La quinta Marcha Federal Universitaria llegó a Rosario con una consigna que condensó el conflicto: “Milei, cumplí la ley”. El jueves 15, una multitud de estudiantes, docentes, no docentes y graduados marchó desde la plaza San Martín hasta el Monumento Nacional a la Bandera, con pancartas que repetían el reclamo por la Ley de Financiamiento Universitaria.
El reclamo central fue la aplicación efectiva e inmediata de la ley, pero la movilización también incluyó recomposición salarial, más becas estudiantiles, fondos para ciencia y tecnología y un Presupuesto 2027 que garantice el funcionamiento básico de las universidades.
A la marcha se sumaron las dos CTA (Trabajadores y Autónoma), CGT Rosario, Frente de Izquierda de los Trabajadores y La Cámpora, entre otras organizaciones. La jornada tuvo un condimento político: la oposición intentó derogar el DNU 70/2023, firmado en diciembre de 2023, que modificó regulaciones económicas, laborales y sociales.
Entre las medidas del DNU, se destaca la derogación de la Ley de Alquileres, la desregulación de la medicina prepaga, la liberación de condiciones de financiamiento y tasas de interés, y cambios en la Ley de Tierras Rurales. En Diputados, el oficialismo evitó el tratamiento al abroquelarse con aliados y la oposición friendly, como Provincias Unidas.
El conflicto se remonta a la sanción de la Ley de Financiamiento Universitaria en 2025 y al veto del Poder Ejecutivo, que se justificó para resguardar el equilibrio fiscal. Las universidades acudieron a los tribunales y obtuvieron fallos favorables que ordenan aplicar aumentos salariales y restituir becas, aunque la ley sigue sin ejecutarse.
En las voces de los marchantes, emergió un consenso unánime: la universidad pública apareció como “derecho social fundamental” y como herramienta de ascenso social y motor central para el desarrollo nacional. Una estudiante dijo que la educación pública la “acoge, abraza y acompaña”; otra advirtió que quitar recursos, computadoras y becas cierra posibilidades de desarrollo.
Para los jóvenes que colmaron las avenidas y plazas, la educación pública fue presentada como “herramienta innegociable” de transformación personal y social. En un contexto de aislamiento, individualismo y represión, la marcha se convirtió en trinchera y refugio, un espacio de diálogo, debate intelectual y pensamiento crítico frente a los discursos de odio, y punto de encuentro entre amigos y vecinos.
Una estudiante afirmó: “Vine a marchar porque siento que hay que defender lo nuestro”, y recordó que sus padres no pudieron estudiar. Para ella, la universidad pública “me acoge, me abraza, me acompaña” siendo de otra ciudad, y sin ella “hoy no estaría acá”.
Otra joven destacó el valor democratizador del sistema universitario y el compromiso de no dar por sentado a la educación pública. Según dijo, la universidad “permite el ascenso social” y otorga una “libertad muy importante”, una palabra que, en ese sentido, está bien utilizada.
La quita de presupuesto impacta en el día a día de los alumnos y en sus posibilidades de desarrollo futuro. Una estudiante lo resumió así: “Me parece una vergüenza” tener que marchar por un derecho básico, el derecho a la educación, y señaló que quitar recursos, computadoras y becas les cierra las posibilidades de desarrollo.
Con información de El Ciudadano y testimonios de la marcha.

Comentarios (10)
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Lo del veto por equilibrio fiscal se entiende, pero si hay fallos judiciales hay que cumplirlos. La universidad no puede seguir sin becas y salarios.
Justo el equilibrio fiscal que te sirve para no pagar becas. En Rosario se nota en recursos y becas.
No es plata de la nada, es presupuesto. Si no se ejecuta la ley, el daño lo pagan los estudiantes.
Me gustó que se sumaran CTA, CGT Rosario y La Cámpora. La universidad pública es de todos, no de un partido.
Lo del DNU 70/2023 me parece clave: desregular alquileres y prepaga ayudó, pero no se puede usar como excusa para no cumplir fallos.
Viví cerca del Monumento a la Bandera y se notó la cantidad de gente. Rosario está en el centro del reclamo universitario.
El Presupuesto 2027 va a ser clave. Si no hay fondos para ciencia y tecnología, la universidad pierde posibilidades de desarrollo.
La frase 'Milei, cumplí la ley' resume el enojo: no es contra la universidad, es contra el incumplimiento.