La caída de ventas que golpea a las economías regionales de todo el país no es solo un problema coyuntural: es la gota que rebalsó un vaso que lleva décadas llenándose de presión tributaria, costos logísticos desproporcionados e informalidad estructural. Eso quedó en evidencia este martes en el Senado de la Nación, donde referentes empresariales de distintos sectores y geografías expusieron ante legisladores una agenda de urgencias que, en el fondo, es una agenda de reformas pendientes desde hace años.
El encuentro fue convocado por los senadores Marcelo Lewandowski y Jorge Capitanich bajo el rótulo de "agenda para el desarrollo nacional". Participaron representantes de los sectores tabacalero, forestal, frutihortícola, vitivinícola y agropecuario, provenientes del noreste, Cuyo, la Patagonia y el litoral. Por Santa Fe, estuvieron presentes la Bolsa de Comercio de Rosario y la Federación Industrial de Santa Fe. También se sentó en la mesa la Confederación de la Mediana Empresa (CAME).
Lo llamativo del encuentro fue la coincidencia. Empresarios separados por cientos de kilómetros y dedicados a rubros completamente distintos describieron exactamente los mismos problemas: energía cara, impuestos asfixiantes, logística inviable y competencia desleal de quienes operan en la informalidad. La recesión no creó estos problemas, los hizo visibles.
Capitanich presentó un proyecto de Emergencia Económica por un año que incluye reducciones impositivas, rebaja de tarifas, menor carga de contribuciones patronales y cupos de compras para pymes. "Sintetiza muchas iniciativas legislativas y aportes de entidades", explicó el senador chaqueño, ex gobernador y ex jefe de Gabinete durante el kirchnerismo. Por su parte, Lewandowski propuso suspender por 365 días las ejecuciones fiscales de ARCA y levantar automáticamente embargos sobre cuentas bancarias, con quitas de intereses y condonación de multas. "Muchas empresas nos dicen que les embargan las cuentas y no pueden seguir trabajando", advirtió el senador santafesino.
Los testimonios empresariales fueron contundentes. Un representante del sector tabacalero describió una situación que roza lo absurdo: el 80% del precio de un paquete de cigarrillos corresponde a impuestos. "Pagamos un 27% de IVA. Es desesperante porque es inviable seguir produciendo", afirmó, y agregó que hay productores que están vendiendo herramientas y equipos para poder seguir operando. El sector también denunció que la subfacturación y evasión le cuesta al Estado 700 millones de dólares anuales, mientras que el contrabando suma otros 1.000 millones de dólares en recaudación perdida.
Desde el sector forestal, Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones, denunció una suba del 100% en la energía eléctrica. "No hay gas en nuestra provincia. Somos electrodependientes y esta suba paralizó inversiones", señaló. Su diagnóstico sobre la competitividad exportadora fue directo: "Sin impuestos, somos competitivos".
El cuadro que emerge del encuentro es el de un sector productivo que enfrenta simultáneamente menor demanda interna, mayor competencia importada y suba de costos que no puede trasladar a precios en un contexto de inflación y tipo de cambio contenidos. La combinación es letal para empresas que ya venían operando al límite.
Desde una perspectiva de política económica, el diagnóstico empresarial confirma lo que los números vienen mostrando hace tiempo: la Argentina tiene una de las presiones tributarias más altas de la región, una estructura de costos logísticos que destruye competitividad y un Estado que, paradójicamente, recauda menos de lo que podría porque la informalidad y el contrabando proliferan en el mismo ecosistema que él mismo creó con impuestos inviables. El problema no es el ajuste fiscal del gobierno nacional: el problema es la herencia de décadas de Estado grande, ineficiente y voraz que ahora le presenta la factura al sector privado.
La pregunta que quedó flotando en el Senado es si los proyectos presentados por Lewandowski y Capitanich —ambos del peronismo— son una respuesta genuina a una crisis que sus propios espacios políticos contribuyeron a construir, o simplemente una jugada opositora para capitalizar el malestar empresarial en año electoral.

Comentarios (15)
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Llevan décadas destruyendo el aparato productivo con impuestos y ahora se juntan en el Senado a hacer el show. Capitanich tiene la cara de piedra de venir a hablar de emergencia económica después de todo lo que hizo.
Más allá de quién convocó la reunión, los problemas que describen los empresarios son reales. Un 27% de IVA es una locura. Eso no lo inventó Capitanich pero tampoco lo arregló nadie.
@Graciela exacto. El IVA del 21% (más alícuotas diferenciales) viene de los 90. Nadie lo tocó. Ni el kirchnerismo ni Macri ni ahora Milei. Todos hablan de bajar impuestos y nadie baja nada.
Trabajo en una pyme de alimentos en Rosario y esto que describen los empresarios es exactamente lo que vivimos. Te embargan la cuenta y no podés pagar sueldos. Es una pesadilla.
Lo del sector forestal de Misiones es gravísimo y nadie habla de eso. Sin gas, con luz al doble, ¿cómo competís con Brasil? Imposible.
La nota dice que sin impuestos son competitivos. Ahí está todo. El problema no es la gente, no es la geografía, no es la falta de talento. Es el Estado.
Pero si sacás los impuestos ¿de dónde sale la plata para los hospitales y las escuelas? No es tan simple como dicen.
Nadie dijo sacar TODOS los impuestos. Dijo bajarlos a niveles razonables. Con una presión tributaria del 30% del PBI y encima con evasión masiva, algo está muy mal en el diseño.
Lo del contrabando de cigarrillos es una locura. 1.000 millones de dólares. Y después dicen que no hay plata para nada. El Estado se autoboicotea con impuestos tan altos que generan contrabando.
Estuve en un evento de la Bolsa de Comercio de Rosario el mes pasado y el clima era exactamente este. Mucha preocupación, poca certeza. Los empresarios del agro están muy golpeados.
Vendiendo herramientas para seguir produciendo... eso es lo más triste que leí en mucho tiempo. Eso es lo que 20 años de kirchnerismo le hicieron al interior del país.
Ojo, no todo es kirchnerismo. La presión tributaria también subió con Macri. Y con Menem también había problemas estructurales. Esto es un problema sistémico argentino, no de un solo partido.
Que la BCR y la FISFE hayan ido a exponer al Senado es importante. No son cualquiera. Si ellos están pidiendo auxilio, la situación es seria.
El proyecto de Lewandowski de suspender las ejecuciones fiscales me parece razonable como medida de emergencia. No es condonar deuda, es darle aire a empresas que todavía pueden salvarse.