Pagar el alquiler en Rosario se volvió una presión que pesa sobre salarios, jubilaciones y bolsillos que ya llegan justos.
En octubre, un monoambiente costó alrededor de $400.000, cuando en septiembre era de $380.000. Las rentas de dos y tres ambientes se mantuvieron estables y rondaron los $520.000 y $650.000, respectivamente.
El dato sale de un informe del Ceso, que midió la comparación interanual: el alquiler de un monoambiente subió 33,3%, mientras que las viviendas de uno y dos dormitorios aumentaron 30%.
Para un jubilado con el haber mínimo de octubre, de $505.749, alquilar un monoambiente significó destinar 79,1% de sus ingresos, sin contar expensas, servicios ni otros gastos básicos.
La cuenta es aún más dura para un trabajador con ingreso ligado al Salario Mínimo, Vital y Móvil, que en octubre fue de $391.200 y no alcanzó para cubrir el alquiler de un monoambiente: apenas cubrió 97,8% del costo.
El Índice para Contratos de Locación, publicado por el Bcra, mostró un incremento interanual de 31,7% al primer día hábil de octubre. Ese índice sirve para actualizar los valores de alquileres.
El Ceso advirtió que, pese a que la oferta de alquileres en pesos se triplicó tras la derogación de la ley, los precios subieron en términos reales. “Más oferta da más opciones, pero no mejores condiciones”, señaló el organismo.
El mismo informe estimó que la cantidad de inmuebles ofrecidos en alquiler aumentó 40% respecto de octubre del año pasado. Pero, según el Ceso, el inquilino quedó con ajustes más frecuentes, contratos más cortos, mayores exigencias y menos protecciones.
Los valores no incluyen expensas, que alcanzan en promedio el 17,8% del costo de la renta: rondan los $71.200 para un monoambiente; los $92.560 para un inmueble de un dormitorio; y los $115.700 para un departamento de dos habitaciones.
Cuando el alquiler absorbe casi la mitad de los salarios, el margen para comida, salud y transporte se achica. Para el jubilado mínimo, ese 79,1% no es un número abstracto: es el gasto que deja poco espacio para el resto.
Para el trabajador con SMVM, el alquiler supera el ingreso: el 97,8% no es un margen de error, es una cuenta que no cierra. Si el sueldo no alcanza para la vivienda, el resto de la vida se complica.
La triplicación de la oferta en pesos no bajó los precios reales: subieron. Eso muestra que la presión no es solo de oferta, sino de costos, ajustes y condiciones contractuales.
El ICL de 31,7% marca el piso de actualización: si el índice sube, el alquiler puede seguir subiendo aunque el mercado parezca más amplio. La comparación mensual muestra estabilidad en dos y tres ambientes, pero el salto interanual explica por qué el alquiler sigue siendo un gasto que pesa.
La pregunta que queda en el aire es si más oferta alcanza para aliviar la presión, o si el ajuste sigue cayendo sobre el que paga el alquiler en Rosario.
Comentarios (10)
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El dato del 79,1% para el jubilado mínimo es lo que más me preocupa. Si el alquiler se come casi todo, no queda para la luz ni para la comida.
Igual. Yo alquilo un monoambiente y las expensas me dejan sin aire. El número de $71.200 no es chiquito, y encima no está incluido en el alquiler.
Más oferta no sirve si el índice sigue subiendo, el ICL de 31,7% marca el piso. Ojalá alguien lo explique en términos simples.
Lo que me llama la atención es que la oferta se triplicó y aun así los precios subieron en términos reales. No es solo oferta y demanda.
Porque el ajuste es más frecuente y los contratos más cortos. El Ceso lo dice claro: menos protecciones para el inquilino.
Y encima el SMVM no alcanza para un monoambiente. El 97,8% es una cuenta que no cierra, no es un margen.
Al menos los datos están claros y no es solo sensación. Ver los números ayuda a entender por qué el alquiler pesa tanto.
Claro, pero los números no bajan el alquiler. Lo que falta es que el ajuste no caiga siempre sobre el que paga.
Para un jubilado mínimo, el 79,1% es una cifra que duele. Si no alcanza para vivienda, cómo se sostiene la vida.
La comparación mensual muestra estabilidad en dos y tres ambientes, pero el salto interanual explica la bronca. El alquiler sigue siendo un gasto que pesa.