El departamento Rosario cerró el primer semestre de 2026 con 45 homicidios, la cifra más baja registrada en los últimos 25 años para esa jurisdicción. El dato fue presentado este jueves por el gobierno provincial y representa un hito estadístico que pocos hubieran imaginado posible hace apenas tres años, cuando la ciudad era noticia internacional por su espiral de violencia narco.
La presentación oficial estuvo a cargo de Federico Angelini, secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, y de Esteban Santantino, secretario de Análisis y Gestión de la Información. Ambos funcionarios de la cartera que conduce Pablo Cococcioni expusieron los números ante la prensa y los contextualizaron con una serie histórica que permite dimensionar la magnitud del cambio.
El contraste más brutal es con el primer semestre de 2023: en esos seis meses se registraron 150 homicidios en el departamento Rosario, el peor pico en décadas. Desde ese máximo hasta hoy, la caída acumulada es del 70 por ciento. A nivel provincial, la reducción alcanza el 67 por ciento. La serie histórica de primeros semestres habla por sí sola: 135 casos en 2014, 96 en 2020, 150 en 2023, 59 en 2024, 69 en 2025 y 45 en 2026.
La gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, que asumió el 10 de diciembre de 2023, atribuye la tendencia a una combinación de factores: mayor control en los penales, despliegue policial en el territorio, inteligencia criminal, investigaciones focalizadas en organizaciones delictivas y coordinación con las fuerzas federales a través del Plan Bandera. Angelini, quien antes de asumir en la provincia colaboró con Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad de la Nación, fue pieza clave en esa articulación.
Los números de infraestructura policial que aportó Angelini son elocuentes. «Recibimos una situación muy crítica, con apenas 30 patrulleros en todo el departamento Rosario y con un tiempo de respuesta del 911 que promediaba los 30 minutos. Hoy tenemos más de 300 patrulleros en la calle y el tiempo promedio de respuesta del 911 bajó a 6 minutos», graficó el funcionario. Una multiplicación por diez de la flota operativa y una reducción del 80 por ciento en el tiempo de respuesta de emergencias son datos que no admiten demasiada retórica.
Para Santantino, el descenso de los homicidios no es un dato aislado. «Los números son acompañados también por una caída en otro de los principales indicadores de violencia altamente lesiva, que son los heridos de arma de fuego», señaló el especialista en análisis de información criminal. El funcionario también precisó que el descenso más notorio se dio en hechos protagonizados por «jóvenes con armas de fuego en la vía pública, asociados directamente a la narcocriminalidad o a las economías ilegales», que durante años fueron el motor estadístico de la violencia rosarina.
Angelini cerró la presentación con una lectura que va más allá de la seguridad estricta y apunta al impacto económico y social del cambio. «Gracias a que se bajaron los índices de violencia, hay más inversión, más eventos deportivos y culturales. Estamos recuperando esa ciudad que nunca tendríamos que haber perdido», afirmó. La mención no es menor: el turismo, la gastronomía y la cultura rosarina sufrieron años de retracción directamente vinculada a la percepción de inseguridad, con cancelaciones de eventos y fuga de inversiones que nunca fueron cuantificadas oficialmente pero que cualquier comerciante del centro o de la costa conoce de primera mano.
El desafío que queda por delante es sostener la tendencia. Los ciclos de violencia en Rosario tienen antecedentes de rebotes abruptos, y la estructura del narcotráfico —aunque golpeada— no ha sido desmantelada. Lo que los números del primer semestre de 2026 demuestran, sin embargo, es que cuando hay decisión política, recursos y coordinación interinstitucional, los resultados llegan. Una lección que debería haber sido obvia mucho antes.
Con información de: El Ciudadano, La Capital, Rosario3.

Comentarios (14)
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Dato histórico. Que alguien me explique por qué durante 20 años de peronismo en la provincia no se pudo hacer lo que se hizo en dos años y medio. La respuesta es obvia: no les convenía.
Che Marcelo, el peronismo tuvo sus problemas pero tampoco seamos tan simplistas. El narcotráfico explotó en todo el mundo, no solo acá. Lo que sí es cierto es que tardaron demasiado en reaccionar.
Rodrigo, en todo el mundo no hubo 150 homicidios en seis meses en una ciudad de 1 millón de habitantes con un Estado presente. Eso fue abandono deliberado, no mala suerte.
Rodrigo Salinas defendiendo al peronismo con que 'el narco explotó en todo el mundo' jajaja. En todo el mundo no tuvieron a los Monos controlando barrios enteros con complicidad policial. Eso fue local, amigo.
Buenas noticias, pero ojo con cantar victoria. Estos números pueden rebotar en cualquier momento si no se ataca la raíz del problema. Igual, hay que reconocer que algo están haciendo bien.
Vivo en Tablada hace 30 años y puedo decir que el barrio cambió. Se ve más policía, hay menos tiros de noche. No es perfecto pero la diferencia se nota en la calle, no solo en los papeles.
45 muertos siguen siendo 45 familias destrozadas. Celebrar esto me parece una locura. El piso debería ser cero.
LaFlaca, nadie dice que 45 está bien. Pero pasar de 150 a 45 en tres años es un cambio real que salva vidas concretas. Podés exigir más sin negar lo que se logró.
Lo de los patrulleros es lo que más me impacta. De 30 a 300. Eso es gestión. Antes llamabas al 911 y tardaban media hora, para cuando llegaban ya no había nada que hacer.
Me alegra mucho pero quiero ver cómo siguen los números en el segundo semestre. Históricamente el verano es más tranquilo y el invierno sube. Esperemos que la tendencia se mantenga.
Pullaro y Bullrich hicieron lo que había que hacer. Simple. Meter presos, sacar policías a la calle, cortar los vínculos entre el narco y el Estado. No es magia, es voluntad política.
¿Y los heridos de arma de fuego? La nota menciona que también bajaron pero no da el número exacto. Eso también importa, porque muchos sobreviven con secuelas de por vida.
Que ahora haya más eventos culturales y turismo en Rosario es algo que no se mide en estadísticas pero que cualquiera que vive acá percibe. La ciudad volvió a respirar un poco.
Ojalá sea sostenible. Mi miedo es que cuando bajen la guardia o cambien el gobierno, volvamos a fojas cero como pasó otras veces. Las estructuras narco no desaparecen de un semestre para el otro.