Una jornada de alta tensión se vivió este jueves 6 de agosto frente al Congreso nacional, donde la protesta contra la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada derivó en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con al menos ocho detenidos y varios heridos entre periodistas, manifestantes y efectivos.
La concentración, convocada por una amplia coalición de organizaciones sociales, sindicales y políticas, arrancó cerca del mediodía y se mantuvo firme pese a las lluvias que azotaban Buenos Aires. La iniciativa legislativa, que se debatía en el Senado de la Nación, generó un rechazo transversal que movilizó a miles de personas a rodear el Palacio Legislativo.
El operativo de seguridad fue de proporciones considerables: el Gobierno nacional desplegó 820 efectivos de distintas fuerzas federales para custodiar la zona. Sin embargo, la tensión escaló con el correr de la tarde cuando una parte de los manifestantes intentó avanzar sobre el vallado perimetral dispuesto en las inmediaciones del Congreso. La respuesta de las fuerzas fue contundente: gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a la multitud.
Los arrestos fueron ejecutados por efectivos de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Los detenidos quedaron imputados por los presuntos delitos de atentado y resistencia a la autoridad, según informaron fuentes policiales. Al cierre de esta edición, las actuaciones judiciales correspondientes seguían su curso.
Entre los heridos se contaron periodistas que cubrían la manifestación, manifestantes y dos integrantes de las propias fuerzas de seguridad. El caso más grave fue el de un gendarme que recibió el impacto de una piedra en la cabeza y debió ser trasladado al Hospital Churruca para recibir atención médica. Un prefecto también resultó lesionado, aunque con heridas de menor consideración y fue asistido en el lugar.
Un dato que no pasó desapercibido: la protesta no se disolvió ni siquiera cuando el propio Gobierno nacional anunció el retiro del capítulo referido a la extranjerización de tierras, uno de los puntos más cuestionados del proyecto. La decisión, que en otras circunstancias podría haber funcionado como válvula de escape, no alcanzó para calmar los ánimos de una movilización que claramente excedía ese punto en particular.
Desde la óptica de quien lleva décadas siguiendo la política argentina, esta escena tiene un sabor conocido: un gobierno que avanza con una reforma de alto voltaje, una oposición social que desborda las estructuras partidarias y una respuesta de seguridad que termina siendo el titular del día. Lo que queda por ver es si el Senado, con el debate en pleno desarrollo, tiene los votos para sostener lo que queda del proyecto o si los incidentes de hoy terminan siendo el principio del fin de esta iniciativa legislativa.
Al cierre de la jornada, el operativo de seguridad continuaba desplegado en la zona mientras las autoridades evaluaban los daños materiales y avanzaban con las causas judiciales abiertas.
Con información de: Rosario3, La Capital.

Comentarios (15)
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Ocho detenidos y un gendarme con una piedra en la cabeza. Esto no es protesta, es violencia lisa y llana. Después se quejan cuando el Estado responde con gases. Si querés que te escuchen, no rompas todo.
¿Y el gendarme que le pegó a los periodistas? Eso no lo mencionan tanto, ¿no? Siempre la culpa es del manifestante.
Nadie dijo que los gendarmes son santos, pero tirarle una piedra en la cabeza a alguien es intento de homicidio. Punto.
Lo más llamativo es que el Gobierno retiró el capítulo de extranjerización de tierras y la gente siguió igual. Eso te dice que el rechazo es más profundo, no es solo por un artículo.
Exacto Rodrigo. La gente ya no se cree las concesiones de último momento. Aprendieron que si aflojás la presión, te comen el resto del proyecto igual.
820 efectivos para cuidar el Congreso mientras en Rosario no tenemos seguridad en los barrios. Las prioridades del gobierno nacional son un chiste.
Mariana, eso es un tema aparte. La seguridad del Congreso es jurisdicción federal, no tiene nada que ver con la seguridad en Rosario. No mezclemos.
Todo es plata federal, Tano. Si hay 820 efectivos para un debate en el Senado, algo está mal en la distribución de recursos. No es mezclar, es sumar dos más dos.
los periodistas heridos y nadie dice nada, si esto pasaba en otro gobierno era tapa de todos los diarios
Hay que ver quién tiró las piedras. En estas manifestaciones siempre se mezclan grupos que van a generar quilombo y después los que fueron a protestar de buena fe pagan el costo político. Es un clásico.
Totalmente de acuerdo Federico. Yo fui y en un momento empezaron los incidentes y nos fuimos. No es lo que la mayoría quería.
Esta ley es un mamarracho. Entiendo la protesta pero no los métodos. Con gases y piedras no se construye nada, se le regala el argumento al gobierno para criminalizar el reclamo.
¿Cuándo fue la última vez que una protesta pacífica cambió algo en este país? Pregunta seria.
El Hospital Churruca al menos está cerca. Espero que el gendarme se recupere bien, más allá de lo que uno piense de la ley. Un ser humano es un ser humano.
Que el Senado vote y listo. Para eso los elegimos. Si la ley es inconstitucional, la Justicia la baja. Pero este circo de cortar calles y tirar piedras no va a ningún lado.