Lo que pasó el miércoles a la noche en el asentamiento de Cavia y Washington no es una anécdota menor: una suboficial de la Policía de Santa Fe fue inmovilizada por una patota, le arrancaron la escopeta reglamentaria de las manos y escaparon por un pasillo. Pleno 9 de julio, en la zona norte de Rosario.
Todo empezó alrededor de las 19.30, cuando vecinos empezaron a llamar al 911 alertando por una violenta gresca en el barrio y por la presencia de personas armadas. Un patrullero fue comisionado al lugar. Lo que encontraron los efectivos al llegar no era un simple altercado: era una trifulca de grandes dimensiones, con decenas de personas involucradas.
En ese contexto, una suboficial bajó del móvil con su escopeta reglamentaria para intentar disuadir la situación. Fue entonces cuando varios hombres la rodearon, la inmovilizaron por la fuerza y le arrebataron el arma. Después desaparecieron por los pasillos del asentamiento. El episodio escaló de inmediato: desarmar a una policía en ejercicio no es un robo común, es un desafío directo al Estado.
La respuesta fue contundente. Más efectivos llegaron al sector y se desplegaron por toda la zona durante las horas siguientes. El operativo fue intenso y metódico. Cerca de las 21.30, casi dos horas después del robo, los policías ingresaron a una chatarrería ubicada sobre Cavia al 1300 C y encontraron la escopeta sustraída, en perfecto estado según informó la fuerza.
Pero el procedimiento no fue tranquilo. Un grupo de familiares y allegados al morador del predio intentó entorpecer las aprehensiones, generando nuevos forcejeos. El resultado: una segunda suboficial resultó lesionada, con un esguince en el tobillo izquierdo que requirió asistencia médica.
En total, seis personas fueron demoradas: el presunto morador del predio, un hombre de 47 años; otro hombre de la misma edad; un joven de 18; una mujer de 44; y dos adolescentes de 15 y 16 años. La presencia de menores en un episodio de esta gravedad es, en sí misma, una señal de alarma que merece atención.
¿Cuántas veces más vamos a ver a un policía desarmado en un asentamiento antes de que alguien empiece a dar respuestas de fondo? El hecho de que el arma haya sido recuperada es un alivio operativo, pero no borra la imagen de una suboficial inmovilizada por una patota en plena intervención. Eso habla de un nivel de confrontación con las fuerzas de seguridad que, en la zona norte de Rosario, sigue siendo una realidad cotidiana y preocupante.

Comentarios (13)
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Esto es gravísimo. Le sacaron el arma a una policía en plena intervención y encima los familiares del que la tenía escondida intentaron trabar el procedimiento. ¿En qué país vivimos?
Menos mal que la recuperaron, porque si esa escopeta quedaba dando vueltas por el barrio el final podría haber sido mucho peor.
Hay que ver qué pasó realmente. La versión policial dice una cosa, pero en estos barrios muchas veces el conflicto empieza antes de que llegue el patrullero. No justifico el robo del arma, pero el contexto importa.
¿El contexto importa para desarmar a una policía? Rodrigo, el contexto no justifica nada de lo que pasó ahí.
Nadie dijo que justifica, dije que importa para entender. Son dos cosas distintas. Pero bueno, si querés leer solo lo que te confirma lo que ya pensás, adelante.
Dos suboficiales, una desarmada y otra con esguince. ¿Y los medios nacionales no dicen nada? Si esto pasaba en Buenos Aires era tapa de todos los diarios.
Lo que me preocupa es que entre los detenidos hay dos pibes de 15 y 16 años. Eso no es casualidad, es el resultado de años de abandono del Estado en esos barrios. Hay que hablar de eso también.
Marcelo, sí, el abandono del Estado. Y mientras tanto los vecinos que laburan y viven ahí tienen que aguantar esto todos los días. No son solo estadísticas, son personas.
Que la encontraron en una chatarrería... ¿alguien se sorprende? En esos lugares esconden de todo hace años y nadie hace nada.
Rescato que el operativo fue rápido y recuperaron el arma en dos horas. Eso habla bien del despliegue policial. Igual es una situación que no debería llegar a ese punto.
Dos horas para recuperar una escopeta reglamentaria es mucho tiempo. Dos horas en las que ese armamento podría haber terminado en cualquier lado.
pobre la suboficial, bancarsela sola contra varios tipos... eso es valentía. ojalá se recupere la que se lastimó el tobillo
Me pregunto qué pasará con los menores detenidos. ¿Quedan libres en unas horas? ¿Vuelven al mismo lugar? El sistema de responsabilidad penal juvenil en estos casos es una puerta giratoria.