Lo que viene para la hidrovía Paraná-Paraguay no es poca cosa. La empresa Vía Navegable Argentina (VNA), integrada por Jan De Nul y Servimagnus, acaba de ganar la licitación de la vía navegable más importante del país y ya tiene hoja de ruta trazada, plazos acortados y una draga esperando en Montevideo por si el clima complica todo.
El mensaje que dejó Fernando Caviglia, gerente de Hidrografía y Planning and Survey Manager de Jan De Nul, fue claro pero con matices: se puede ir más rápido de lo que el contrato exige, pero hay un punto donde la ambición tiene que ceder paso a la prudencia. "A partir de los 40 pies, hay que sacar el pie del acelerador, y esperar por lo menos 3 años para ver cómo se acomoda el sistema", dijo el ejecutivo ante un auditorio de unos 500 especialistas reunidos en Exportlog, la primera expo portuaria y logística de Rosario, celebrada en La Fluvial.
La hoja de ruta arranca desde el momento en que VNA tome posesión formal de la concesión, algo que ocurrirá en septiembre de 2026. A los 10 días de ese traspaso, la empresa deberá hacer un relevamiento integral de toda la vía navegable usando siete lanchas simultáneas. A los 20 días, un relevamiento completo del sistema de balizamiento. Recién entonces, con los datos batimétricos procesados, se confirmaría si se mantienen las condiciones actuales de 34 pies o si se requieren tareas de mantenimiento urgentes.
Lo que sigue es la llamada etapa 0: un año de mantenimiento del dragado a 34 pies con un volumen de trabajo de 19.418.250 metros cúbicos. Pero Caviglia fue directo: creen que pueden hacerlo en 9 meses, lo que permitiría adelantar el inicio de la etapa 1, que implica llevar el canal troncal a 36 pies. Para eso, primero hay que presentar y obtener aprobación de estudios ambientales, legales y técnicos, revisados por autoridades y universidades. Si esos estudios están aprobados en nueve meses, la apertura de la profundización podría comenzar antes de lo estipulado contractualmente.
Uno de los puntos que Caviglia repitió con insistencia fue que ninguna obra de intervención sobre el río se hará sin el aval previo de estudios de impacto ambiental. No es un detalle menor: la hidrovía atraviesa uno de los sistemas fluviales más complejos del continente y cualquier modificación en el lecho puede tener consecuencias en cadena.
Pero la profundización no es el único eje del proyecto. La concesión también establece una fuerte inversión en modernización tecnológica: nuevos equipos de balizamiento, hidrómetros digitales y el reemplazo completo del sistema de boyas por boyas plásticas con monitoreo en tiempo real. Ese proceso llevará 10 años, aunque sus efectos comenzarán a sentirse desde la etapa 0. La modernización completa del sistema, según Caviglia, tiene un impacto en los costos operativos tan decisivo como la propia profundización.
En la etapa 1 también está previsto eliminar el llamado escalón de profundidad en el Río de la Plata: hoy el Paraná opera a 36 pies pero el Plata solo a 34, lo que obliga a los barcos a esperar la pleamar antes de entrar o salir. Al igualar ambas profundidades, los buques podrían navegar sin depender del horario de las mareas, un cambio que en términos logísticos y de costos es enorme para los exportadores del Gran Rosario, la zona portuaria más activa del país.
Y después está el elefante en la sala: El Niño. El fenómeno climático que anticipa lluvias intensas en la cuenca del Plata preocupa a la nueva concesionaria. "Nos preocupa y ya estamos trayendo equipos. Una draga ya está en Montevideo", reconoció Caviglia. Las crecidas pueden alterar el lecho, acumular sedimentos en zonas críticas y complicar el trabajo de mantenimiento justo cuando la empresa está en su etapa de arranque. Que ya tengan equipos posicionados antes de tomar formalmente la concesión dice bastante sobre cómo leen la situación.
¿Puede la hidrovía convertirse en el gran salto logístico que el agro y la industria argentina necesitan? Los plazos acortados, la inversión tecnológica y la seriedad con la que VNA parece encarar el desafío generan expectativa real. Pero como bien advirtió Caviglia, el río tiene sus propios tiempos. Y a veces, apurar no es la mejor estrategia.

Comentarios (13)
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Por fin una empresa que parece saber lo que hace. Que hablen de estudios ambientales antes de meter la draga es algo que nunca escuché en los últimos 30 años de concesiones. Ojalá no sea solo marketing.
Sí, claro, los belgas van a cuidar el Paraná. Che, se acuerdan cuando nos vendieron el cuento de Iecsa? Al final siempre termina igual.
Iecsa era una empresa local con contratos truchos. Jan De Nul opera en 60 países, no es lo mismo. Informate antes de comparar.
A mí lo que me preocupa es El Niño. Si viene una crecida grande justo cuando están arrancando, se les complica todo el cronograma. Y después los que pagamos somos los de siempre.
Trabajo en el sector logístico y lo de eliminar el escalón del Río de la Plata es un cambio enorme. Los barcos hoy pierden horas esperando marea. Eso tiene un costo brutal que se traslada a toda la cadena exportadora.
¿Y el impacto ambiental en las islas? Nadie habla de eso. Cada vez que dragan más profundo, algo se pierde río arriba. No todo es toneladas de soja.
El tipo dijo explícitamente que no van a hacer nada sin estudios de impacto ambiental aprobados por universidades. ¿Lo leíste?
Los estudios los paga la misma empresa que quiere dragar. Che, no seamos ingenuos.
500 personas en Exportlog y ningún medio lo cubrió bien hasta ahora. Gracias por la nota, al menos alguien explica qué se viene.
Lo de las boyas plásticas con monitoreo digital me parece clave. El sistema actual es una vergüenza, hay zonas donde los prácticos navegan casi a ciegas en condiciones de baja visibilidad.
9 meses en vez de 12 para la etapa 0... suena lindo pero estos plazos siempre se estiran. Apuesto a que en 18 meses todavía estamos en etapa 0.
Coincido con el escepticismo, pero hay que darles el beneficio de la duda. Si en 6 meses no hay avances concretos, ahí sí hay que salir a pedir explicaciones. Por ahora, a monitorear.
Lo que más me llama la atención es que ya tienen una draga en Montevideo antes de tomar posesión. Eso habla de seriedad. O de que saben que El Niño viene con todo.