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Politica

A 20 años de su desaparición: Jorge Julio López, la deuda impune de la democracia

18 de septiembre de 2026 • Fuente: El Ciudadano

Este 18 de septiembre se cumplen dos décadas de la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, el testigo clave del juicio contra el represor Miguel Osvaldo Etchecolatz. Sin imputados ni certezas, la causa sigue abierta y representa una de las mayores deudas del Estado argentino en tiempos democráticos.

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A 20 años de su desaparición: Jorge Julio López, la deuda impune de la democracia

Veinte años después, Jorge Julio López sigue desaparecido. Y el Estado argentino sigue sin dar respuestas. El 18 de septiembre de 2006, un albañil de 76 años salió de su casa en el barrio de Los Hornos, La Plata, rumbo al Palacio Municipal donde se desarrollaban los alegatos finales del juicio contra el exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz. Nunca llegó. Nadie fue condenado por eso. Dos décadas de democracia, y la impunidad sigue intacta.

La historia de López es la historia de una Argentina que no termina de cerrar sus heridas. Nacido en General Villegas, radicado en Los Hornos, militante peronista de oficio albañil, fue secuestrado la noche del 27 de octubre de 1976 durante un operativo en su barrio a cargo de los grupos de tareas que respondían al propio Etchecolatz, mano derecha del general de brigada Ramón Camps. Lo que vino después fue una pesadilla que duró casi tres años.

López pasó por varios centros clandestinos del llamado «circuito Camps»: el centro conocido como Cuatrerismo, el Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava de La Plata. Fue torturado con picana eléctrica bajo la dirección personal de Etchecolatz. Presenció el secuestro, tormento y fusilamiento de compañeros de su unidad básica: Patricia Dell'Orto, Ambrosio Francisco de Marco, Norberto Rodas y Alejandro Sánchez. El 4 de abril de 1977 su detención fue legalizada al quedar «a disposición del Poder Ejecutivo Nacional» en la Unidad Penal N.º 9 de La Plata, donde permaneció como preso político hasta su liberación el 25 de junio de 1979.

Tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final entre 2003 y 2005, los juicios por crímenes de lesa humanidad se reabrieron. El 28 de junio de 2006, López declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata. Su testimonio fue devastador en precisión: fisonomías, nombres, apodos, roles, lugares. Identificó a Etchecolatz como su torturador y como el responsable directo de las ejecuciones de sus compañeros. Sus palabras fueron el sostén de la condena a prisión perpetua por genocidio. «Etchecolatz personalmente dirigió esa matanza», declaró López ante el tribunal. Pocas frases en la historia judicial argentina pesan tanto.

Tres meses después de ese testimonio, López desapareció por segunda vez. Vecinos y comerciantes lo vieron caminar por las calles de Los Hornos aquella mañana del 18 de septiembre. Los perros de rastreo siguieron su rastro hasta la intersección de las calles 135, 66 y 67, donde el rastro se cortó. Se presume que fue subido a un vehículo. Nadie vio nada más. O nadie quiso ver.

Lo que siguió fue una causa judicial que es, en sí misma, un símbolo del fracaso institucional. Primero caratulada como «averiguación de paradero» en el fuero provincial, luego unificada en el fuero federal bajo el expediente 16.060 FLP 509/2008, la causa tramita hoy en el Juzgado Federal N.º 3 de La Plata, a cargo del juez Ernesto Kreplak, con la instrucción delegada desde 2009 en la Unidad Fiscal Federal dedicada a crímenes de lesa humanidad. Veinte años, múltiples juzgados, cero imputados.

Paradójicamente, la voz de López no desapareció con él. Sus declaraciones grabadas en las audiencias de 2006 siguieron siendo utilizadas como prueba en juicios posteriores, permitiendo condenas a represores como Julio César Garachico, Hugo Guallama, Jorge Bergés, Pedro Muñoz y Carlos Landoni. Un hombre desaparecido que desde el silencio forzado sigue aportando violencia-vicaria-en-rosario-burla-a-la-justicia-y-desde-hace-mas-de-un-ano-impi.html" class="auto-link">justicia. La ironía es brutal.

Este aniversario llega en un contexto en que el debate sobre la memoria, la verdad y la justicia vuelve a tensarse en Argentina. La desaparición de López en plena democracia, en medio de un juicio histórico, con testigos que lo vieron caminar, sigue siendo una pregunta sin respuesta que incomoda a todos los poderes del Estado que se sucedieron desde entonces. Veinte años es demasiado tiempo para no saber nada. O para fingir que no se sabe.

