Trescientos días. Ese es el tiempo que lleva el gobierno nacional incumpliendo la ley de financiamiento universitario, y los docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) ya no aguantan más. Este miércoles 19 de agosto arrancó una nueva jornada de protesta que se extenderá con un paro hasta el viernes, en una señal clara de que la paciencia del sector tiene límites.
La medida de fuerza se da en un contexto paradójico: el gobierno de Javier Milei realizó anuncios recientes sobre el tema y, para colmo, existe un fallo judicial que ordena cumplir la ley. Pero los papeles y las promesas no pagan los sueldos ni sostienen las aulas. La norma sigue sin aplicarse en la práctica, y los trabajadores de la educación pública lo sienten en el bolsillo cada quincena.
La ley de financiamiento universitario, sancionada con amplio consenso parlamentario, establece una actualización de los presupuestos universitarios acorde a la inflación y una recomposición salarial para docentes y no docentes. Su incumplimiento sistemático durante casi un año representa no solo una afrenta legal, sino un ataque directo a la educación pública como proyecto colectivo.
La UNR, una de las universidades nacionales más grandes del país con más de 80.000 estudiantes y una fuerte presencia en la vida cultural y científica de Rosario, viene sosteniendo sus actividades en condiciones cada vez más precarias. Los docentes cobran salarios que quedaron muy por debajo de la inflación acumulada, y el presupuesto institucional no alcanza para cubrir los gastos básicos de funcionamiento.
La protesta de este miércoles se enmarca en una tendencia nacional: las universidades públicas argentinas llevan meses en estado de alerta, con paros, clases públicas y movilizaciones que buscan visibilizar el desfinanciamiento. En Rosario, el movimiento docente tiene una larga tradición de lucha y organización sindical que hoy vuelve a ponerse en crimen-sea-investigado-como-travesticidio.html" class="auto-link">marcha.
Lo que resulta especialmente grave es que ni siquiera la Justicia logró torcer el brazo del Ejecutivo. El fallo judicial favorable a la aplicación de la ley debería haber sido suficiente para que el gobierno acatara la norma. Pero la respuesta fue, una vez más, el silencio o el anuncio vacío. Para los docentes que llevan 300 días esperando, eso ya no alcanza.
El paro que se extiende hasta el viernes afectará el normal dictado de clases en todas las facultades de la UNR, impactando en la cursada de miles de estudiantes rosarinos. Sin embargo, los gremios docentes son claros: la responsabilidad de esa interrupción no recae sobre los trabajadores que reclaman lo que la ley les reconoce, sino sobre un gobierno que eligió ignorar tanto la norma como la sentencia judicial.
La educación pública universitaria es uno de los pilares más sólidos que construyó la Argentina a lo largo de su historia. Desfinanciarla no es un ajuste técnico ni una medida de equilibrio fiscal: es una decisión política que golpea a los que menos tienen, a los pibes del interior que son primera generación universitaria, a los docentes que eligieron la educación pública como vocación y como proyecto de país. Y eso, en Rosario, no se olvida ni se perdona.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Trescientos días incumpliendo una ley que además tiene fallo judicial en contra. En cualquier otro país esto sería un escándalo institucional de primer orden. Acá parece que es normal. No es normal.
Y sí, paran porque no quieren laburar. La universidad pública es un gasto que el país no puede sostener más. Hay que animarse a decirlo.
¿Un gasto? La UNR forma médicos, ingenieros, abogados, científicos. Eso no es un gasto, es inversión. Pero claro, si uno no pasó por la universidad pública no lo entiende.
Pasé y me recibí, así que guardá el argumento. El problema no es la universidad, es la casta docente que para cada dos por tres y después se quejan de que no les alcanza.
Mi hijo cursa en la Facultad de Medicina de la UNR. Cada paro lo afecta, pero entiendo perfectamente por qué paran. La culpa no es de los docentes, es de un gobierno que no cumple ni las leyes ni los fallos judiciales.
300 días. Trescientos. Y el gobierno sigue anunciando cosas. Los anuncios no pagan el alquiler.
Soy docente de la UNR hace 15 años. Nunca en mi carrera vi el nivel de deterioro salarial que hay hoy. Tengo que dar clases particulares para llegar a fin de mes. Esto no es ideología, es realidad.
Apoyo el reclamo, pero ¿no hay otra forma que no sea parar? Los estudiantes son los que terminan pagando el pato.
Tere, ¿y qué otra herramienta le queda a un trabajador cuando el empleador no cumple ni la ley ni la Justicia? El paro es el último recurso, no el primero.
Milei vetó la ley, la Justicia dijo que estaba mal, y el tipo sigue sin cumplirla. Y hay gente que lo defiende. Increíble.
Lo que más me indigna es que hay un fallo judicial y el gobierno lo ignora. Eso se llama desacato. Si lo hace un ciudadano común, va preso. ¿Por qué el Estado puede ignorar a la Justicia?
primera generacion universitaria en mi familia, curso en la UNR. si cierran la universidad publica yo no puedo estudiar. punto.