Lo que empezó como una llamada desesperada al 911 terminó con dos detenidos, dos motos recuperadas y un barrio que, una vez más, tuvo que poner el cuerpo ante la violencia que se instala puertas adentro. Ocurrió este viernes por la tarde en el barrio Travesía, zona norte de Rosario, y el desenlace sorprendió hasta a los propios policías.
Cerca de las 16 horas, efectivos de la seccional 10ª llegaron al pasaje 732 al 1200 tras el llamado de una mujer de 34 años que pedía auxilio. La víctima señaló directamente a su ex pareja, Agustín R., de 35 años, y relató lo que había vivido: golpes de puño en la cara, patadas, y el encierro en una habitación contra su voluntad. Un cuadro de violencia de género que, lamentablemente, no es nuevo en estos pasillos.
El personal del SIES asistió a la mujer en el lugar y constató traumatismo frontal y dolor corporal generalizado. Agustín R. fue aprehendido de inmediato. Hasta ahí, un procedimiento que sigue un protocolo conocido. Pero entonces apareció un dato que cambió el curso de la tarde.
Una vecina del barrio se acercó a los agentes mientras todavía estaban en la escena y aportó información que nadie esperaba: aseguró que un sobrino del detenido tenía dos motos en la puerta de su casa, a la vuelta, en el pasaje 737 al 100, y que sospechaba que podían ser robadas. La vecina habló. Y eso marcó la diferencia.
Los policías hicieron un patrullaje a pie por la zona y encontraron a Ever M., de 34 años, parado junto a los dos vehículos en la vereda. Al verificar los datos en el sistema, la sospecha se confirmó: ambas motos tenían pedidos de secuestro activos por robo. Una era una Bajaj Rouser 150 blanca, requerida desde el 21 de julio de 2026. La otra, una Motomel Skua, con pedido vigente desde el 1° de julio de 2025. Dos causas distintas, dos robos distintos, y un mismo patio donde estaban estacionadas como si nada.
Ever M. quedó detenido por encubrimiento. Tanto él como Agustín R. fueron trasladados a la seccional 10ª y puestos a disposición de la Fiscalía. La investigación sigue su curso.
¿Cuántas veces una denuncia por violencia de género termina destapando una olla más grande? Esta vez, la valentía de una mujer que llamó al 911 y la decisión de una vecina de hablar cuando pudo haber mirado para otro lado fueron las piezas que armaron el rompecabezas. En el barrio Travesía, donde las casas sociales se levantan sobre los viejos terrenos del Ferrocarril Belgrano linderos a la playa Sorrento, la tarde del viernes terminó con dos hombres menos en la calle y dos motos de vuelta donde deberían estar.
Lo que queda pendiente es lo de siempre: la mujer golpeada, el proceso judicial que recién empieza, y la pregunta de si esta vez el sistema va a responder a la altura.

Comentarios (12)
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Menos mal que la vecina habló. En estos barrios la gente muchas veces se calla por miedo y así terminan todos cubiertos. Ojalá la mujer golpeada reciba contención real y no solo el parte policial.
Dos motos robadas en la puerta de la casa y nadie veía nada. Claro, nadie ve nada hasta que llega la cana. Después se quejan de la inseguridad.
El tipo le pegó a la mina, la encerró, y encima el sobrino tenía motos chorras a la vuelta. Familia de primera, che.
No generalices, Marcos. Una cosa es el tipo violento y otra el sobrino. No son lo mismo aunque sean familia.
Tere, no digo que sean lo mismo, digo que en la misma cuadra pasaban dos cosas ilegales al mismo tiempo. Algo huele mal ahí.
La que se la bancó fue la vecina. Salir a decirle algo a la policía en esos barrios no es fácil. Hay que tenerla.
Ojalá la fiscalía no lo deje libre en dos días como pasa siempre. La mujer tiene traumatismo en la cabeza y el tipo va a estar en la calle el lunes.
Con respecto a lo que dice Gisella, en casos de violencia de género con lesiones y privación de la libertad la fiscalía puede pedir preventiva. No siempre los largan tan rápido. Depende del fiscal.
Luciano ojalá tengas razón. Pero yo vi casos peores donde el tipo volvió a la semana. El sistema falla mucho.
La Motomel Skua con pedido desde julio del año pasado... eso quiere decir que estuvo más de un año guardada ahí. Increíble que nadie haya dicho nada antes.
Me alegra que la mujer haya llamado al 911. Muchas no lo hacen por miedo o porque piensan que no les van a creer. Hay que seguir difundiendo que tienen que llamar.
Travesía es un barrio complicado hace años. No es novedad. Lo que sí es novedad es que salga una vecina a hablar. Eso no pasa seguido.