Lo que empezó como un proyecto técnico de desregulación se convirtió en una batalla política y simbólica de primer orden. La ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, enfrenta una resistencia que ya excede a la oposición parlamentaria: la CGT y la Iglesia Católica salieron juntas a ponerle el cuerpo, y el mensaje que mandan al Senado es claro y directo.
"La Argentina no se vende", sentenció la central obrera en una serie de comunicados publicados esta semana, en los que advirtió que "sin soberanía sobre nuestros recursos no hay independencia económica". No es retórica sindical de ocasión: la CGT apunta al corazón del proyecto, el capítulo que modifica la Ley de Tierras y elimina la prohibición de que extranjeros compren hasta el 15% de las tierras rurales en todo el territorio nacional, límite que hoy rige también a nivel provincial y municipal.
El documento de la central obrera no esquiva nombres. En una referencia velada pero inequívoca al empresario tecnológico Peter Thiel, señala que "en un mundo en el que la riqueza se concentra cada vez más en manos de unos pocos tecnomagnates, algunos de ellos con estrechos vínculos con la Casa Rosada", eliminar esa restricción equivale a "entregar soberanía" sobre minerales estratégicos, tierras cultivables, energía y agua. También traen a la mesa el caso del británico Joe Lewis y el conflicto del Lago Escondido: "Ese conflicto representa apenas una muestra de lo que podría multiplicarse si este proyecto se convierte en ley".
La Iglesia llegó antes pero al mismo destino. La semana pasada, un documento firmado por la Pastoral Social, Cáritas y el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) advirtió que el proyecto "atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes". Pero los obispos van más lejos que la CGT en un punto: también cuestionan los artículos que modifican la Ley de Manejo al Fuego, que hasta ahora prohibía por 30 años realizar emprendimientos inmobiliarios o cambiar el uso de tierras afectadas por incendios. "Resultan alarmantes los artículos que habilitan la utilización inmediata de tierras castigadas por incendios", señalaron, en una advertencia que resuena especialmente en provincias como Córdoba, Entre Ríos o la propia Santa Fe, donde los incendios son una herida abierta.
"La tierra no es una mercancía, ni un simple recurso económico", cerraron los representantes de la Iglesia, pidiendo a los senadores que "guíen sus opciones por el bien común y el futuro de las generaciones venideras". Difícil no leer en esa frase una presión moral directa sobre legisladores que se definen como católicos.
Del otro lado, el oficialismo sigue en modo negociación. El proyecto obtuvo dictamen en mayo, pero nunca llegó a votarse en el recinto: fue suspendido tres veces, la última de ellas complicada además por el caso Adorni. Ahora la meta es la sesión del 16 de julio, y la reunión de labor parlamentaria de este miércoles será determinante para saber si hay votos o si el proyecto vuelve a cajonearse.
En el dictamen ya se habían incorporado modificaciones que le dan más poder a los gobernadores para decidir sobre la venta de tierras en sus territorios, un guiño a los mandatarios provinciales cuyo apoyo es indispensable para sumar senadores. Pero el texto final todavía está en evaluación, lo que indica que el Gobierno sabe que sin más retoques no cierra la ecuación.
¿Puede el oficialismo aprobar una ley que tiene en contra a la CGT, a la Iglesia y a buena parte de la opinión pública? La respuesta llegará el 16 de julio. Mientras tanto, la presión sobre el Senado no para de crecer, y el calendario no perdona: a días del 9 de Julio, la fecha elegida para el debate no es un detalle menor. La independencia, en este caso, se discute en el recinto.

Comentarios (13)
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Que la CGT y la Iglesia estén juntos en algo ya dice todo. Cuando estos dos se ponen de acuerdo, algo muy raro está pasando. Ojalá los senadores escuchen.
Siempre la misma historia: cualquier cosa que huela a inversión extranjera y ya estamos con el cuento de la soberanía. ¿Cuándo vamos a entender que necesitamos capital para crecer?
Valeria, ¿capital para crecer? Le vendemos la Patagonia a Thiel y después qué, le pedimos permiso para pasar? El Lago Escondido ya nos mostró adónde va esto.
El Tano, el caso Lewis es una excepción y ya está judicializado. No podés hacer política de tierras basándote en un solo caso. Eso es demagogia pura.
Lo de la Ley de Manejo al Fuego me parece lo más grave y nadie lo está hablando. Que puedan usar tierras quemadas de inmediato es básicamente un incentivo para prender fuego. En Corrientes y Entre Ríos ya vimos lo que pasa.
Coincido con Marcela. Soy ingeniero agrónomo y el artículo sobre incendios es un despropósito técnico. El suelo tarda décadas en recuperarse. Habilitar uso inmediato es destruir el recurso para siempre.
Y la CGT qué sabe de soberanía si hace 40 años que no defiende a los trabajadores de verdad. Oportunistas de siempre.
Lucho, puede que la CGT sea lo que decís, pero en este caso tienen razón. El argumento vale aunque quien lo diga no te guste.
Tres veces suspendieron la sesión. Tres. Si el Gobierno tuviera los votos ya lo hubieran votado. Esto se cae solo.
El 9 de Julio debatiendo si vendemos la tierra. Hay que tener cara.
Me parece bien que haya inversión extranjera en industria, tecnología, servicios. Pero la tierra y el agua son otra cosa. Ahí sí hay que poner límites claros. No es lo mismo.
igual sturzenegger siempre termina haciendo lo que quiere, van a encontrar la forma de aprobarlo