El gobierno nacional autorizó un anticipo financiero de hasta $400.000 millones para la provincia de Córdoba, una asistencia extraordinaria destinada a cubrir necesidades transitorias de caja y afrontar compromisos presupuestarios y vencimientos de deuda en un contexto de caída de la recaudación provincial.
El mecanismo es claro: el préstamo se devolverá durante 2026 mediante retenciones automáticas sobre la coparticipación federal, con una tasa fija nominal anual del 15%. Es decir, Córdoba recibe hoy el oxígeno financiero que necesita y lo devuelve en cuotas descontadas de los fondos que le corresponden por ley.
La noticia no pasó desapercibida en los pasillos de la Casa Gris ni en el cuarto piso de la Municipalidad de Rosario. Y no es para menos. Mientras el gobierno de Javier Milei habilita este tipo de asistencias para la provincia mediterránea, Santa Fe lleva meses reclamando sin éxito una solución a la deuda histórica que la Nación mantiene con el distrito: fondos de coparticipación retenidos, obras públicas paralizadas y transferencias que no llegan.
El gobernador Maximiliano Pullaro viene sosteniendo desde el inicio de su gestión, en diciembre de 2023, que Santa Fe es una provincia que aporta mucho al país y recibe poco a cambio. La relación fiscal con la Nación es uno de los ejes centrales de su administración, y este tipo de noticias —Córdoba con $400.000 millones de anticipo, Santa Fe mirando desde afuera— alimenta una narrativa que en la política santafesina tiene larga historia.
No es la primera vez que Córdoba aparece mejor posicionada en la negociación con el poder central. La provincia gobernada por Martín Llaryora tiene una tradición de diálogo directo con cualquier gobierno nacional, independientemente del signo político. Esa capacidad de negociación, construida durante décadas, le permite acceder a instrumentos financieros que otras provincias no logran activar con la misma velocidad.
El contexto en el que llega este anticipo es relevante: la caída de la recaudación provincial en todo el país viene golpeando las finanzas subnacionales desde principios de año. La baja en el consumo, la retracción de la actividad económica y la menor coparticipación de impuestos nacionales generaron un cuadro de tensión fiscal que afecta a casi todos los distritos. Córdoba logró que la Nación le tendiera una mano. La pregunta es quién sigue en la fila.
Para Santa Fe, la situación tiene aristas propias. La provincia arrastra una deuda histórica con la Nación por la caja previsional, un reclamo que viene de la época del gobernador Carlos Reutemann y que nunca terminó de resolverse. A eso se suman las obras de infraestructura frenadas —rutas, saneamiento, vivienda— y la discusión permanente sobre los coeficientes de coparticipación, que históricamente perjudican a Santa Fe respecto de su peso económico real en el país.
En ese marco, que Nación habilite un anticipo de esta magnitud para Córdoba sin que Santa Fe tenga acceso a un mecanismo similar es, como mínimo, una señal política que en Rosario y en Santa Fe capital se lee con atención. La gestión Pullaro tiene margen para reclamar, pero también necesita mantener el vínculo con Casa Rosada para no quedar aislada en la negociación presupuestaria del segundo semestre.
El dato duro es este: $400.000 millones es una cifra que equivale a varios meses de obra pública provincial, a cientos de kilómetros de asfalto, a miles de viviendas. Que ese dinero vaya a Córdoba y no a Santa Fe no es un capricho del azar. Es política. Y en política, como saben bien los que pisan los pasillos del poder hace años, lo que no se negocia no se consigue.

Comentarios (14)
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Córdoba siempre cae parada. Con Kirchner, con Macri, con Milei. Tienen un lobby político que Santa Fe nunca supo armar. Pullaro tiene que aprender a jugar ese juego o nos van a seguir ninguneando.
¿Y Pullaro qué hace? ¿Sale a pedir también o se queda mirando? Porque si no reclama ahora, cuando hay precedente con Córdoba, no tiene excusa.
Che, pero hay que ver si Santa Fe cumple los requisitos técnicos para pedir lo mismo. No todo es política, a veces las provincias no presentan bien los papeles y después se quejan.
¿Papeles? Tano, llevamos 30 años con la deuda previsional sin resolver y me hablás de papeles. El problema es político, no burocrático.
Llaryora negocia bien, hay que reconocerlo. No me gusta su política pero sabe cómo hablar con cualquier gobierno. Eso a los santafesinos nos falta.
400 mil millones de pesos. Con eso cuántas escuelas, cuántos hospitales, cuántos kilómetros de ruta en Santa Fe. Y nosotros mirando. Una vergüenza.
Ojo, que esto es un préstamo que Córdoba devuelve con coparticipación. No es una transferencia gratuita. Hay que leer bien antes de indignarse.
Sí, Marcos, lo sé. Pero el punto es que Santa Fe ni siquiera tiene acceso a ese mecanismo. ¿Por qué Córdoba sí y nosotros no?
Milei le da plata a Córdoba porque Llaryora le da los votos que necesita en el Congreso. Así funciona la Argentina, siempre fue así.
Qué raro que Milei le dé plata a una provincia peronista. Algo están negociando por abajo, seguro.
Y mientras tanto en Rosario sin obras, sin seguridad, sin nada. Basta de mirar para Buenos Aires y Córdoba. ¿Cuándo nos toca a nosotros?
Pullaro viene haciendo bien las cosas con lo que tiene. El problema es estructural: el sistema de coparticipación perjudica a Santa Fe desde hace décadas y ningún gobierno lo quiso cambiar.
Che, ¿alguien sabe si Santa Fe pidió algo parecido y le dijeron que no, o directamente no lo pidió? Porque si no lo pidió, el problema es nuestro.
Esto tiene historia larga. Desde los tiempos de Reutemann que Santa Fe pelea con la Nación por los fondos y siempre sale segunda. No es culpa de Pullaro, es un problema estructural que viene de antes.