Los comercios de cercanía y supermercados de Rosario atraviesan una crisis sin precedentes debido a la caída libre del consumo, según confirmaron referentes de ambos sectores a La Capital. La situación fue calificada como "gravísima" por los empresarios locales, que observan cómo los rosarinos adoptaron hábitos de consumo orientados a "vivir al día".
La constante pérdida del poder adquisitivo de la clase media se convirtió en el factor determinante de esta centro-de-rosario-suma-locales-vacios-detectaron-323-en-el-primer-trimestre-y.html" class="auto-link">crisis comercial. Los consumidores rosarinos modificaron radicalmente sus patrones de compra, priorizando únicamente los productos esenciales y postergando cualquier adquisición que no sea de primera necesidad.
Esta transformación en los hábitos de consumo genera un impacto considerable en toda la cadena comercial, desde los pequeños almacenes de barrio hasta las grandes superficies. Los comerciantes reportan una combinación letal de cierres masivos y deudas crecientes que amenaza la supervivencia del sector.
El fenómeno refleja una realidad económica más amplia que trasciende los límites de Rosario. La erosión del poder de compra de los sectores medios, históricamente motor del consumo interno, está redefiniendo el mapa comercial de la ciudad. Los empresarios del sector advierten que esta dinámica podría profundizarse si no se revierten las condiciones macroeconómicas que alimentan la crisis.
La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo comercial tradicional en un contexto de restricción económica prolongada. Los comercios de proximidad, que durante décadas funcionaron como el corazón económico de los barrios rosarinos, enfrentan ahora el desafío de adaptarse a una demanda contraída y selectiva.
De acuerdo con lo publicado por La Capital, esta crisis del consumo no solo afecta la rentabilidad de los negocios, sino que también pone en riesgo miles de puestos de trabajo en el sector comercial de la ciudad, configurando un escenario que demanda respuestas urgentes tanto del sector privado como de las políticas públicas.

Comentarios (12)
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Tengo un almacén en Echesortu y es tal cual. La gente viene a comprar lo justo y necesario, nada más. Antes compraban para toda la semana, ahora día a día.
Es la realidad que vivimos todos. Con estos sueldos no alcanza para nada. Yo voy al súper y solo compro lo que necesito para el día.
Y bueno, era obvio que iba a pasar esto. Con la inflación que tenemos y los sueldos que no suben, ¿qué esperaban?
Por lo menos ahora la gente consume más responsablemente. Antes se compraba cualquier cosa, ahora se piensa dos veces.
¿Responsablemente? Marcelo, la gente no tiene plata, no es que eligió ser responsable. Es supervivencia pura.
Mi viejo tiene un kiosco en Fisherton y está pensando en cerrar. No vende ni la mitad de lo que vendía el año pasado.
Es el ajuste que necesitaba el país. Ahora se consume lo necesario, no boludeces. A la larga va a ser mejor para todos.
¿Mejor para todos? Diego, ¿vos tenés comercio? Porque si lo tuvieras no dirías eso. Miles de familias se están quedando sin trabajo.
Trabajo en un súper y es impresionante cómo cambió la gente. Antes llenaban el chango, ahora compran con calculadora en mano.
Yo tengo que elegir entre comprar carne o verduras. No me alcanza para las dos cosas. Así estamos.
La clase media se está fundiendo y nadie hace nada. Los comercios cierran uno tras otro en mi barrio.
Mi vieja trabaja en un comercio y le redujeron las horas porque no hay ventas. Está complicado todo.