Lo que pasa debajo del asfalto rosarino importa tanto como lo que se ve arriba. Y durante décadas, nadie quiso mirar. Ahora, con un plan que suma más de $162.000 millones en inversiones, la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario presentaron el llamado Plan de Obras Bajo Tierra, la apuesta más ambiciosa en materia de infraestructura subterránea que se recuerde en la ciudad.
El acto de presentación reunió al intendente Pablo Javkin, a la presidenta de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Anahí Rodríguez, y a la presidenta de Aguas Santafesinas (ASSA), Renata Ghilotti. Tres caras visibles de un programa que, según sus impulsores, viene a saldar una deuda histórica con los rosarinos: la de una ciudad que creció hacia arriba y hacia los costados, pero cuyas entrañas —cañerías, cables, conductos— quedaron atrapadas en el siglo pasado.
Javkin no esquivó la autocrítica institucional: reconoció que Rosario atravesó "muchos años de desinversión" en infraestructura subterránea y definió el programa como una "inversión conjunta histórica", tanto por el volumen de recursos como por el impacto que tendrá sobre el desarrollo urbano. La pregunta que muchos vecinos se hacen es legítima: ¿por qué recién ahora?
En el frente eléctrico, la EPE comprometió $42.700 millones en un período de dos años para construir nuevas estaciones transformadoras, ampliar la potencia instalada y renovar redes de media y baja tensión. Los números ya muestran resultados concretos: 4.355 nuevas conexiones subterráneas, 50 obras de media tensión en distintos barrios y el recambio de 3.770 metros de cable de baja tensión. Además, se redujo un 50% la cantidad de usuarios afectados en momentos críticos y mejoró un 40% el tiempo de respuesta ante cortes. Las próximas intervenciones apuntan al casco histórico y a los barrios Hostal del Sol y San Eduardo.
Rodríguez fue directa al explicar cómo se financió semejante volumen de obra: "El orden, la eficiencia y la digitalización de la EPE nos permitieron destinar más recursos a obra pública y atender problemas estructurales acumulados durante las últimas dos décadas". Dicho de otro modo: la empresa ordenó la casa y con eso liberó plata para invertir. No es un detalle menor en un país donde las empresas públicas suelen ser sinónimo de déficit crónico.
El capítulo más pesado del plan lo lleva ASSA, con inversiones que superan los $120.000 millones para el período 2024-2027. El dato más impactante: hay cañerías en Rosario con más de 130 años de antigüedad. Para reemplazarlas sin romper todo el pavimento, se aplica tecnología de cracking, un método que permite cambiar los caños desde adentro. Ya se usó en los barrios Lourdes y Pichincha, donde mejoró la presión del agua para más de 30.000 vecinos. La segunda etapa cubrirá el casco histórico con más de 10 kilómetros de nuevas cañerías y alcanzará a unos 32.000 beneficiarios.
El plan también contempla la expansión de la red cloacal en ocho barrios, con más de 7.000 nuevas conexiones domiciliarias, y la ejecución de más de 54.000 metros lineales de conductos pluviales. Este último punto no es menor: Rosario sufre anegamientos recurrentes ante lluvias intensas, y la mejora del drenaje urbano es una demanda histórica de los vecinos de zonas bajas.
Ghilotti definió el programa como "una inversión histórica" y lo vinculó al proceso de saneamiento económico de ASSA, empresa que también arrastraba años de números en rojo. El patrón se repite: sin orden interno, no hay obra posible.
Claro que el plan tiene su costo visible: las obras bajo tierra generan cortes de calles, ruidos, barro y demoras que irritan a cualquier vecino. Es el precio de modernizar lo que debería haberse modernizado hace veinte años. Cuanto antes se haga, antes se termina el problema. Eso, al menos, es lo que prometen.
Con informacion de: El Ciudadano Web

Comentarios (14)
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Ojalá sea verdad y no otro anuncio para la foto. Vivo en Pichincha y la presión del agua mejoró bastante en los últimos meses, así que algo están haciendo. Esperemos que sigan.
130 años las cañerías. CIENTO TREINTA AÑOS. Y recién ahora se acuerdan. Qué vergüenza de gestiones anteriores.
Yo banco la obra pero que alguien me explique por qué cortaron Córdoba al 2000 tres semanas sin avisar nada. El comercio de la zona perdió una fortuna.
En Fisherton seguimos esperando. Siempre las obras son para el centro o para los barrios que salen en la tele.
Hay que reconocer que la EPE mejoró bastante. Antes con cualquier tormenta te quedabas sin luz tres días. Ahora los cortes duran mucho menos. Eso es real.
Che Roberto, ¿vivís en el mismo Rosario que yo? El mes pasado estuve 18 horas sin luz en pleno enero. No me vengas con que mejoró.
Sí, pasan casos puntuales, pero los indicadores generales mejoraron. El 50% menos de usuarios afectados no lo inventé yo, lo dice la nota. Podés estar en contra de Javkin sin negar los datos.
Que bueno que inviertan, pero me preocupa que todo esto se haga en año electoral. ¿Casualidad? No creo.
Como profesional del sector puedo decir que la tecnología de cracking es seria y eficiente. Se usa en Europa hace décadas. Lo que llama la atención es que recién ahora se aplique en Rosario, pero mejor tarde que nunca.
y los 7000 nuevos hogares con cloaca? en que barrios? eso es lo que quiero saber, no me importa el centro
Mi hijo vive en Lourdes y me dijo que el agua llegaba con muy poca presión al primer piso. Desde que hicieron las obras cambió todo. Por eso no entiendo a los que critican sin ver los resultados.
Marta, que bueno para tu hijo, pero hay miles de familias en barrios periféricos que ni cloaca tienen. Primero lo urgente.
162 mil millones de pesos. Alguien sabe cuánto es eso en dólares al cambio oficial? Porque en Argentina los números en pesos no dicen nada solos.
Bienvenida la inversión. Ahora, ¿alguien controla que la plata llegue a la obra y no se pierda en el camino? Esa es la pregunta del millón, o mejor dicho, de los 162 mil millones.