Lo que encontraron al volver de las vacaciones de invierno en la escuela Jaim Najman Bialik no era precisamente lo que esperaban. Un correo electrónico con contenido violento, titulado "Lean en voz alta", estaba esperando en la bandeja de entrada. Nadie sabe todavía quién lo mandó.
El mail tenía fecha del 3 de julio pasado, pero fue descubierto este lunes, cuando el personal del establecimiento retomó la actividad tras el receso invernal. El colegio, ubicado en la esquina de Paraguay y San Juan en pleno centro de Rosario —justo enfrente de la Comisaría 2ª—, es una de las instituciones educativas de la comunidad judía más reconocidas de la ciudad.
La reacción de las autoridades fue inmediata. Se radicó la denuncia en la seccional policial que tiene literalmente la puerta de enfrente, y se dio aviso al Ministerio de Educación de Santa Fe, que tomó intervención en el caso. La cartera provincial confirmó que está al tanto de la situación y que acompaña a la comunidad educativa.
¿Cuánto tiempo estuvo ese mensaje sin ser leído? Casi tres semanas. Y eso, en sí mismo, dice algo sobre la naturaleza de quien lo envió: no buscaba una respuesta inmediata, sino sembrar miedo en el momento más inesperado, justo cuando la escuela volvía a la normalidad.
La procedencia del correo es materia de investigación. El autor no fue identificado y las fuerzas de pullaro-exhibe-el-modelo-penitenciario-con-el-infierno-como-vidriera.html" class="auto-link">seguridad trabajan para rastrear el origen del mensaje. En casos como este, el anonimato digital suele ser la primera barrera que los investigadores deben romper, y no siempre es sencillo.
El hecho genera una preocupación que va más allá de las paredes del colegio. Las amenazas a instituciones de la comunidad judía tienen un peso simbólico particular en Argentina, un país que carga con la memoria del atentado a la AMIA de 1994 y que sabe lo que significa cuando el odio deja de ser abstracto y se vuelve concreto. No es paranoia: es historia.
Por ahora, la escuela Bialik espera que la Justicia y la Policía hagan su trabajo. La comunidad educativa, lógicamente, está en alerta. Y la pregunta que nadie quiere hacerse en voz alta —pero todos se hacen— es si esto fue un acto aislado de algún perturbado o algo con más organización detrás. Ojalá sea lo primero. Pero hasta que no haya una respuesta, la incertidumbre pesa.

Comentarios (13)
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Esto es gravísimo y no puede quedar en la nada. La comunidad judía de Rosario ya tiene suficiente historia de dolor como para que encima tengamos que bancarnos esto en 2026. Espero que la policía encuentre al responsable rápido.
Seguro fue algún tarado suelto mandando mails desde un cyber. Igual hay que investigarlo, no se puede dejar pasar.
Ojalá sea eso, pero no podemos asumir que fue un tarado suelto sin investigar. Eso es exactamente lo que quieren: que lo minimicemos.
Vivo a dos cuadras de esa escuela. Mis hijos pasaron por ahí toda la primaria. Me genera mucha angustia saber que algo así puede pasar en pleno centro, enfrente de una comisaría. Si no están seguros ahí, ¿dónde?
El mail era del 3 de julio y lo encontraron recién ahora. Tres semanas tirado en la bandeja de entrada. Eso también habla de cómo se gestionan estas cosas.
No es justo cargarle la responsabilidad a la escuela por no leer un mail en vacaciones. El responsable es quien lo mandó, punto.
No dije que sea culpa de la escuela, dije que habla de cómo se gestionan estas cosas. Hay protocolos de monitoreo que deberían existir aunque sea en receso. No es lo mismo.
El Ministerio de Educación 'tomó nota'. Qué alivio. Con eso alcanza y sobra, supongo.
Como parte de la comunidad judía rosarina, esto duele doble. No es solo una amenaza a una escuela, es una amenaza a nuestra identidad. Ojalá la Justicia actúe con la misma velocidad que actuaría si la amenaza fuera a cualquier otra institución.
Y bueno, en Rosario pasan cosas peores todos los días y nadie dice nada. Un mail y sale en todos lados.
Comparar una amenaza antisemita con 'cosas que pasan todos los días' es exactamente el problema. Cada amenaza merece atención, no un ranking de cuál importa más.
Que encuentren al que mandó eso y que le caiga todo el peso de la ley. No hay mucho más para agregar.
Esperemos que no quede en una denuncia cajoneada. Rosario tiene fama de que estas cosas se investigan dos semanas y después desaparecen del radar.