Lo que pasó en la madrugada del jueves en Pergamino no debería normalizarse. Santiago Rodríguez tenía 18 años, estaba trabajando como cualquier otro día, y no volvió a su casa.
Minutos antes de las 6 de la mañana, el joven operario realizaba tareas en el sector de embolsado de alimentos balanceados de la planta de Lizman S.A., ubicada sobre la ruta provincial 32 de la ciudad bonaerense, frente al predio deportivo del Club Atlético Douglas Haig. Durante una maniobra de llenado, quedó atrapado bajo una importante cantidad de semillas. El aplastamiento fue fatal: murió en el lugar.
El llamado de emergencia activó al personal del Comando de Patrullas, que se presentó en el establecimiento y tomó las primeras declaraciones de empleados que fueron testigos del hecho. Lo que encontraron al llegar ya no tenía solución.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5 del Departamento Judicial Pergamino. Los fiscales ordenaron peritajes en la planta y la toma de declaraciones a trabajadores y testigos para reconstruir la mecánica del accidente. La pregunta central que guía la investigación es tan simple como urgente: ¿había condiciones mínimas de seguridad para que un pibe de 18 años trabajara en ese sector?
Lizman S.A. es una empresa con más de dos décadas de actividad en el rubro avícola. En Pergamino concentra una estructura productiva que incluye planta de alimento balanceado, planta de faena, núcleo de reproductoras y actividades de logística y comercialización. Una empresa grande, con historia, con recursos. Eso hace todavía más difícil entender cómo un operario joven puede morir aplastado en una operación de rutina.
Los accidentes laborales en Argentina no son una rareza estadística. Según datos del Ministerio de Trabajo, cada año mueren cientos de trabajadores en el país por siniestros en sus lugares de empleo, muchos de ellos en sectores industriales y agroindustriales donde las medidas de seguridad suelen ser las primeras en recortarse cuando aprietan los costos. Santiago tenía apenas 18 años. Probablemente era uno de los más nuevos en la planta. Probablemente nadie le explicó bien qué hacer si algo salía mal.
La Justicia tiene ahora la responsabilidad de determinar si esto fue una fatalidad inevitable o el resultado previsible de condiciones de trabajo que no estaban a la altura. Hay una diferencia enorme entre las dos respuestas, y esa diferencia se llama responsabilidad penal.
Mientras tanto, una familia en Pergamino espera respuestas. Y una empresa con más de veinte años en el mercado tendrá que explicar por qué un chico de 18 años quedó sepultado bajo semillas en su turno de madrugada.

Comentarios (13)
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18 años. Un pibe. Esto no puede quedar en un expediente que se archiva en seis meses. Espero que la familia tenga buenos abogados porque estas empresas tienen recursos para dilatar todo.
Conozco esa planta, queda justo frente al Douglas Haig. Siempre hubo rumores de que los turnos de madrugada son un desastre en términos de supervisión. Ojalá la justicia investigue de verdad.
Hay que esperar la investigación antes de crucificar a la empresa. Puede haber sido un error humano, un descuido del propio operario. No sabemos nada todavía.
Rodrigo, tenía 18 años y estaba en turno de madrugada. La responsabilidad de capacitar y proteger a un trabajador tan joven es siempre de la empresa, no del pibe. Eso no es crucificar a nadie, es la ley.
Coincido en que la empresa tiene responsabilidad en la capacitación, no lo niego. Solo digo que esperemos los peritajes antes de hablar de negligencia criminal. Son cosas distintas.
Qué tristeza enorme. Una familia destrozada por algo que pudo haberse evitado. Descanse en paz Santiago.
Trabajo en el sector agroindustrial hace 15 años. Los turnos de madrugada en embolsado son los más peligrosos y los que menos supervisión tienen. Esto no me sorprende y eso es lo más triste.
Dos décadas de empresa y no tenían un protocolo básico para que un operario no quede aplastado por semillas? Algo muy mal estaba pasando ahí adentro.
Y el sindicato dónde estaba? Alguien debería preguntarle a los gremios que representan a estos trabajadores qué control hacen de las condiciones laborales.
Exacto. El sindicato tiene tanto que responder como la empresa en estos casos. Muchas veces miran para otro lado a cambio de nada.
No hay palabras. 18 años. Que la Justicia actúe de una vez y que esto no quede impune como tantos otros accidentes laborales en el país.
Lizman es grande en Pergamino, tiene mucha gente trabajando. Ojalá esto sirva para que revisen todas las condiciones de seguridad y no solo el sector donde pasó.
Mi hijo tiene 19 años y trabaja en una planta de alimentos. Esto me parte el corazón y me da un miedo terrible. Los pibes jóvenes son los que menos experiencia tienen y los que más expuestos están.