El Gobierno nacional acaba de encender un debate que mezcla eficiencia económica con infraestructura en ruinas: mediante el Decreto 689/2026, habilitó la circulación de camiones más pesados y de mayor dimensión en las rutas nacionales, con el argumento de reducir costos logísticos y modernizar el transporte terrestre. La medida tiene impacto directo en Santa Fe, una de las provincias con mayor tráfico de cargas del país.
Entre los cambios más relevantes, la normativa fija una longitud máxima de 19,60 metros para camiones con semirremolque simple. Para los bitrenes de doble articulación, las dimensiones permitidas escalan según la configuración: 23,40, 26,50 y hasta 31,25 metros. Además, se incrementan los pesos autorizados por eje, dentro de los límites de resistencia técnica establecidos para cada configuración.
El decreto también incorpora criterios específicos para vehículos con tecnologías alternativas. Los camiones impulsados por GNC dedicado podrán usar neumáticos súper anchos para compensar el peso del equipamiento adicional. La normativa extiende criterios similares a unidades híbridas y eléctricas, con el objetivo declarado de facilitar la incorporación de flotas de menor impacto ambiental y acompañar el crecimiento de la oferta de gas de Vaca Muerta.
El respaldo político vino del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, uno de los arquitectos del proceso de desregulación que impulsa la gestión Milei. "Teníamos el absurdo de tener camiones que pudiendo cargar más no podían hacerlo porque la norma, obsoleta, lo prohibía", disparó el funcionario, sintetizando la lógica detrás de la medida. La reforma también le otorga nuevas facultades a la Secretaría de Transporte para actualizar la reglamentación técnica de manera dinámica, sin necesidad de pasar por el Congreso cada vez que el sector lo requiera.
La racionalidad económica de la medida es difícil de discutir: Argentina tiene uno de los costos logísticos más altos de la región, y acercar la legislación a los estándares de Brasil —donde los bitrenes de gran porte circulan hace años— es una demanda histórica del sector transportista. Menos viajes para mover la misma cantidad de mercadería significa menos combustible, menos horas de conductor y menos desgaste de flota. En un país que mueve por camión el grueso de su producción agropecuaria e industrial, eso no es un detalle menor.
Pero el timing de la medida genera una contradicción que es imposible ignorar. En las últimas horas, la Justicia federal ordenó al Gobierno nacional la reparación inmediata de las rutas 7, 8 y 33 en los tramos que atraviesan el departamento General López, al sur de Santa Fe, tras acreditar el grave deterioro de las calzadas y el incumplimiento de las obligaciones de mantenimiento. Es decir: el Estado habilita cargas más pesadas sobre rutas que un juez acaba de declarar en estado crítico.
La situación no es exclusiva de Santa Fe. Distintos gobiernos provinciales, transportistas y usuarios vienen denunciando baches, calzadas deterioradas, falta de señalización y banquinas en mal estado en todo el país. En Río Negro, la situación llegó a la Justicia con una demanda contra el Estado nacional por el estado de las rutas 22, 23, 40 y 151. El denominador común es la fuerte caída en la inversión en obras y mantenimiento vial durante la gestión de Javier Milei, en un contexto donde el equilibrio fiscal fue la prioridad absoluta y la obra pública el principal ajuste.
El interrogante que queda flotando es técnico pero también político: ¿tiene sentido habilitar vehículos más pesados sobre una red vial que ya está cediendo bajo las cargas actuales? Los ingenieros viales advierten desde hace años que el daño que produce un camión sobre el asfalto crece de manera exponencial con el peso por eje, no de forma lineal. Más toneladas sobre rutas ya deterioradas puede acelerar un proceso de degradación que el Estado, por ahora, no muestra capacidad ni voluntad de revertir.
El Gobierno apuesta a que la desregulación y la eficiencia privada compensen las restricciones fiscales. La Justicia, mientras tanto, le recuerda que hay obligaciones que no se pueden tercerizar ni diferir.

Comentarios (15)
Deja tu comentario
Perfecto. Argentina tenía normas de los años 80 mientras Brasil movía el doble de carga con los mismos camiones. Esto es modernización real, no el curro de la obra pública que se robaban los kirchneristas.
¿Camiones más pesados sobre rutas que un juez acaba de declarar en estado crítico? Genial. Cuando se rompa el eje en la ruta 33 a ver quién se hace cargo.
Las rutas están rotas porque durante 20 años de kirchnerismo se robaron los fondos viales. No le eches la culpa a los que ahora intentan ordenar el sistema.
Che, llevamos casi 3 años de Milei. En algún momento van a tener que dejar de culpar a Kirchner de todo y hacerse cargo de lo que pasa HOY en las rutas.
Soy camionero hace 22 años. La medida en sí tiene sentido económico, el problema es que la ruta 33 entre Venado Tuerto y la frontera con Buenos Aires es un desastre. Con más carga encima va a durar dos inviernos.
Lo de Sturzenegger tiene lógica: si el camión puede cargar más y no lo dejás, estás tirando plata. El problema es que el Estado tiene que mantener las rutas y ahí es donde falla.
Brasil tiene bitrenes hace décadas y las rutas no se les cayeron. El problema argentino no es el peso de los camiones, es la corrupción en el mantenimiento vial. Eso no lo arregla ningún decreto.
Vivo en General López y les juro que la ruta 33 da miedo. Hay baches que te tragan el auto. Y ahora van a pasar bitrenes de 31 metros por ahí. Brillante.
La desregulación está bien pero tiene que ir acompañada de inversión en infraestructura. Una cosa sin la otra no funciona. Esto parece solo la mitad de la política.
Menos costos logísticos = mercadería más barata en góndola. Eso es lo que necesitamos. Apoyo la medida.
LaFlaca, eso sería cierto si los empresarios trasladaran el ahorro al precio. Spoiler: no lo hacen.
Ingeniero civil acá. El daño que produce un camión sobre el asfalto crece con la cuarta potencia del peso por eje. No es lineal. Duplicar la carga no duplica el daño: lo multiplica por 16. Que alguien le explique esto a Sturzenegger.
Buen punto el del ingeniero. Pero también hay que ver si los ejes adicionales distribuyen mejor el peso. No es tan simple como decir más carga = más daño.
Mientras tanto en Rosario los camiones del puerto destruyen las calles hace 30 años y nadie hizo nada. Ahora resulta que la solución es darles más carga. Impresionante.