El gobierno de Santa Fe no tardó en pronunciarse. Apenas conocida la aprobación del nuevo imputabilidad-desde-los-14-anos-los-tres-niveles-de-de.html" class="auto-link">Régimen Penal Juvenil a nivel nacional, el secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial, Federico Angelini, salió a celebrar la medida con una frase que no deja margen para la ambigüedad: "Se terminó la impunidad".
Angelini se convirtió así en uno de los primeros funcionarios del gobierno de Maximiliano Pullaro en ponderar públicamente la reforma, que establece la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años. La medida, impulsada desde el gobierno nacional de Javier Milei, representa uno de los cambios más profundos en materia de justicia penal juvenil en las últimas décadas en Argentina.
El debate sobre la imputabilidad de menores no es nuevo en el país. Argentina venía rigiendo con un esquema que databa de 1980, durante la última dictadura militar, que fijaba la edad de imputabilidad en 16 años. Desde entonces, múltiples intentos de reforma fracasaron en el Congreso, víctimas de la parálisis legislativa y de la resistencia de sectores que priorizaban el enfoque tutelar por sobre la responsabilización penal.
En Rosario, ciudad que en los últimos años se convirtió en símbolo del drama de la violencia narco y donde los menores de edad fueron sistemáticamente utilizados como mano de obra por las organizaciones criminales, la medida tiene una resonancia particular. Casos emblemáticos de homicidios cometidos por adolescentes vinculados al crimen organizado alimentaron durante años el reclamo social de una respuesta más contundente del Estado.
El nuevo régimen no implica que los jóvenes de 14 y 15 años sean tratados exactamente igual que los adultos, pero sí establece que podrán ser imputados, juzgados y eventualmente privados de su libertad en establecimientos especializados. La reforma introduce además un sistema de medidas alternativas y programas de reinserción, aunque el eje central del cambio es la responsabilización penal a partir de esa edad.
Para el gobierno santafesino, que desde la gestión de Pullaro viene apostando fuerte a la seguridad como eje de su administración, el alineamiento con esta reforma era esperable. La provincia lleva meses trabajando en coordinación con el gobierno nacional en materia de seguridad, y la baja de imputabilidad encaja con la narrativa de tolerancia cero que ambas administraciones comparten.
Lo que queda por verse es cómo se implementará la reforma en la práctica. Santa Fe deberá adecuar su infraestructura de institutos de menores, capacitar operadores judiciales y definir protocolos claros para evitar que la medida quede en una declaración de principios. La brecha entre la letra de la ley y su aplicación real es, en Argentina, un clásico que se repite con demasiada frecuencia.
Por ahora, la señal política es clara: el gobierno provincial abraza el cambio y lo celebra. Si la impunidad realmente terminó, lo dirán los números de la violencia en los próximos meses.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Era una deuda histórica. En Rosario vimos cómo usaban pibes de 14 años para matar porque sabían que no les pasaba nada. Ojalá esto cambie algo.
El problema no es la edad de imputabilidad, el problema es la pobreza y el abandono del Estado. Esto es populismo punitivo disfrazado de solución.
Diego, con ese argumento nunca se hace nada. La pobreza no justifica matar. Un pibe de 14 años que ejecuta a alguien sabe perfectamente lo que hace.
Aplaudir esto sin ver cómo se implementa es de ingenuos. ¿Dónde van a meter a esos chicos? ¿En los mismos institutos que ya están desbordados?
Totalmente de acuerdo con Angelini. La impunidad fue el combustible del narco en Rosario durante años. Algo había que hacer.
Yo tengo hijos adolescentes y la verdad que me da alivio. No porque quiera que encierren pibes, sino porque quizás ahora los que los mandan a matar lo piensan dos veces.
Angelini hablando de impunidad... ¿el mismo PRO que gobernó Santa Fe 12 años y no resolvió nada? Ahora se suben al tren de Milei. Caradura.
La medida está bien pero lo que dice el comentario anterior tiene algo de razón. Hay que ver si hay voluntad real de implementarla o es solo para la foto.
¿Y los institutos? ¿Ya tienen capacidad? Porque si van a meter pibes de 14 años en lugares sin recursos ni personal capacitado, esto va a ser peor.
Se terminó la impunidad dice. Ojalá. Acá en el barrio los pibes de 14 hacen lo que quieren hace años. Si esto frena aunque sea un poco, bienvenido sea.
Como trabajadora social que trabaja con adolescentes en situación de vulnerabilidad, me preocupa que esta ley no venga acompañada de inversión real en prevención. La punición sola no alcanza nunca.
Laura, nadie dice que alcanza sola. Pero hacer nada tampoco funcionó. Al menos esto manda una señal.