Lo que aparece en el informe no es un detalle menor: la morosidad de las familias argentinas volvió a escalar y llegó a niveles que no se veían desde la crisis de 2001.
Según el Centro de Economía Política Argentina, en julio de 2026 el 13% de los créditos otorgados por entidades financieras estaba en situación irregular.
El dato más duro aparece en los proveedores no financieros, donde el indicador trepó al 33,9%. Ahí entran, entre otros, las billeteras virtuales.
No es una cifra para leer con calma. Habla de una presión creciente sobre las familias argentinas, de créditos que entran en situación irregular y de un nivel de mora que ya no se veía desde la crisis de 2001.
El informe fue elaborado sobre datos del Banco Central y de la Central de Deudores. Eso le da peso al diagnóstico: no es una estimación suelta, es una lectura de la realidad crediticia.
¿Por qué importa? Porque la morosidad no es solo un número en un informe. Es una señal de que el crédito, que debería ser un motor de consumo y de actividad, empieza a convertirse en una carga.
La comparación con 2001 no es casual. El propio titular de La Capital lo marca: son niveles que no se observaban desde las grandes crisis económicas de las últimas décadas.
Para el bolsillo de los argentinos, el mensaje es directo: la capacidad de pago está bajo presión. Y cuando la mora sube, el efecto no se queda en el banco: llega a la economía.
El dato financiero y el dato no financiero no se pueden leer igual. El 13% en entidades financieras ya es alto; el 33,9% en proveedores no financieros muestra que la presión también llega a los canales donde los usuarios consumen y financian su día a día.
Cuando las familias argentinas entran en situación irregular, no es solo un problema contable. Es una señal de que el ingreso no alcanza para sostener el nivel de compromisos asumidos.
El Cepa no está hablando de un sector aislado. Está describiendo un fenómeno que atraviesa a las familias argentinas y que se mide en créditos otorgados por entidades financieras y en proveedores no financieros.
La diferencia entre el 13% y el 33,9% también importa. El sistema financiero muestra una mora elevada; los proveedores no financieros, donde están las billeteras virtuales, muestran un nivel todavía más alto.
¿Qué significa eso para la economía? Que el crédito, en lugar de funcionar como herramienta de consumo, empieza a mostrar tensiones. Y cuando la mora sube, la actividad también se resiente.
El informe no da una sola lectura. Da una foto de julio de 2026: 13% de los créditos en situación irregular en entidades financieras y 33,9% en proveedores no financieros. Esa foto, comparada con 2001, no puede pasar desapercibida.
Con información de: La Capital. El informe citado es del Cepa.

Comentarios (8)
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El 33,9% en billeteras virtuales es lo que más me preocupa. Ya no es solo el banco, es la plata de todos los días.
No es plata de todos los días, es crédito. Si no se paga, el problema es del que pidió, no de todos.
No es de todos, pero cuando la mora sube, el comercio, el empleo y el consumo se resienten. Eso sí llega a todos.
Compararlo con 2001 no es exagerar. En ese momento también se veía que la gente no podía pagar lo que había firmado.
En Rosario se nota en el comercio. La gente pregunta por cuotas y después no aparece.
El dato del Cepa con BCRA y Cendeu le da peso. No es un número suelto de algún consultorio.
Espero que no termine en más recortes. La gente ya está al límite.