Lo que vivió ese barrio rosarino en menos de una hora no se olvida fácil. Un excomisario fue baleado en las inmediaciones del colegio Emaús durante un violento robo, y los mismos delincuentes, lejos de huir, se animaron a protagonizar otro asalto apenas minutos después en la misma zona.
El hecho ocurrió este sábado 12 de septiembre y rápidamente encendió las alarmas en la ciudad. La víctima, un exintegrante de la fuerza policial, recibió un disparo en el marco de un robo que los atacantes ejecutaron con una violencia que no dejó margen para la resistencia. Los detalles sobre su estado de salud no fueron confirmados oficialmente al cierre de esta edición, pero fuentes cercanas al caso indicaron que fue trasladado para recibir atención médica.
Lo que más impacta del episodio no es solo la brutalidad del primer ataque, sino la audacia de los ladrones: en lugar de desaparecer tras el disparo, continuaron operando en el área y cometieron un segundo robo violento en las inmediaciones. Una secuencia que habla de un nivel de impunidad que ya no sorprende en Rosario, pero que sigue indignando.
El operativo policial que se desplegó tras los hechos logró dar con una pista concreta: los vehículos sustraídos durante los robos fueron encontrados en la villa Carlos Gardel, uno de los sectores del cordón oeste de la ciudad históricamente vinculado a la actividad delictiva organizada. El hallazgo de los autos no implica necesariamente la detención de los responsables, pero orienta la investigación.
¿Cuántas veces más tiene que pasar esto para que haya una respuesta a la altura? El colegio Emaús, ubicado en el barrio de Fisherton, es una institución educativa privada de larga trayectoria en Rosario, frecuentada por familias de clase media y media alta. Que un robo con baleado ocurra en sus puertas no es un dato menor: marca que la violencia ya no respeta geografías ni perfiles de víctima.
El caso se suma a una seguidilla de hechos violentos que mantienen en vilo a los rosarinos. La figura del excomisario como víctima agrega una capa de simbolismo perturbador: alguien que dedicó años a la fuerza de seguridad termina siendo blanco de la misma criminalidad que alguna vez combatió. La ironía es amarga y dice mucho del estado de situación.
La Fiscalía tomó intervención y la investigación avanza para identificar a los autores. El hallazgo de los rodados en Carlos Gardel es el principal hilo del que tiran los investigadores. Por ahora, sin detenidos confirmados.
Rosario sigue contando sus heridas. Y esperando respuestas que tarden demasiado en llegar.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Esto ya es demasiado. Fisherton, Emaús, un excomisario baleado... ¿en qué ciudad estamos viviendo? Y encima se mandaron otro robo después, como si nada. Impunidad total.
Tengo hijos en un colegio a tres cuadras de ahí. Leer esto me parte el alma. Ya no sé si mandarlos o no. La situación está fuera de control.
Y los autos aparecen en Carlos Gardel, como siempre. Todo el mundo sabe dónde están, menos la policía, aparentemente.
Ojo, que aparezcan los autos en Carlos Gardel no significa que los delincuentes sean del barrio. A veces los dejan ahí justamente para desviar la investigación. No seamos tan rápidos para estigmatizar.
Roberto, no te hagas el progre. Hace años que pasa lo mismo y siempre terminan en el mismo lugar. Algo habrá.
Vivo a dos cuadras del Emaús y escuché los tiros. Fue horrible. Nadie salió a la calle por un buen rato. Esto no puede seguir así.
Lo del excomisario es simbólico y triste. Un hombre que dedicó su vida a la seguridad pública termina siendo víctima de lo mismo que combatió. El sistema falló en todos los niveles.
¿Y Pullaro qué dice? ¿Otro comunicado de prensa y listo? Estamos hartos de las palabras.
Seamos justos: la gestión Pullaro heredó años de desastre. No se arregla en dos años lo que se rompió en veinte. Igual, esto es urgente y necesita respuesta ya.
Diego, siempre el mismo cuento de la herencia. En algún momento tienen que hacerse cargo, ¿no?
Qué miedo. Yo paso por ahí todos los días para llevar a mi nieta al colegio. A partir de ahora voy a ir en auto y con las puertas trabadas.
Dos robos en minutos, en Fisherton, y sin detenidos. Che, ¿para qué pagamos impuestos?
Espero que el excomisario se recupere pronto. Más allá de todo, es una persona que recibió un balazo y eso es gravísimo. Lo demás es política.