Quien es
¿Quién era Jorge Julio López?
Albañil nacido en General Villegas y radicado en Los Hornos, La Plata. Militante peronista, fue secuestrado en 1976 y sobrevivió a múltiples centros clandestinos del 'circuito Camps'. Su testimonio en 2006 fue clave para condenar a Etchecolatz por genocidio. Desapareció el 18 de septiembre de ese mismo año, a los 76 años.
Quien es
Miguel Osvaldo Etchecolatz
Exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura. Fue mano derecha del general Ramón Camps y responsable de operativos del llamado 'circuito Camps'. Condenado a prisión perpetua como genocida en 2006, en parte gracias al testimonio de López. Falleció en 2022 mientras cumplía condena.
Antecedentes
Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final
Sancionadas en 1986 y 1987 durante el gobierno de Alfonsín, estas leyes impidieron durante años el juzgamiento de la mayoría de los responsables de crímenes de la dictadura. Fueron declaradas inconstitucionales en 2003 y anuladas por el Congreso, lo que permitió la reapertura de los juicios de lesa humanidad, entre ellos el que motivó el testimonio de López.
Fuente: El Ciudadano
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Comentarios (13)

Deja tu comentario

Graciela Fontana Hoy 14:23

Veinte años y nada. Ni un imputado, ni una pista oficial seria. Esto no es solo una deuda con López, es una deuda con todos los que se animaron a declarar en esos juicios. ¿Qué mensaje manda el Estado cuando el testigo principal desaparece y nadie responde?

El Tano Hoy 14:23

Que el hombre haya sobrevivido a la dictadura y lo hayan hecho desaparecer en democracia, en pleno juicio, es lo más escalofriante de todo esto. Alguien sabía. Alguien lo permitió.

Rodrigo Casas Hoy 14:22

Totalmente de acuerdo con vos. Y lo peor es que sus declaraciones grabadas siguen siendo prueba en otros juicios, o sea que el Estado usa su testimonio pero no puede protegerlo ni encontrarlo. Contradictorio como mínimo.

Libertad_2024 Hoy 14:27

Ojo, no confundamos. La responsabilidad de investigar esto recayó en gobiernos kirchneristas que tuvieron 12 años para avanzar y no lo hicieron. Que no vengan ahora a hacer el relato de la memoria cuando ellos también fallaron.

Marta Villalba Hoy 14:31

Reducir esto a una disputa K vs anti-K me parece una falta de respeto enorme. López desapareció en 2006, sí, pero la causa siguió sin avanzar bajo todos los gobiernos. Esto es una falla del sistema judicial, no de un partido.

Libertad_2024 Hoy 14:34

No lo reduzco, señalo responsabilidades concretas. Si el kirchnerismo se llenó la boca con los derechos humanos durante años, que explique por qué no avanzó esta causa. Es una pregunta legítima.

Diego Hoy 14:37

Lo que me parte el alma es que tenía 76 años. Sobrevivió todo eso, se animó a declarar, y lo volvieron a desaparecer. Una crueldad sin nombre.

cuervo_central Hoy 14:42

La causa lleva 20 años en el juzgado y cero imputados. Si esto fuera un caso de narcotráfico o corrupción política ya habría 40 procesados. La justicia argentina tiene sus prioridades muy claras.

Silvia Peralta Hoy 14:47

Que sus declaraciones grabadas hayan servido para condenar a otros represores es algo que hay que destacar. López sigue haciendo justicia desde su ausencia. Eso dice mucho de quién era él.

Braian Hoy 14:50

igual no entiendo como en plena democracia, con testigos que lo vieron caminar, con perros rastreadores que siguieron su huella hasta una esquina... no hay ni un sospechoso. eso no es incompetencia, eso es algo peor

Horacio Mendez Hoy 14:51

Periodista: el juez Kreplak que mencionan en la nota es el mismo que fue ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires durante la pandemia. Interesante que ahora esté a cargo de esta causa tan sensible.

Tere de Fisherton Hoy 14:58

Cada 18 de septiembre se publican notas, se hacen actos, y después nada. El año que viene igual. Mientras tanto López sigue desaparecido y los responsables, si es que viven, siguen libres. La memoria sin justicia es solo un ritual.

Pablo Iriarte Hoy 15:01

Bien dicho. Y encima el Estado que no pudo protegerlo ni encontrarlo es el mismo que se presenta como garante de la memoria. Hay una hipocresía enorme en todo esto que nadie quiere nombrar.