El gobernador Axel Kicillof convirtió el Día de la Lealtad en un acto de reconstrucción política frente a la gestión de Javier Milei.
Rodeado de militancia en el Predio Deportivo Juan Domingo Perón, en La Matanza, repartió tareas y volvió a agitar la consigna “Cuenten conmigo”.
Lo hizo junto al intendente anfitrión Fernando Espinoza, distintos jefes comunales, funcionarios de su gabinete y representantes políticos, sindicales y sociales.
El mensaje central fue repetir que “cuenten conmigo para asumir las responsabilidades que haya que asumir”, una frase que ya había inaugurado semanas atrás en el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro.
La cita no fue solo un homenaje a la historia del peronismo: fue un escenario para ordenar la oposición al Gobierno y marcar el tono de la disputa por el 2027.
Durante su discurso, apuntó sin matices contra el programa económico de Javier Milei, sus efectos sociales en los sectores vulnerables y su alineamiento en política exterior.
En ese marco, planteó la necesidad de canalizar el descontento de quienes se sienten defraudados por la gestión nacional y definió como obligación ética y política articular un proyecto nacional capaz de ofrecer previsibilidad frente a la crisis.
Para Kicillof, el descontento con la gestión nacional puede convertirse en un activo electoral si se canaliza hacia un proyecto nacional con previsibilidad.
Con la mirada puesta en los próximos compromisos electorales, el gobernador evitó definiciones taxativas sobre postulaciones individuales, pero envió señales categóricas sobre su rol conductor. En un pasaje clave, aseguró que “se dio la largada para ese triunfo que nos espera para el año 2027”.
La referencia a 2027 no fue casual: el gobernador busca posicionarse como figura central de la oposición de cara a los próximos comicios, sin cerrar nombres ni abrir una definición inmediata.
Subrayó su disposición a recorrer el país para liderar la reconstrucción del espacio y reafirmó su compromiso de ponerse al frente de la construcción de una alternativa de gobierno.
Frente a las crecientes tensiones que cruzan la interna con los sectores más duros del espacio, apeló a una clásica máxima doctrinaria para advertir que el verdadero adversario se encuentra en las políticas oficiales. Dijo: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
Pidió recordarlo, abrazarse y practicarlo, buscando amalgamar las distintas vertientes sindicales y territoriales en torno a la gestión bonaerense.
La advertencia a la interna busca mostrar unidad frente a un adversario externo, aunque el propio relato reconoce tensiones con sectores más duros del espacio.
El encuentro concluyó bajo un clima de fuerte respaldo militante que derivó en el clamor por su proyección nacional.
Al cerrar, Kicillof enfatizó que el peronismo tiene la tarea histórica de representar al pueblo trabajador y recuperar la soberanía económica para la Argentina.
El acto dejó una señal clara: Kicillof no solo defiende la gestión bonaerense, sino que se presenta como candidato natural para liderar la reconstrucción del peronismo y la disputa por el poder nacional.
Con información de El Ciudadano y Tiempo Argentino.

Comentarios (10)
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Al menos Kicillof reconoce que hay descontento con la gestión nacional y lo quiere canalizar. El problema es si lo logra.
Canalizar el descontento es justo, pero si el Estado es el que genera la crisis, no va a ser la solución.
No todo es Estado. Hay sectores vulnerables que necesitan previsibilidad y el peronismo tiene historia de estar ahí.
Me gusta que diga que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista. La unidad es lo que falta.
El acto fue en La Matanza y con Espinoza, eso muestra que busca bancada territorial. Interesante para 2027.
En Rosario se siente el ajuste, pero no creo que Kicillof tenga la llave. Hay que ver si baja impuestos y desregula.
Banco la unidad, pero que no sea solo abrazo. Que se traduzca en políticas para el trabajador.
Milei tiene la razón en que el Estado es el problema. Kicillof solo quiere volver a repartir.