
El resultado es lo que los economistas llaman pluriempleo: trabajadores que combinan un empleo formal con changas, trabajos informales, plataformas de delivery, ventas por redes sociales o cualquier actividad que sume unos pesos más. El problema es que esa estrategia de supervivencia tiene un costo enorme en términos de tiempo, salud y calidad de vida.
Para los sindicatos rosarinos, este diagnóstico no es novedad. Hace meses que desde el movimiento obrero se viene advirtiendo que el problema no es el desempleo en sí, sino la precarización del trabajo existente. Un empleo que no paga lo suficiente es, en los hechos, una forma de pobreza encubierta. El trabajador figura en las estadísticas como ocupado, pero su situación real es de vulnerabilidad.
El municipio, al confirmar y poner en palabras esta realidad, da una señal importante: el problema está identificado. Ahora la pregunta que se hacen los vecinos del barrio, los que madrugan para tomar el colectivo y vuelven de noche, es qué se va a hacer al respecto. Porque el diagnóstico está claro, pero las soluciones requieren decisiones políticas que van mucho más allá de la gestión local: implican discutir salarios, paritarias, política industrial y el modelo económico que se le aplica al país.
Mientras tanto, en Rosario, uno de cada siete trabajadores ya sabe que mañana va a tener que salir a buscar ese segundo trabajo que no debería necesitar.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Esto es exactamente lo que vivo todos los días. Trabajo en una empresa de logística, ocho horas, y los fines de semana vendo ropa por Instagram para poder pagar el alquiler. Que lo diga el municipio está bien, pero ahora quiero ver qué hacen.
¿Y esto lo descubrieron ahora? Los laburantes lo sabemos hace dos años. Bienvenidos a la realidad, señores funcionarios.
Hay que ser honesto: esto no empezó con Milei. Venimos arrastrando este problema desde hace mucho. El salario real viene cayendo desde 2018 por lo menos. Culpar solo al gobierno actual es mirar a medias.
Seba, sí empezó antes, pero Milei lo aceleró a una velocidad brutal. No es lo mismo una caída gradual que el tobogán que pegamos en 2024. Los números lo muestran.
No te digo que no, pero si no reconocemos los errores propios no aprendemos nada. El kirchnerismo también tuvo años donde el salario real cayó. Hay que mirar todo el cuadro.
Mi marido es electricista matriculado y yo soy administrativa. Los dos trabajamos full time y aun así tuvimos que dejar de ahorrar, recortar las vacaciones y sacar a los chicos de la escuela privada. Dos sueldos y no alcanza. Eso es la crisis de ingresos.
Al menos el municipio lo reconoce. Otros gobiernos te decían que todo iba bien mientras te fundías.
¿Y cuál es la solución que propone el municipio? Porque diagnosticar está muy bien, pero si no hay una política concreta de generación de empleo de calidad, esto es solo un comunicado de prensa.
Exacto Luciana, el municipio no fija salarios ni paritarias. Eso es nacional. Lo que pueden hacer es generar obra pública local, apoyar pymes, esas cosas. Pero el grueso del problema lo tiene que resolver la Nación.
Yo hago delivery en bici después de mi trabajo de oficina. Llego a casa a las 11 de la noche. Tengo 28 años y esto no es lo que imaginé cuando me recibí. Pero bueno, hay que bancársela.
El problema es estructural. Argentina no genera trabajo de calidad hace décadas. Necesitamos inversión privada, menos impuestos a las empresas, desregulación. El Estado no puede ser la solución a todo.
Roberto, menos impuestos a las empresas y más ajuste al trabajador, eso ya lo probamos y acá estamos. Uno de cada siete con dos trabajos. Brillante el modelo.
Lo que me preocupa es el impacto en la salud. Gente que trabaja 12, 14 horas por día para llegar a fin de mes. Eso tiene un costo enorme que no aparece en ninguna estadística.