Una escena que mezcla intimidación y mensaje criminal se registró este martes por la tarde en las puertas de uno de los penales más grandes de la región. Personal del Servicio Penitenciario halló una nota amenazante junto a dos municiones calibre 9 milímetros en el ingreso a la Unidad Penitenciaria N° 16, ubicada en avenida Las Palmeras y E. Favario, en el límite entre Rosario y la localidad de Pérez.
El hallazgo fue advertido cerca de las 18.57 horas por efectivos del complejo, quienes de inmediato dieron aviso a la Central de Emergencias 911. Al llegar al lugar, el personal actuante encontró una hoja de papel escrita en letra imprenta mayúscula con tinta negra y dos cartuchos marca CBC Luger, una munición de uso frecuente en armas semiautomáticas.
Según el parte policial, el mensaje contenía una amenaza dirigida presuntamente a dos internos alojados en la unidad penitenciaria. La identidad de los destinatarios no fue revelada públicamente, aunque la investigación apunta a determinar si el hecho responde a disputas entre facciones del crimen organizado que operan tanto dentro como fuera de los muros del penal.
La modalidad del hecho —dejar una nota escrita a mano junto a proyectiles en la puerta de una cárcel— es una práctica que las fuerzas de seguridad asocian con mensajes de organizaciones criminales que buscan demostrar capacidad de llegada incluso en espacios de máxima seguridad. No es la primera vez que este tipo de intimidaciones se registra en establecimientos penitenciarios del Gran Rosario, una zona donde el narcotráfico y las disputas territoriales entre bandas han escalado en los últimos años.
Por el hecho, se solicitó la intervención de la Policía de Investigaciones (PDI), que quedó a cargo de las medidas correspondientes para intentar determinar quién dejó la nota y las municiones. Entre las líneas de investigación se contempla el análisis de las cámaras de seguridad del perímetro y la revisión de los registros de visitas al penal en las horas previas al hallazgo.
La Unidad Penitenciaria N° 16 es uno de los establecimientos de mayor capacidad del sistema penitenciario santafesino y aloja a una población carcelaria significativa, incluyendo procesados y condenados por delitos vinculados al narcotráfico y la violencia armada. Su ubicación en el límite con Pérez la convierte en un punto estratégico en la geografía carcelaria del Gran Rosario.
El episodio vuelve a poner en el centro del debate la porosidad de los controles en los accesos a los penales y la capacidad de las organizaciones criminales para mantener comunicaciones y ejercer presión sobre personas privadas de su libertad, un fenómeno que las autoridades provinciales han reconocido como uno de los principales desafíos en materia de seguridad penitenciaria.

Comentarios (13)
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Esto es gravísimo. Si pueden dejar balas en la puerta de una cárcel sin que nadie los vea, ¿qué control hay realmente? El Estado tiene que responder.
¿Y las cámaras? ¿Para qué sirven si igual pasan estas cosas? Una vergüenza total.
Hay que ver si las cámaras funcionaban. En muchos penales el equipamiento está en pésimas condiciones por falta de presupuesto. No es solo desidia, es abandono del sistema.
Che, pero si las cámaras funcionan y la PDI hace bien su trabajo, esto puede ser una pista importante para llegar a los que mandaron el mensaje. No todo está perdido.
Lo que me preocupa es que esto muestra que las organizaciones criminales tienen información de adentro del penal. Saben quiénes están alojados y dónde. Eso es lo más peligroso.
Exacto Luciana. Alguien de adentro filtró los datos. Siempre es así. Hay que investigar también al personal.
Ojo con acusar al personal penitenciario sin pruebas. Hay gente que labura honestamente en condiciones muy difíciles y con sueldos de miseria. No seamos injustos.
Dos balas calibre 9 en la puerta de una cárcel y la noticia dura dos horas en los portales. En otro país esto sería escándalo nacional.
Ojalá la PDI llegue a algo concreto. Pero la experiencia dice que estas investigaciones se archivan y listo. Esperemos que esta vez sea diferente.
Qué miedo. Y pensar que la UP 16 queda cerca de barrios donde vive gente laburante. Esto no es solo un problema de presos, es un problema de todos.
El crimen organizado manda mensajes porque puede. Mientras no haya una política penitenciaria seria que corte los vínculos entre los presos y las bandas de afuera, esto va a seguir pasando.
y encima con balas CBC que son las mismas que usan en los tiroteos del barrio. Todo conectado.
Más allá del morbo, lo importante es que nadie resultó herido y que las autoridades actuaron rápido llamando a la PDI. Hay que dejar que investiguen.