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Economia

Santa Fe pierde 290 tambos en un año: la lechería en crisis silenciosa

12 de agosto de 2026 • Fuente: La Capital

Santa Fe concentra el 34,8% de los tambos activos del país, pero en apenas un año cerraron 290 establecimientos. El sector enfrenta una paradoja: produce más leche con menos tambos, y los pequeños productores son los que más sufren la transformación.

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Santa Fe pierde 290 tambos en un año: la lechería en crisis silenciosa

Santa Fe sigue siendo la columna vertebral de la lechería argentina, pero hay una grieta que se abre en silencio y que los números no pueden disimular: en apenas un año cerraron 290 tambos en la provincia. No es un dato menor. Es el síntoma de una transformación estructural que está redibujando el mapa productivo del sector y dejando afuera, una vez más, a los más chicos.

La provincia reúne el 34,8% de los tambos activos del país y concentra el 31,1% del rodeo bovino destinado a la lechería. Esos números hablan de un liderazgo indiscutido, de décadas de cultura tambera que van desde el sur de la provincia hasta los departamentos de Las Colonias y San Cristóbal. Pero ese liderazgo convive hoy con una paradoja que ya conocen bien los que trabajan el campo: más producción, menos tambos. La eficiencia escala, la escala concentra, y la concentración expulsa.

El fenómeno no es nuevo en la historia agraria santafesina. Ya en los años noventa, con la convertibilidad y la apertura de importaciones, el sector lácteo vivió una primera gran ola de cierres que diezmó a los productores medianos. Lo que vino después fue una recuperación lenta, con altibajos marcados por las crisis de 2001, los vaivenes del precio de la leche cruda y las tensiones permanentes entre la cadena industrial y el productor primario. Cada ciclo de concentración dejó menos actores en el campo y más poder en las usinas.

Lo que preocupa ahora es la velocidad del proceso. 290 tambos en doce meses es una sangría que no da tiempo a reaccionar. Los pequeños productores, los que ordeñan entre 100 y 300 vacas, son los más vulnerables: no tienen escala para absorber los costos de la energía, el gasoil, la mano de obra y los insumos que no paran de subir. Mientras tanto, los establecimientos grandes invierten en tecnología, mejoran los índices de producción por animal y compensan con volumen lo que pierden en precio.

El precio de la leche cruda es, como siempre, el nudo del problema. La relación entre lo que recibe el tambero y lo que paga el consumidor final nunca fue justa, y en los últimos años esa brecha se ensanchó. La cadena láctea argentina tiene una estructura de poder muy definida: unas pocas empresas industriales concentran el poder de compra y fijan condiciones que el productor individual no puede negociar. La provincia de Santa Fe tiene herramientas institucionales para intervenir en esa relación —el Ministerio de la Producción, el INTA Rafaela, las cooperativas históricas como SanCor— pero la capacidad de regulación efectiva es limitada cuando los precios se definen en otro nivel.

En ese contexto, la gestión de Maximiliano Pullaro enfrenta un desafío que va más allá de las estadísticas sectoriales. Sostener a los pequeños productores tamberos no es solo una política agropecuaria: es una política de desarrollo territorial. Cada tambo que cierra en el sur de Córdoba o en el centro de Santa Fe es un productor que deja el campo, una familia que se va al pueblo, un servicio menos en la localidad. La lechería es tejido social, no solo commodity.

La provincia tiene antecedentes de políticas activas en el sector: créditos blandos del Fondo de Asistencia Educativa y Crédito Rural, programas de reconversión tecnológica, acuerdos con el INTA para mejorar la genética del rodeo. Pero en un contexto de ajuste nacional y obra pública frenada desde Buenos Aires, los recursos son escasos y la demanda es urgente. La Nación, que debería ser un actor clave en la regulación de la cadena láctea, brilla por su ausencia en el debate.

