Lo que pasa esta semana en la Universidad Nacional de Rosario no es nuevo, pero tampoco es menor. Los docentes nucleados en Coad se suman al paro nacional convocado entre el 18 y el 22 de agosto, en el marco de un conflicto que ya lleva meses y que tiene un eje claro: el Gobierno nacional no está cumpliendo con la ley.
La medida de fuerza fue respaldada por una amplia mayoría y se llevará adelante junto a las asociaciones de base que integran la Federación Conadu Histórica y otras organizaciones del ámbito universitario de todo el país. No es un paro aislado ni una protesta de un solo gremio: es una acción coordinada que involucra a federaciones docentes y asociaciones de universidades nacionales en simultáneo.
El reclamo central apunta a la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa sancionada por el congreso-y-como-impacta-en-rosario-y-santa-fe.html" class="auto-link">Congreso con el objetivo de garantizar los recursos necesarios para que el sistema universitario funcione. El problema, según los gremios, es que el Poder Ejecutivo lleva varios meses sin ejecutarla. La ley existe, el Congreso la votó, pero la plata no llega.
Y no es solo eso. Desde las organizaciones docentes también denuncian que el Gobierno no aplicó la actualización salarial que la propia Justicia ordenó a través de resoluciones judiciales. Cuando ni siquiera se cumple lo que mandan los jueces, el nivel de conflicto escala de otra manera.
Los números concretos que manejan los gremios son elocuentes: reclaman la transferencia de un incremento del 20% destinado a gastos de funcionamiento de las universidades y una partida extraordinaria de $50.000 millones para los hospitales universitarios. Esos fondos, dicen, nunca llegaron.
¿Cuánto tiempo más puede sostenerse una universidad sin los recursos que la propia ley le garantiza? La pregunta no es retórica: es la que se hacen los docentes que esta semana van a dejar las aulas vacías no por capricho, sino porque sienten que no les queda otra herramienta.
La UNR es una de las universidades nacionales más grandes del país, con más de 80.000 estudiantes distribuidos en sus distintas facultades en Rosario y la región. Un paro de cinco días en ese contexto tiene un impacto real y concreto en miles de familias santafesinas. Pero la responsabilidad de ese impacto, según los gremios, no está en los que paran sino en los que no cumplen.
El conflicto universitario viene arrastrándose desde hace meses a nivel nacional, con marchas multitudinarias, paros previos y una tensión creciente entre el sector educativo y la administración central. Esta semana, Rosario vuelve a ser parte de esa disputa.

Comentarios (12)
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Soy estudiante de Medicina en la UNR y entiendo el reclamo, pero cinco días de paro justo antes de los parciales es un golpe durísimo. Ojalá el Gobierno escuche de una vez y no tengamos que seguir pagando los platos rotos los alumnos.
Que quede claro: no paramos porque queremos. Paramos porque llevamos meses esperando que cumplan una ley que ELLOS mismos tienen que ejecutar. La Justicia ya habló y tampoco hicieron caso. ¿Qué más tenemos que hacer?
Siempre el mismo cuento. Paro, marcha, paro, marcha. Y al final no cambia nada. Los únicos que pierden son los estudiantes.
Gustavo, ¿y qué propones? ¿Que nos quedemos callados mientras no nos pagan lo que dice la ley y lo que ordenó un juez? Fácil opinar desde afuera.
La ley la votó el Congreso. El Ejecutivo no la cumple. Y el problema son los que paran. Lógica argenta en su máxima expresión.
Los hospitales universitarios también están en el reclamo y eso casi nadie lo menciona. $50.000 millones que no llegan afectan a pacientes reales, no solo a docentes. Esto es más grave de lo que parece.
Igual che, reconozco que lo de los hospitales universitarios es grave. Eso sí me parece que merece más atención mediática.
Apoyo total a los docentes. La educación pública es lo único que le queda a los que no tenemos plata para pagar una universidad privada. Si la dejan caer, nos dejan caer a todos.
Me parece bien el reclamo pero me pregunto si no hay formas de protestar que no afecten tanto a los estudiantes. ¿No se puede hacer algo los fines de semana, una marcha masiva, algo que presione sin cortar clases?
Trabajo en administración en una facultad y te juro que los números son reales. Hay cosas que no podemos pagar hace meses. Esto no es un invento gremial, es la realidad cotidiana.
Cinco días de paro en agosto, justo cuando se acumulan los finales y los parciales. Entiendo la causa pero el timing es malísimo para los pibes que laburan y estudian.
Que el gobierno cumpla la ley. Punto. No es tan difícil de entender.