Lo que pasó frente al central-piedrazos-balas-de-g.html" class="auto-link">Coloso Marcelo Bielsa no terminó en una fiesta: terminó en pedradas, heridos y una provincia que ahora tiene que dar explicaciones.
El coordinador de Seguridad Deportiva y Eventos Masivos de Santa Fe, Gustavo Velázquez, y el jefe de la Unidad Regional II de Rosario, Danilo Villán, hablaron tras los incidentes del martes por la noche.
Velázquez lo resumió con una frase que no deja espacio a la duda: «Lo que estamos viendo es un retroceso muy grande». A su entender, lo que debía ser «una fiesta» y la «vida normal de un club» terminó en lo que la ciudad vio.
La provincia anticipó que «se están haciendo todas las averiguaciones necesarias». Y puso el punto en el que más duele: si algún personal policial actuó «en demasía o hizo algo que no corresponde», va a ser sancionado.
El dato que más pesa en la escena es el de la mujer herida: recibió un piedrazo en avenida Pellegrini, quedó con seis puntos en la cabeza y, según Velázquez, fue «la primera que llamó al 911».
Esa imagen, la de una chica herida en plena avenida Pellegrini, le dio un peso distinto a la noche. No fue un daño menor: fue un cuero cabelludo cortado y una llamada al 911.
Villán, por su parte, confirmó que el episodio dejó a tres policías heridos. Al ser consultado por el ingreso de agentes al estadio de Newell’s, explicó que entendía que estaban «persiguiendo a los hombres que habían arrojado elementos», algo que calificó como «delito en flagrancia».
La tensión también aparece en la forma en que se cuenta la escena: pedradas, persecución, ingreso al estadio y heridos. Cada palabra pesa porque puede terminar en una actuación.
La Fiscalía de Asuntos Internos interviene, se están labrando actuaciones y, si hay un exceso por parte de los uniformados, se va a investigar. Ahí está el nudo: ¿quién controla a quien reprime?
El otro frente es institucional. Newell’s emitió un comunicado donde apuntó contra la Dirección de Seguridad Deportiva y Eventos Masivos. Velázquez se mostró sorprendido y sostuvo que no lo veía como un «evento masivo dentro del estadio».
Aclaró que sí habían participado en el armado de los festejos de Central, pero que lo otro se tomó como una cuestión de seguridad pública, diagramada por la Unidad Regional II con la comisaría del lugar e inspección de zona.
Esa distinción entre festejos de Central y seguridad pública no es un detalle menor. Define quién diagramaba la seguridad y quién tiene que rendir cuentas ahora.
Al final, Velázquez admitió que «evidentemente hay algo que se fue de las manos y no se pudo controlar». Y remató con una idea que va a dar para rato: cuando hay vandalismo, la policía reprime o quiere reestablecer el orden.
La frase de Velázquez también abre una puerta incómoda: si la policía reprime y no puede controlar, ¿dónde está el límite? ¿Dónde está el orden?
La pelota ahora está en el terreno de las averiguaciones. No alcanza con decir que se investiga: la ciudad quiere saber qué pasó, quién actuó y quién responde.
Porque en Rosario, cuando un club se convierte en escenario de violencia, no se trata solo de un partido: se trata de seguridad y responsabilidad.

Comentarios (11)
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Seis puntos en la cabeza no es un chiste. Que la provincia no se quede en la frase de averiguaciones.
Igual, si hubo exceso policial también se tiene que investigar. No puede ser que siempre se mire para un lado.
Ahí tenés la clave: no es policía contra hinchada, es que nadie controla a nadie.
Me preocupa que la policía haya entrado al estadio. Hay que ver las cámaras, no solo escuchar a los jefes.
Newell's no es un ring. Cada vez que hay un partido, la ciudad entera se pone en alerta.
La chica que llamó al 911 y terminó con seis puntos me tiene harta. Eso no puede seguir pasando en Pellegrini.
Que se investigue a la policía y a los que tiran piedras. No puede ser que siempre se culpe a un solo lado.
Siempre se dice que se investiga, pero después no se sabe nada. Yo quiero nombres y sanciones.
Lo de algo se fue de las manos es una forma elegante de decir que no había plan. Y eso es grave.
No es elegante, es que la seguridad deportiva está rota. Pero sí, la frase suena a excusa.
Espero que la próxima vez la fiesta sea fiesta y la calle no se convierta en un campo de batalla.