Lo que pasó el miércoles en la esquina de Dorrego y Zeballos no se olvida fácil. Un hombre entró a una farmacia, preguntó por su exesposa, se metió en el depósito y la mató de siete puñaladas. En cuestión de segundos, Carina Andrea Candelas, de 56 años, perdió la vida en el lugar donde trabajaba hace años. El personal del SIES que llegó al negocio no pudo hacer nada.
El atacante, Martín Laureano Banchero de 55 años, se encuentra internado en el hospital José María Cullen de Santa Fe bajo custodia policial. Primero estuvo en una institución de salud mental de Rosario y desde allí fue trasladado al Cullen, donde médicos forenses lo examinarán por pedido de la fiscal del caso. La próxima semana, probablemente el martes, será llevado a audiencia imputativa ante la fiscal Laura Riccardo.
La reconstrucción del crimen es escalofriante en su frialdad. Ese miércoles, Banchero dejó su Citroën C-Elysée 1.6 HDI modelo 2019 en doble fila sobre Zeballos, bajó del auto y caminó directo hacia la farmacia. Sabía exactamente adónde iba. Sabía exactamente a quién buscaba. Una compañera de Carina intentó intervenir, pero el hombre manejaba un nivel de violencia que la dejó sin posibilidad de acción: tenía el cuchillo en la mano y no iba a detenerse. El arma fue abandonada en el mismo depósito donde ocurrió el ataque.
Las cámaras de seguridad de la esquina registraron todo. A las 9.41, Banchero salió de la farmacia. Veinte segundos después, el auto apareció en la esquina y dobló por Zeballos en dirección a su casa. Diez minutos después del femicidio, la brigada motorizada lo localizó en el ascensor de su edificio de Colón al 2000. Había dejado el vehículo en la puerta de la cochera y subido a la terraza con una botella de alcohol, diciendo que quería quitarse la vida. Por razones que aún no están claras, bajó, y fue arrestado a la altura del primer piso.
En la terraza se realizaron pericias. Se secuestró su iPhone 16 Pro Max, lentes, documentación personal y del vehículo, y un ticket de carga de combustible. En su departamento del cuarto piso, los investigadores encontraron una computadora, un recibo de sueldo de la víctima y, dato que habla por sí solo, una piedra para afilar cuchillas.
La fiscal Laura Riccardo confirmó que Banchero no registraba denuncias previas por violencia de género. Pero eso no significa que no hubiera señales. Desde la separación, ocurrida en diciembre del año pasado, existió un hostigamiento constante hacia Carina: la seguía, pasaba por la farmacia para insultarla. El sistema no lo registró. Ella no llegó a denunciarlo. Y ahora está muerta.
Acá hay una pregunta que no puede quedar sin respuesta: ¿cuántas mujeres más tienen que morir antes de que el hostigamiento sin denuncia formal sea tomado en serio como señal de peligro? El caso de Carina Candelas no es una tragedia imprevisible. Es el final de una cadena de violencia que nadie frenó a tiempo. La audiencia imputativa del martes será el primer paso judicial. Pero la deuda con ella es mucho más grande que una imputación.

Comentarios (13)
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La piedra para afilar cuchillas en el departamento lo dice todo. Esto fue premeditado. No fue un crimen pasional, fue una ejecución planificada. Que no nos vengan con atenuantes.
Premeditado 100%. El tipo dejó el auto en doble fila, entró, preguntó por ella, fue al depósito. No fue un arrebato. Fue a matarla.
Yo entiendo la bronca, pero hay que esperar la imputación formal antes de juzgar. El sistema judicial existe por algo.
Roberto, en serio? Siete puñaladas, una piedra de afilar en casa, meses de hostigamiento. Qué más necesitás para entender lo que pasó?
Lo que me parte el alma es que ella no lo denunció y el sistema tampoco lo detectó. Cuántas Carinas hay ahora mismo aguantando lo mismo sin que nadie las vea?
Exactamente eso, Marcelo. El hostigamiento sin denuncia formal es invisible para el Estado. Y después pasa esto.
Ojalá que la fiscal haga bien su trabajo y no haya ningún tecnicismo que lo beneficie. Ya vimos demasiadas veces cómo estos tipos salen por la puerta giratoria.
Trabajé años en una farmacia. Imaginate el trauma que quedó en las compañeras que estaban ahí. Eso no se habla nunca: las testigos, las que intentaron ayudar y no pudieron. También son víctimas.
Y el tipo se va a la terraza con una botella de alcohol haciéndose el que se quiere matar. Clásico. Después de lo que hizo, el show de la terraza.
No sé si llamarlo show, puede que tuviera una crisis real. Lo que importa es que la justicia actúe con rapidez y que no haya demoras en la imputación.
Crisis real o no, Graciela, a Carina no le importó si él tenía una crisis. A ella le metió siete puñaladas.
Que el martes sea una audiencia rápida y contundente. Nada de postergaciones, nada de 'necesita más evaluaciones'. Hay cámaras, hay testigos, hay el cuchillo. Qué más necesitan?
descansen en paz carina. y fuerza a la familia. esto no deberia pasar nunca mas