Lo que le pasó a ese chico de 12 años no debería pasarle a nadie. Un joven de 21 años fue detenido en las últimas horas en Rosario acusado de haberle disparado con un rifle de aire comprimido, causándole heridas de consideración, y de haber amenazado de muerte a la madre del menor.
El hecho generó una rápida intervención policial. Según trascendió, el acusado habría apuntado directamente contra el chico con el arma —que, aunque no es de fuego, puede causar lesiones graves dependiendo de la distancia y la zona del cuerpo impactada— y luego, lejos de amedrentarse, escaló la situación amenazando a la madre que salió a defender a su hijo.
¿Qué lleva a un adulto de 21 años a dispararle a un nene y encima amenazar a su familia? Esa es la pregunta que se hacen los vecinos del barrio, que no terminan de entender cómo llegó a este punto el conflicto.
Los rifles de aire comprimido, conocidos popularmente como rifles de postas o de perdigones, son armas que en Argentina no requieren registro obligatorio en muchos casos y se consiguen con relativa facilidad en casas de deportes o por canales informales. Sin embargo, pueden provocar lesiones serias: perforaciones en piel, daño ocular e incluso comprometer órganos si el disparo es a corta distancia. No son juguetes, aunque muchos los traten como tales.
El menor recibió atención médica por las heridas provocadas por el impacto. Su estado, según la información disponible, no revestiría riesgo de vida, aunque las lesiones fueron descriptas como serias. La madre, que además fue víctima de las amenazas, también quedó bajo la protección de las autoridades.
El detenido quedó a disposición de la Justicia rosarina, que deberá determinar los cargos formales. En principio, enfrenta imputaciones por lesiones y amenazas, aunque el cuadro podría agravarse según la evolución del estado del chico y los elementos que aporten la investigación.
Este tipo de hechos pone sobre la mesa una discusión que Rosario tiene pendiente: el uso irresponsable de armas no convencionales en espacios urbanos. No es la primera vez que un rifle de aire comprimido termina en manos equivocadas y con consecuencias que van mucho más allá de lo que cualquier vecino esperaría de un domingo en el barrio. Mientras la Justicia avanza, una familia entera quedó marcada por la violencia de alguien que eligió resolver un conflicto a los tiros.

Comentarios (13)
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Un adulto de 21 años disparándole a un nene de 12. Que se pudra en cana. No hay otra.
Y después dicen que estos rifles no son peligrosos. Le pueden sacar un ojo o algo peor. Deberían regularlos de una vez.
Espero que la Justicia no lo largue a las 48 horas como pasa siempre. Amenazó a la madre también, eso es gravísimo.
Pobre criatura. Y la madre que tuvo que ver eso y encima la amenazaron a ella. Que pesadilla.
Hay que ver qué pasó antes, cuál fue el conflicto. No justifico para nada lo que hizo, pero siempre hay una historia detrás.
¿Qué historia puede justificar dispararle a un nene de 12 años, Marcelo? En serio te pregunto.
Nadie dijo que lo justifica, Graciela. Dije que hay contexto. Leer bien antes de responder.
Estos rifles los venden en cualquier lado sin ningún control. Ya es hora de que haya algún tipo de registro obligatorio.
Lo que me parece más grave es que encima amenazó a la madre. O sea, no tuvo ningún límite. Eso habla de alguien muy peligroso.
En mi barrio hay pibes que andan con esos rifles como si fueran juguetes. Esto era cuestión de tiempo.
Y la nota dice 'heridas serias' pero no aclara bien qué le pasó al chico. Ojalá se recupere rápido.
Ojalá que la Justicia actúe rápido y no lo dejen libre enseguida. Esa familia necesita protección real, no un papel.