El desafío es claro: Santa Fe puede seguir siendo líder en producción de leche, pero si ese liderazgo se construye sobre la desaparición de los pequeños tamberos, el costo social será enorme. La eficiencia sin equidad no es progreso. Es concentración. Y la provincia ya sabe bien adónde lleva ese camino.

Con información de: La Capital

En contexto
Santa Fe, primera en lechería
La provincia concentra el 34,8% de los tambos activos del país y el 31,1% del rodeo bovino lechero. Es la principal provincia productora de leche de Argentina, seguida por Córdoba y Buenos Aires.
Antecedentes
Una historia de cierres que se repite
El sector lácteo santafesino ya vivió grandes olas de cierres en los años 90 y tras la crisis de 2001. Cada ciclo de concentración redujo el número de tambos y aumentó el tamaño promedio de los que sobrevivieron.
Quien es
El INTA Rafaela, referencia nacional
El Centro Regional Santa Fe del INTA, con sede en Rafaela, es uno de los principales centros de investigación lechera de América Latina. Trabaja en genética bovina, nutrición y tecnología de ordeño para mejorar la productividad del sector.
Fuente: La Capital
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Comentarios (14)

Deja tu comentario

Roberto Castagno Hoy 08:03

Soy tambero en Sunchales hace 30 años. Mis hijos no quieren saber nada con el tambo. No los culpo: trabajás de sol a sol, los costos no paran de subir y el precio de la leche lo fija la usina. Cerramos el año que viene si no cambia algo.

Mariana Volpe Hoy 08:06

El problema es estructural y viene de hace décadas. Nadie quiere regular la cadena láctea porque las grandes empresas tienen lobby en todos los gobiernos, kirchneristas, macristas, mileistas, todos iguales.

El Pipa del campo Hoy 08:04

Y encima Milei dice que el campo es el motor del país jajaja. Motor que se apaga solo.

Gustavo Ferreyra Hoy 08:08

Che, no mezcles todo. El problema de los tambos viene de antes de Milei, viene de los 90. No es tan simple.

Silvia Peralta Hoy 08:13

Muy buen artículo. Esto que pasa con los tambos es exactamente lo mismo que pasó con los chacareros en los 90. La concentración destruye el tejido social de los pueblos del interior. Después nos preguntamos por qué se vacían.

Ingeniero Agronomo Rosario Hoy 08:17

Hay que ser precisos: más producción con menos tambos no es necesariamente malo en términos de eficiencia productiva. El problema es la distribución del ingreso en la cadena. Si el tambero grande también gana bien, el modelo puede ser sustentable. El tema es que tampoco los grandes la están pasando bien.

Tere de Rafaela Hoy 08:22

Acá en Rafaela se nota muchísimo. Negocios que cerraron, familias que se fueron a Rosario o Santa Fe capital. El tambo era la base de todo en esta zona y lo estamos perdiendo.

Diego Hoy 08:25

¿Y Pullaro qué hace? ¿Solo habla de seguridad? El interior productivo también necesita atención.

Lucas Mendiburu Hoy 08:29

Pullaro tiene el Ministerio de la Producción activo y hay programas de crédito rural. El problema es que la Nación no transfiere los fondos que corresponden. No le echemos la culpa a la provincia de todo.

Diego Hoy 08:31

Siempre la culpa es de la Nación, nunca de la provincia. Conveniente.

cuervo_central Hoy 08:36

290 tambos en un año es una barbaridad. Eso es un pueblo entero que desaparece del mapa productivo. Nadie habla de esto en los medios nacionales porque no les importa el interior.

Norma Gimenez Hoy 08:38

Mi marido trabajó 20 años en un tambo cerca de San Jorge. El dueño cerró el año pasado. Ahora está de remisero en Rosario. Eso es lo que no se ve en las estadísticas.

Hernán Botta Hoy 08:42

El INTA Rafaela hace un trabajo excelente pero necesita más presupuesto. La investigación aplicada es la única salida real para que los pequeños tamberos sean competitivos. Sin tecnología accesible, no hay futuro.