Esta semana San Luis volvió a meterse en la conversación nacional y las búsquedas en Google Argentina lo confirman: más de 200 consultas por hora sobre la provincia cuyana, su gestión y su relación con el gobierno de Javier Milei. Desde Rosario, donde sabemos bien lo que es pelear contra Buenos Aires por lo que nos corresponde, el caso puntano no nos es para nada ajeno.
La provincia de San Luis tiene una historia política particular en la Argentina. Gobernada durante décadas por la familia Rodríguez Saá, construyó un modelo propio que siempre generó rispideces con la Nación, sea quien sea que esté en la Casa Rosada. Esa autonomía a ultranza, ese «nosotros hacemos lo nuestro», es algo que en Santa Fe entendemos culturalmente, aunque nuestro camino institucional haya sido muy distinto.
Lo que está pasando hoy en San Luis refleja una tensión que en Santa Fe conocemos de memoria: la pulseada entre las provincias y el poder central por recursos, coparticipación y obra pública. Desde que arrancó la gestión de Javier Milei, varias provincias vienen reclamando lo que les corresponde. Santa Fe no es la excepción: el gobernador Maximiliano Pullaro ha sido claro en exigir que la Nación cumpla con sus obligaciones hacia los distritos, sin importar el color político.
En Rosario lo vivimos en carne propia. Cada vez que la Nación frena obra pública o ajusta la coparticipación, son los vecinos de acá los que pagan el costo: menos asfalto, menos inversión en seguridad, menos infraestructura. San Luis, con su propio perfil, enfrenta dilemas similares aunque con una matriz política diferente a la santafesina.
Lo que sí hay que reconocerle a la provincia cuyana es que históricamente intentó construir políticas propias en materia de empleo público y desarrollo local, con resultados que generan debate entre economistas y politólogos. En Santa Fe, en cambio, apostamos más a la producción privada, al agro, a la industria y al puerto de Rosario como motor real de la economía provincial.
El interés nacional por San Luis en este momento también tiene que ver con el mapa político que se está redibujando de cara a las elecciones legislativas de 2025. Las provincias que históricamente jugaron en soledad ahora buscan alianzas, y San Luis no es la excepción. En Santa Fe, Pullaro viene tejiendo su propio posicionamiento con inteligencia, sin atarse ni al kirchnerismo ni al mileismo, defendiendo los intereses provinciales con la firmeza que la historia santafesina exige.
Desde este portal seguiremos de cerca cómo evoluciona el caso San Luis y, sobre todo, qué lecciones —buenas y malas— puede sacar Santa Fe de la experiencia puntana. Porque en política provincial, siempre conviene mirar a los vecinos antes de que los errores ajenos se conviertan en propios.
Comentarios (4)
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Muy buen análisis Néstor. En Santa Fe siempre peleamos solos contra Buenos Aires y nadie nos da el crédito que merecemos. Pullaro está haciendo bien en no arrodillarse.
No entiendo qué tiene que ver San Luis con Rosario. Hay noticias locales más importantes para cubrir, como la seguridad en el barrio.
El modelo Rodríguez Saá siempre fue polémico pero hay que reconocer que supieron defender su provincia. Algo que en Santa Fe recién estamos aprendiendo a hacer bien.
Buen punto el de la coparticipación. Eso nos afecta a todos los santafesinos y nadie habla de eso en los medios nacionales. Gracias por el contexto.