Lo que muestran los números es difícil de disimular: Rosario se convirtió en la ciudad con mayor desempleo de Argentina, y el dato no es menor. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación en el Gran Rosario trepó al 11,5% de la población activa, superando a todos los aglomerados urbanos del país y cruzando con fuerza el umbral de los dos dígitos.
No es solo un número frío en una planilla del INDEC. Detrás de ese 11,5% hay miles de familias rosarinas que arrancaron el día sin saber de dónde va a salir el mango. Trabajadores que perdieron el empleo en los últimos meses, jóvenes que buscan su primer trabajo y no lo encuentran, mujeres que sostienen hogares con changas y rebusques. La estadística tiene cara, tiene nombre, tiene dirección en los barrios de esta ciudad.
El segundo aglomerado con mayor desempleo del país es Córdoba, con el 10,5%. No es casualidad que ambas ciudades lideren este ranking negativo: son los dos grandes centros urbanos de la Región Centro, economías que históricamente traccionaron el interior del país y que hoy muestran señales serias de agotamiento. Que Rosario supere a Córdoba en este indicador habla de una situación particularmente delicada en el mercado laboral local.
¿Qué explica este salto? El Gran Rosario arrastra una combinación de factores que se potencian entre sí: la caída del poder adquisitivo que deprimió el consumo interno, el impacto de la política económica nacional sobre sectores como la construcción y el comercio, y una industria que no logra recuperar el ritmo. A eso se suma la crisis estructural del puerto y la agroindustria, que en los últimos años generó menos empleo indirecto del que históricamente aportaba a la región.
El dato del segundo trimestre es especialmente preocupante porque coincide con meses que suelen ser de mayor actividad económica. Si el desempleo llega al 11,5% en plena temporada activa, la pregunta que nadie quiere responder es qué va a pasar cuando llegue el invierno del mercado laboral.
Desde el ámbito político, la cifra cayó como un balde de agua fría. La gestión municipal de Pablo Javkin y el gobierno provincial de Maximiliano Pullaro tendrán que dar explicaciones sobre qué políticas de empleo están implementando para revertir una tendencia que, con estos números, ya no puede llamarse coyuntural. Ser el número uno del país en desocupación no es un título que ninguna administración quiera exhibir.
Rosario tiene historia de resiliencia. Esta ciudad se reinventó más de una vez. Pero la resiliencia no alcanza cuando las políticas públicas no acompañan, cuando el Estado nacional ajusta sin red y cuando el mercado de trabajo se achica más rápido de lo que la gente puede adaptarse. El 11,5% es una alarma. La pregunta es si alguien en los despachos la está escuchando.

Comentarios (15)
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Viví toda mi vida en Rosario y nunca vi algo así. Tres de mis vecinos quedaron sin trabajo este año. Esto no es un número, es una catástrofe social que se está viviendo en silencio.
Y Pullaro sigue inaugurando plazas como si nada. Che, hay gente que no llega a fin de mes, gobernador.
Perdón pero el desempleo es un problema nacional, no lo genera el intendente de Rosario. Javkin no maneja la política económica del país.
Nadie dijo que lo genera él, pero algo puede hacer. ¿O los intendentes solo sirven para cortar cintas?
Esto viene de arrastre, no es culpa de un solo gobierno. Pero alguien tiene que hacerse cargo de una vez.
Mi hijo se recibió de contador el año pasado y lleva 8 meses buscando trabajo. Esto que dicen los números lo vivo en casa todos los días.
Hay que ver también la tasa de informalidad, que en Rosario históricamente es alta. El 11,5% de desocupación formal probablemente subestima la crisis real del mercado laboral.
Qué vergüenza. Primeros en el ranking de desempleo, primeros en inseguridad. ¿En qué ranking positivo aparecemos?
Igual hay que ser honesto: esto empezó a desbarrancarse con el ajuste de Milei. No es magia, es consecuencia directa de las políticas nacionales.
Discrepo. El ajuste era necesario para no seguir en el pozo. El problema es que nadie hizo nada para amortiguar el impacto en el empleo. Son cosas distintas.
Claro, 'el ajuste era necesario' se lo decís a los que perdieron el laburo. Muy fácil desde la comodidad.
Yo trabajo en el sector de la construcción y la caída fue brutal. Obras paradas, materiales por las nubes, y nadie contrata. Esto que dicen es la realidad pura.
Córdoba segunda con 10,5%. Parece que el interior del país está pagando los platos rotos de una política económica pensada para Buenos Aires.
Lo que más me preocupa es la juventud. Los pibes no consiguen ni el primer empleo. ¿Qué futuro les estamos dejando?
Noticias como esta deberían estar en todos los canales nacionales. Pero claro, si no pasa en Buenos Aires no existe.