Una proyección cinematográfica encendió la mecha en la Universidad Nacional de Rosario. La exhibición de un documental sobre Palestina en la Facultad de Humanidades y Artes derivó en una disputa institucional que ya involucra al gobierno nacional, al rector y al gremio docente, y que pone sobre la mesa una pregunta que la UNR no puede esquivar: ¿hasta dónde llega la autonomía universitaria cuando el poder político presiona desde afuera?
El conflicto escaló después de que el gobierno nacional reclamara por la actividad, considerándola políticamente sesgada. Ante esa presión, el rector Franco Bartolacci anunció la apertura de una investigación interna y no descartó acciones legales contra los responsables de organizar la proyección. La respuesta no tardó en llegar desde el otro lado del mostrador.
El Coad, el gremio que agrupa a los docentes universitarios de la UNR y que históricamente ha sido uno de los actores más activos en la política interna de la casa de estudios, salió con los tapones de punta. El sindicato rechazó de plano la postura del rector y lo cuestionó con dureza, interpretando que la apertura de un sumario por la proyección de un documental equivale a ceder ante la presión del Ejecutivo nacional y a comprometer la libertad académica que debería blindar a cualquier universidad pública.
La posición del Coad no es menor en este tablero. El gremio docente tiene peso propio dentro de la UNR: su voz incide en el cogobierno universitario y cualquier conflicto abierto con la conducción del rectorado tiene consecuencias concretas en el día a día de la institución. Que salgan a cruzar públicamente a Bartolacci implica una escalada que el rector deberá manejar con cuidado si no quiere que la disputa se le vaya de las manos.
El contexto no es menor. La Facultad de Humanidades y Artes, ubicada en el corazón de Rosario sobre la avenida Pellegrini, es históricamente uno de los espacios más politizados de la UNR, con una tradición de debate que incluye desde las asambleas de la Reforma Universitaria hasta las movilizaciones de los años más duros. Que una proyección cinematográfica derive en investigación interna y amenaza de sanciones es, para muchos en esos pasillos, un retroceso difícil de digerir.
Por otro lado, la intervención del gobierno nacional en un asunto que en principio debería resolverse puertas adentro de la universidad abre otro frente de análisis. La autonomía universitaria, consagrada en la Ley de Educación Superior y con raíces en la Reforma del 18 de junio de 1918 —que precisamente nació en Córdoba pero tuvo a Rosario como uno de sus bastiones—, es un principio que las casas de estudio defienden con uñas y dientes cada vez que el poder político intenta meter la mano.
La pregunta que flota en los pasillos de la UNR es si Bartolacci actuó por convicción propia o respondiendo a una presión que no podía ignorar. En cualquiera de los dos casos, el costo político interno ya está corriendo. El Coad lo puso en evidencia y la discusión sobre los límites entre la gestión universitaria, la libertad de expresión y la presión del Ejecutivo nacional recién está empezando.
Lo que era una proyección de cine en una facultad rosarina se convirtió, en pocas horas, en un caso testigo sobre cómo las universidades públicas argentinas procesan la presión política en tiempos de un gobierno nacional que no oculta su posicionamiento en el conflicto de Medio Oriente. La UNR, con su historia y su peso institucional, tendrá que definir de qué lado de esa línea se para.

Comentarios (13)
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La universidad pública tiene que ser un espacio de debate libre. Si empezamos a sancionar a docentes por proyectar un documental, ¿qué sigue? ¿Prohibir libros? Bartolacci se equivocó feo acá.
Che, pero tampoco es que la UNR puede hacer cualquier cosa con el argumento de la autonomía. Si el documental es propaganda política, algo hay que decir.
¿Propaganda política? Todo documental tiene un punto de vista. ¿Vas a sancionar a los que muestran películas sobre la dictadura también? La lógica no cierra.
Bartolacci cedió ante Milei, está clarísimo. La autonomía universitaria existe exactamente para estos casos. Una vergüenza.
Y el Coad aprovecha cualquier excusa para pelear con el rectorado, tampoco nos hagamos los distraídos. Tienen sus propios intereses gremiales.
Puede ser que el Coad tenga sus intereses, pero en este caso tienen razón. No todo lo que hace un gremio es oportunismo.
Soy docente de Humanidades hace 15 años. Nunca pensé que iba a ver algo así en nuestra facultad. La proyección de un documental no es un delito, es cultura. Esto es un retroceso enorme.
Igual hay que ver qué decía el documental exactamente. No es lo mismo un análisis histórico que algo que justifique ataques a civiles.
Siempre con el mismo cuento de la autonomía universitaria para hacer lo que se les canta. La universidad pública la pagamos todos los argentinos.
La autonomía universitaria no es un cheque en blanco, pero tampoco el gobierno nacional puede presionar para que se sancione a docentes por actividades académicas. Hay que leer la Ley de Educación Superior antes de opinar.
Milei presiona, Bartolacci cede. El guión ya lo conocemos. Lo que me sorprende es que el rector no vea el costo político que tiene esto adentro de la UNR.
Más allá de la discusión política, lo que me preocupa es el mensaje que le manda esto a los estudiantes. ¿Que hay temas que no se pueden debatir en la universidad? Eso es gravísimo.
no entiendo por que tanto escandalo, es un documental no una bomba jaja